Rabia, indignación, y valentía: Las vallisoletanas inundan la calle para reclamar dignidad ante la sentencia contra la Manada

Las mujeres de Valladolid han vuelto a demostrar, como ya lo hicieron en el 8M, que no quieren ser ciudadanas de segunda en una multitudinaria concentración organizada a raíz del "vergonzoso" fallo judicial contra los cinco acusados de violación en San Fermín.

Solo al acompañar a las mujeres que hoy han salido a la calle en Valladolid, como en el resto de España, se puede entender la fuerza, la indignación y el hartazgo que arrastran. El 8 de Marzo de 2018 fue un día histórico para el movimiento feminista, un paso al frente para una sociedad en igualdad, en un ambiente festivo, alegre, y optimista. En cambio en este 26 de abril, otro día para el recuerdo, esas mismas vallisoletanas han mostrado su rabia, y su valentía, ante un sistema que como denuncian no las permite ser libres. 

 

La lectura de la sentencia contra la Manada era un día señalado en rojo. En San Fermín, 2016, cinco jóvenes presuntamente violaron a una mujer de 18 años en un portal. Hoy, casi dos años después, la Justicia ha decretado (cabe recurso) penas de 9 años de prisión para cada uno de ellos acusados de abuso sexual, lo que ha desatado la indignación de las mujeres concentradas esta mañana ante la Audiencia de Navarra primero, y de miles y miles de mujeres en toda España después. El no considerar que hubo violencia en la actuación de la Manada ha sido el detonante de la ira.

 

Las mujeres tenían dos opciones. La frustración, o la valentía. Y han optado por la segunda. A las 19 horas, en Portugalete, frente a la Catedral de Valladolid, más de mil personas se concentraban en un acto expontáneo que nació de la rabia, sin organización clara. Dos horas después, frente a los juzgados de la ciudad, eran varios las miles de mujeres y hombres que reclamaban una Justicia justa, que chillaban contra el machismo, que pedían no volver a ser víctimas. En esencia, reclamaban no ser ciudadanas de segunda, no tener miedo al salir de sus casas, y no ser tratadas como objeto para el divertimento de nadie. 

 

Una valentía que se demostró desde el primer minuto. Consignas en apoyo a la víctima, esa madrileña de 18 años "penetrada vaginalmente, bucalmente, y por vía anal", según reza la sentencia, por cinco varones nacidos entre 1991 y 1989. José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Ángel Boza, Jesús Escudero, Antonio Manuel Guerrero. Sus nombres se han recordado en la lectura del manifiesto antes de cerrar la marcha, pasadas las 21:15 horas de la noche.

 

Una valentía que ha llevado a la improvisada marcha a, precisamente, improvisar. Y lo han hecho con éxito porque según recorrían las calles del centro de la ciudad, sin que la Policía lograse marcar su camino, más y más personas se sumaban a la manifestación, o aplaudían a su paso. Lograron cortar incluso la calle Vicente Moliner y la Bajada de la Libertad, algo que no estaba previsto, para tras ese rodeo subir por la calle de las Angustias hasta los juzgados. Allí, más y más cánticos, más indignación, con el objetivo de hacer que ese hartazgo se traduzca en una sociedad (a través de cambios en la educación y en las leyes, como han reclamado) donde el miedo a ser violada sea tan solo un fantasma del pasado.

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