Radares: el récord de recaudación no frena la cifra de muertos en carretera

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Tras el traslado de las autovías a las carreteras secundarias, la recaudación de la DGT por multas de radar alcanza su récord mientras las cifras globales de siniestralidad no mejoran.

A principios de 2015, la DGT anunció una nueva política de uso de los siempre polémicos radares. El objetivo, mitigar la creciente cifra de muertos en accidentes de tráfico por exceso de velocidad, para lo cual se decidió trasladar los cinemómetros a las carreteras secundarias, donde se producen el 75% de los accidentes y víctimas mortales. Sin embargo, dos ejercicios completos después, la DGT tiene que seguir enfrentándose a las sospechas de que usa los radares para recaudar más que para mejorar la seguridad, y las cifras de recaudación no ayudan.

 

Hay expertos que no dudan en vincular el traslado de los radares a carreteras secundarias con el aumento de la recaudación por multas. Aunque no se haya hecho con objetivos recaudatorios sino disuasorios, el caso es que los cinemómetros funcionan y en las carreteras secundarias todavía se circula con frecuencia por encima de las velocidades permitidas, más a ritmo de autovía que de nacional. El resultado, más multas.

 

Desde que en 2015 la DGT decidiera cambiar su política de radares, el 75% de ellos han tenido que pasar de los seguros tramos de autovía y autopista a las carreteras secundarias. Es realmente allí donde se puede frenar el exceso de velocidad, que está detrás de los accidentes mortales por salidas de vía. Los radares tenían que ejercer una función disuasoria y obligar a levantar el pie del acelerador. Pero en 2015 y 2016, las cifras de accidentes y víctimas mortales se mantienen parejas, pese a que los radares funcionan, y multan.

 

 

MÁS RECAUDACIÓN

 

Según se ha dado a conocer, en 2016 Tráfico batió todos sus récords recientes en recaudación por multas de radar. Estos dispositivos sancionan los excesos de velocidad con unos márgenes establecidos y de manera diferenciada según la vía y el límite del tipo de vehículo. De hecho, en su cambio de estrategia la DGT anunció que iba a dejar de esconderlos en las cunetas y publicó todos los puntos donde iban a estar colocados. Sin embargo, el resultado obtenido no parece el esperado.

 

Según las cifras de recaudación, en 2016 los radares ingresaron más de 164 millones de euros en multas de tráfico, de ellos 25 en Castilla y León, por exceso de velocidad: más de 500.000 multas en las carreteras de la Comunidad por correr de más. La cifra es un 37,5% superior a la de hace cinco años, en 2012; y en 2014 fueron 129,6 millones. En Castilla y León, los radares recaudaron 73,2 millones de euros entre 2011 y 2014 y ahora llegan a 25 millones.  El incremento de los ingresos por multas, no sólo de velocidad, también ha sido exponencial: la DGT ya está cerca de los niveles precrisis, cuando llegó a recaudar más de 450 millones de euros entre multas y trámites (ahora debe rondar los 400 millones).

 

 

ACCIDENTES Y VÍCTIMAS, IGUAL

 

Sin embargo, la mejora de las cifras de seguridad vial no ha corrido paralela. Tráfico tuvo que reconocer al final de 2016 una cifra mayor de muertos, 1.160 en carreteras interurbanas, por encima de la del año anterior: era la primera vez que ocurría en trece años. En el conjunto de los accidentes en carreteras y ciudad, y según los datos de la propia DGT, entre 2012 y 2015 el número de siniestros subió (de 83.115 a 97.756), sube el número de accidentes mortales (de 1.523 a 1.559) el de muertos está estabilizado en torno a los 1.600-1.700 desde 2013 y el de heridos también, en torno a los 124.000 al año.