Quiosquero en Valladolid, "una profesión catatónica"

El quiosco Villace en la calle Ferrari. ÁNGEL PISANO

Así lo asegura Rubén, del quiosco Villace en la calle Ferrari, que también añade que internet ha "reventado" el mercado. 

El nacimiento de los quioscos data del siglo XIX con la llegada de la libertad de prensa. Desde entonces, estos establecimientos se han convertido en uno de los elementos más característicos en las calles. Un lugar donde los más pequeños pueden encontrar un mini paraíso de chucherías y juguetes, o donde los mayores han acudido durante años a comprar su ‘ración’ diaria de información.

 

Internet, sin embargo, se ha convertido en el particular verdugo de estos negocios, que poco a poco ven como su clientela deja de acudir fielmente a sus establecimientos. “Una profesión catatónica”, así lo califica Rubén, dueño del quiosco Villace situado en la calle Ferrari. Además, no tiene duda de que están en "peligro de extinción”, ya que Internet ha “reventado” el mercado.

 

Se puede ver como en pocos minutos el goteo de clientela es palpable en estos negocios, que se nutren principalmente de personas mayores que no están tan adaptadas a las nuevas tecnologías.

 

Ainhoa, del quiosco Sol CB en la calle Duque de la Victoria, señala que la venta de gominolas también ha bajado. Al igual que Rubén, coincide en que Internet es el principal motivo del declive de estos pequeños puestos de venta en la calle.

 

Además, también afirma que los establecimientos más céntricos se ven afectados por los sitios públicos, que suponen otra amenaza para la venta de prensa escrita.

 

La venta de las revistas y los periódicos se ha reducido entre un 60 y 70 %, asegura Miguel Ángel Revuelta, del quiosco Colón, en la acera Recoletos. De igual manera, garantiza que la supervivencia se sustenta en una mezcla de todos los productos como el tabaco, las gominolas, la prensa, y, en su caso, la lotería también.

 

La adaptación de los quioscos a este nuevo mercado supone una incógnita aún por resolver. No en mucho tiempo, si no se soluciona, puede significar un punto y final para estos negocios, que durante años han nutrido a jóvenes y mayores de entretenimiento, información y caprichos en forma de azúcar.

 

MEJOR INVIERNO QUE VERANO

 

Aunque se pudiese pensar que los helados y los refrescos son un bastión para estos negocios, Miguel Ángel, asegura que en invierno la venta de productos es mayor. Todo ello se debe a que durante la época estival, la gran mayoría de la población abandona sus lugares residenciales para irse de vacaciones.

 

Como consecuencia, durante el mes de agosto se puede observar como muchos establecimientos a pie de calle cierran sus puertas con motivo de este descenso de la población.