¿Quieres adelgazar? Cambia la cerveza o el refresco... por un vaso de agua

Los investigadores siguieron a 15.765 adultos que no eran obesos al inicio del análisis durante un promedio de 8,5 años. Se evaluó la ingesta de 17 bebidas al inicio del estudio utilizando un cuestionario de frecuencia de alimentos validado y se actualizó cada dos años la información sobre el peso.

Reemplazar un refresco azucarado o una cerveza al día por un vaso de agua podría reducir el riesgo de obesidad en un 20 por ciento, según concluye una investigación realizada por expertos de la Universidad de Navarra y el Área Temática de Obesidad y Nutrición del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERobn).

 

La investigadora principal del estudio fue la doctora Ujué Fresán bajo la supervisión del doctor Alfredo Gea y los profesores Miguel Martínez-González y Maira Bes-Rastrollo, de la Universidad de Navarra y el CIBERobn.

 

La obesidad es una epidemia importante para los países desarrollados y en desarrollo, y su causa principal es el desequilibrio energético debido al estilo de vida inactivo, los factores epigenéticos y la ingesta excesiva de calorías a través de alimentos y bebidas. Un alto consumo de bebidas con muchas calorías, como bebidas alcohólicas o endulzadas, es un factor clave en el aumento de peso.

 

En este estudio, los autores -que presentan sus resultados en el Congreso Europeo de Obesidad (ECO, por sus siglas en inglés), que se celebra en Oporto, Portugal-- examinaron el impacto de la sustitución de un refresco azucarado o cerveza por una ración de agua al día sobre la incidencia de obesidad y el peso, a partir de datos de la Cohorte SUN (Seguimiento Universidad de Navarra), un estudio que hizo un seguimiento sobre la salud de los universitarios españoles desde 1999.

 

Los investigadores siguieron a 15.765 adultos que no eran obesos al inicio del análisis durante un promedio de 8,5 años. Se evaluó la ingesta de 17 bebidas al inicio del estudio utilizando un cuestionario de frecuencia de alimentos validado y se actualizó cada dos años la información sobre el peso. Durante el seguimiento, 873 participantes se convirtieron en obesos.

 

El modelado matemático demostró que beber un vaso de agua en lugar de una cerveza diaria redujo el riesgo de obesidad en un 20 por ciento, mientras que reemplazar un refresco azucarado por agua se asoció con un 15 por ciento menos de riesgo de desarrollar obesidad, después de ajustar por factores de confusión como la edad, el sexo, la actividad física, los antecedentes familiares de obesidad y comer aperitivos entre las comidas. Los que sustituyeron la cerveza por agua también vieron una ligera reducción en el peso promedio de 0,3 kilogramos durante cuatro años.

 

Los autores subrayan: "Este estudio encontró que sustituir una bebida refrescante azucarada (pero no otras bebidas azucaradas como zumos de frutas) o cerveza por una ración de agua al día al inicio del estudio se relacionó con una menor incidencia de obesidad y una mayor pérdida de peso durante un periodo de cuatro años en el caso de la cerveza".

 

 Y concluyen: "A pesar de que la obesidad conlleva un alto riesgo de desarrollar otras enfermedades como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, los posibles efectos de la sustitución de estas bebidas por el agua son importantes objetivos a considerar en futuras investigaciones en salud pública".