Radiografía del mercado laboral: ¿Cómo viven y qué reclaman los trabajadores de Valladolid?
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Radiografía del mercado laboral: ¿Cómo viven y qué reclaman los trabajadores de Valladolid?

Manifestantes durante el 1 de mayo. D.Á.

Jóvenes angustiados por el futuro; padres y madres que aguantan condiciones precarias para mantener a la familia; autónomos zancadilleados por la Administración; funcionarios con menos derechos y peores condiciones; y los pensionistas, entre el temor y la indignación por perder poder adquisito. Estas son las voces de la otra 'Marca España'.

Está quien, aún con varios trabajos, no llega a tener un sueldo digno que le permita autonomía. Está aquella persona, muchos en este caso, que hace horas extra que nunca cobrará, y que ni tan siquiera se atreverá a reclamar por miedo a ser señalado. También esa estudiante que, preguntada por el futuro, mira al cielo y se la apaga la esperanza.

 

El Día del Trabajador, celebrado ayer 1 de Mayo, deja ver las historias reales del mercado laboral actual en Valladolid. Cuando se charla con ese pensionista que sabe que se la están colando. O con el autónomo que quiere pero la propia Administración le pone zancadillas. O con esa señora a la que la han hecho fija discontinua y la llaman uno o dos meses al año para trabajar.

 

Da igual por cuenta ajena o por cuenta propia, porque todos ellos tienen parecidas inquietudes, las mismas incertidumbres, y derechos que reivindicar. Cinco historias reales y anónimas que pretenden ser una radiografía de cómo sienten los trabajadores.

 

1. LA FAMILIA

 

Dos hijas, de 20 y 30 años, junto con sus padres y otro familiar. La menor de ellas, estudiante de peluquería, se ve dentro de cinco años aún estudiando ante la dificultad para encontrar empleo. Algo que, según apunta la madre, ya intentó en verano sin éxito. 

 

La mediana, 30 años, relata su situación. "Soy logopeda y autónoma. Esto es lo que encontramos, nada. Tenemos una mala perspectiva y por eso los jóvenes tenemos que estar aquí protestando, es nuestro futuro". 

 

Esperanza es lo que falta, tal y como reconocen los progenitores: "muy mala, ni para ellas ni para nosotros". Y detallan algunas de las condiciones que tienen que soportar: "Te reducen al 75% la jornada y aguantando todo lo que nos echan. Trabajas domingos y sábados por lo mismo. Pasar de fija a fija discontinua, para que te llamen un mes al año. Con este desgobierno que tenemos, malos contratos, malos sueldos, futuro incierto; es lo que tenemos, la juventud y los mayores".

 

2. LA EMPRENDEDORA

 

Una de las salidas laborales a la que, durante los años de crisis, más ha apuntado la clase política es la del emprendimiento. El 'háztelo tu mismo' de los negocios que ha llevado, en Castilla y León, a contar con 198.978 trabajadores por cuenta propia en marzo de 2017.

 

"Fui falsa autónoma trabajando en clínicas en las que los propietarios se ahorran tu seguridad social pero trabajas bajo sus condiciones. Y ahora tengo que juntar tres trabajos, por cuenta ajena y propia, para ganar un sueldo digno. Y no todos los meses" relata esta fisioterapeuta de 25 años que analiza así el mercado que se encuentra: "Hay mucho trabajo en mi rama, pero muy precario, con condiciones muy malas".

 

Ante esa perspectiva, el emprendimiento aparece en el horizonte, donde se ha dado de bruces con una maraña de trámites, licencias e impuestos. "A los gobiernos se les llena la boca hablando sobre las facilidades y oportunidades, y la realidad es totalmente distinta. Ponen trabas, no hay ayudas económicas, y en muchos casos la burocracia entorpece el proceso" reconoce.

 

 

3. PROFESIONALES DE LA SANIDAD

 

Otro de los caballos de batalla que se libra desde el inicio de la crisis es el de los recortes en sanidad, donde los profesionales y usuarios denuncian deficiencias y pérdidas de derechos. Una mujer, de mediana edad, que comanda un grupo de ciudadanos con pancartas reclamanda un mejor servicio sanitario, opina que "cada vez se hacen más recortes en servicios públicos y cada vez se trata peor a los trabajadores de la sanidad privada". Como usuarios "tenemos menos derechos y los profesionales peores condiciones, lo cual repercute en la calidad tanto para el profesional como para los usuarios" analiza.

 

Por todo ello, esta persona llama a "dar más batalla" ya que "crecen las listas de esperas, hay menos profesionales trabajando, y cuesta más que te atiendan en la atención primaria, donde tardan tres o cuatro días en dar cita". Y para concluir, ejemplifica este deterioro: "Lo que antes hacían dos profesionales, ahora lo hace solo uno. La administración tiene que ser consciente de que en esto hay que invertir".

 

4. EL JOVEN ASALARIADO

 

Una de los lamentos en eventos como las marchas del primero de mayo siempre es que faltan jóvenes que se echen a las calles. Hablamos con uno de ellos, quien profundiza en esa sensación: "La mayoría de gente es o jubiliada o que está a punto de jubilarse, y los que tenemos que luchar por lo que viene y por lo que nos han robado somos los jóvenes que estamos en periodo laboral"

 

Este varón, en torno a los 30 años, valora que "estando la situación como está, esto tenía que estar a reventar" y explica sus peticiones, que paradójicamente suenan ambiciosas aunque retroceda una década: "Pedimos como mínimo que se recuperen las condiciones que había hace diez años. Y después, mucho más". Y amargamente explica su caso: "Trabajo en una empresa que no nos paga las horas extra, que hay meses que estamos sin cobrar... eso está fuera de toda Ley".

 

5. LOS PENSIONISTAS RECLAMAN MEJOR EMPLEO

 

Cuando la economía la explica un pensionista, suena fácil. Durante el 1 de mayo era sencillo encontrar alguno con quien charlar porque este colectivo estuvo muy presente, y desde temprano, en las marchas. Ellos actualmente no trabajan, pero lo hicieron y ahora temen que las pensiones no les alcancen para vivir con tranquilidad.

 

Un grupo de tres, después de lamentar que a la juventud "la falta salero para venir (a las protestas)", comparte sus cuentas. "Con el 0,25 que se les llena la boca a los del PP que han subido en las pensiones, a mi me supone cobrar menos que en 2015. Porque claro, sube el bruto y baja el líquido, y como lo que me retienen después no lo recupero, pierdo poder".

 

"Para que las pensiones tengan viabilidad -reflexionan- necesitamos que el trabajo sea mejor que el que hay, que es precario. Si cobran poco no pueden aportar mucho, luego la caja se va vaciando, entra menos de lo que sale. Y si sale mucho y no entra..." 

 

Estos son solo algunos casos. Si quieres, puedes describir tu situación en los comentarios para que la radiografía del mercado laboral en Valladolid sea más completa.

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