Queda absuelta la acusada de estafar a un sexagenario
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Queda absuelta la acusada de estafar a un sexagenario

Alegó que ambos tenían una relación "muy íntima" en la que a modo de juego erótico ella fingía padecer un cáncer casi en fase terminal que la mantenía aislada en un hospital madrileño.

La Audiencia de Valladolid ha dictado sentencia absolutoria en el caso de la mujer acusada de 'pelar' a un sexagenario a través de la llamada 'estafa romántica', Cristina G.M, quien alegó que ambos tenían una relación "muy íntima" en la que a modo de juego erótico ella fingía padecer un cáncer casi en fase terminal que la mantenía aislada en un hospital madrileño.

 

Pese a que la acusada se exponía a una condena de entre cuatro y seis años de cárcel, según las peticiones respectivas de las acusacione pública y particular, la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Provincial ha acordado finalmente un fallo absolutorio al no descartar dicha versión del juego erótico entre ambos, algo que no ha podido desmentir el supuesto estafado debido a que se encuentra ya fallecido.

 

En su sentencia, el tribunal razonable sobre la vulnerabilidad de Isaac, añade que no se ha acreditado "el engaño bastante" y sí la relación inicialmente profesional seguida de una relación sentimental o sexual, sin que se haya recogido mensaje alguno en el que ella solicitara dinero ni se ha acreditado que Isaac fuera una persona aislada, sin formación alguna y sin recursos, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

Sí considera "carente de ética que, dentro de una relación sentimental, la acusada recibiera cantidades importantes de dinero" y también una "relación interesada" por parte ella, ya que tras el fallecimiento de él no llamó a su hijo ni se interesó por su funeral, "algo totalmente reprobable en el plano ético, pero ello no rebasa el ámbito penal porque las entregas de dinero, en este caso, fueron voluntarias, sin coacciones y, lo relevante, sin engaño bastante, suficiente".

 

La versión del juego erótico es la que dio ante la Audiencia de Valladolid la ahora absuelta, defendida por el letrado Enrique Tresierra, para tratar de rebatir las tesis de las acusaciones pública y particular, según las cuales la acusada aprovechó la vulnerabilidad de la víctima, Isaac G.V, un sexagenario separado que vivía solo y cada vez más aislado debido al lupus que padecía, para lograr que le hiciera numerosas trasferencias bancarias por importe superior a los 28.000 euros con destino a un supuesto tratamiento para curar el cáncer.

 

En su declaración, ella explicó que conoció a Isaac en 2010 cuando él ocupaba el puesto de jefe de taller de una importante constructora de Valladolid y ella acudía periódicamente como agente comercial de una empresa de suministros.

 

Aseguró que a partir de ese roce laboral se inició una "relación sentimental, de adultos, amorosa, íntima, muy íntima" en la que, como así ha insistido, ella fingía encontrarse "muy malita" con un grave cáncer y aislada en un hospital en Madrid, sin posibilidad de ser visitada, en el marco de lo que calificó como un "juego erótico" en el que Isaac gozaba por su afán protector, y todo ello con vídeos en los que él aparecía masturbándose en el taller del trabajo a los que ella correspondía con otros de semejante tenor.

 

HALLADO MUERTO EN SU DOMICILIO

 

No se pudo conocer la versión de su supuesto novio, fallecido el 10 de abril de 2020 y cuyo cadáver fue hallado a raíz de una llamada al Servicio de Emergencias 112 después de que sus familiares, entre ellos uno de sus hijos, no pudieran contactar con él vía telefónica.

 

Su hijo Roberto, sin embargo, apuntó a la ocupante del banquillo como la persona que se aprovechó de su padre para dejarle en una situación de penuria económica, como atestiguan los poco más de 400 euros que aparecieron en su cuenta bancaria.

 

El testigo recordó que de la relación de su padre con la acusada no tuvo conocimiento hasta que en 2019, durante el Puente de la Constitución, Isaac le visitó en Madrid donde trabajaba y entonces le contó que había conocido a una mujer pero que no podía verla porque padecía cáncer y estaba postrada y aislada en la cama de un hospital en dicha capital, donde era sometida a numerosas operaciones y recibía tratamiento de quimioterapia.

 

Fue a raíz de la muerte del padre cuando Roberto, tal y como indicó, tuvo conocimiento del "acoso" al que Cristina sometía al fallecido.

 

"Al revisar su teléfono móvil vimos que tenía unas cincuenta llamadas perdidas al día realizadas por ella e infinidad de mensajes de texto en los que contaba el tratamiento recibido", declaró Roberto, quien, en algún momento sin poder reprimir las lágrimas, también aludió a las trasferencias bancarias por importe de más de 28.000 euros realizadas por su padre a una cuenta de la acusada en Bankinter.

 

El declarante denunció que incluso su padre destinó el importe de varios créditos a la cuenta de la acusada y que también realizó otros pagos en metálico en sobres que recogía un tal Javier, supuestamente un hijo de ella, aunque reconoció no poder acreditar el dinero a mayores estafado por esta segunda vía.

 

EL SEGURO DE VIDA PARA PAGAR LAS DEUDAS

 

"Acepté la herencia a inventario porque mi padre tenía un seguro de vida que tuve que utilizar para saldar las deudas que había contraído", lamentó Roberto, quien también reprochó a la acusada que ni siquiera se dignara a expresar sus condolencias a la familia por teléfono cuando fue informada del fallecimiento de su presunto amante.

 

"Le mandé un mensaje y se limitó a responder también con un mensaje diciendo que había sido muy bueno y que se había portado muy bien con ella", apuntó el testigo.

 

Roberto también relató que a través de Instagram pudieron comprobar que mientras la supuesta estafadora afirmaba estar en el hospital, en realidad se encontraba viajando por lugares paradisíacos, vacaciones supuestamente sufragadas por la víctima.

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