¿Qué significa que Valladolid sea ciudad refugio para los migrantes?

El Ayuntamiento trabaja para facilitar los trámites burocráticos a las personas que solicitan asilo.Junto a las organizaciones se trata de asegurar la integración de los refugiados con el aprendizaje del idioma y el acceso a vivienda. "Queremos que se queden para que nuestros hijos también se puedan quedar" afirma la concejala de Servicios Sociales.

Valladolid, ciudad refugio. La urbe del Pisuerga se ha declarado un lugar de bienvenida para las personas refugiadas que huyen de la muerte lo que implica que desde el Ayuntamiento, junto con las organizaciones Accem, Cruz Roja y Red Acoge, se han puesto en marcha mecanismos que permiten a estas personas acelerar su integración para acceder a vivienda, empleo, y servicios municipales como cualquier vallisoletano. 

 

Rafaela Romero es la concejala de Servicios Sociales en el consistorio. Explica que "estamos dispuestos a recoger a refugiados y poner todos los recursos necesarios para acoger a estas personas que soliciten asilo" siempre en colaboración con las asociaciones que trabajan a diario sobre la materia. "Son las organizaciones las que se encargan del proceso, y las personas que solicitan asilo vienen con una asignación presupuestaria para ser atendidas, que incluye alojamiento, manutención y los recursos que necesitan" detalla Romero, quien profundiza en los problemas que se encuentran los refugiados: "No tienen documentación para acceder a los servicios municipales. Para facilitar eso, desde el Ayuntamiento hacemos informes para conseguir el libro de familia, carnets... Necesitan empadronarse lo antes posible para acceder a servicios básicos como la Sanidad, y hay muchas cuestiones burocráticas que dependen del Ayuntamiento".

 

En Valladolid "la cohesión social es aceptable, no tenemos grandes problemas" aunque reconoce que "falta romper los estereotipos, el tema de la vivienda es lo que más preocupa". Desde el Consistorio se han puesto en marcha una serie de medidas encaminadas a favorecer el alquiler barato a cualquier persona que lo necesite, sea de donde sea, asegurando además el cobro de la renta por el arrendador. "Los propietarios tienen la sensación de miedo, pero no es verdad que un refugiado no vaya a pagar, estamos los demás para asegurar que eso no pase" indica la concejala. 

 

VALLADOLID, LIBRE DE RACISMO

 

La del Pisuerga es una ciudad que ha normalizado la presencia de refugiados y en la que el respeto es la tónica dominante. "Son personas que pasan desapercibidas, siguen el mismo proceso que cualquiera que está en riesgo de vulnerabilidad" analiza la concejala, quien defiende que "se integran perfectamente, y es para sentirnos orgullosos, no hay problemas especiales ni surgen temas de racismo ni xenofobia". 

 

Desde el Ayuntamiento agradecen a "Policía Municipal y Nacional porque están atentos a cualquier problema de odio que pueda aparecer" y también al "trabajo de las ONG y de las asociaciones de vecinos, que juegan un papel importante al abordar con normalidad y ver la pluralidad como algo que nos enriquece". No obstante, "hay que seguir mejorando, trabajar coordinadamente todas las áreas".

 

Cuando una persona refugiada llega a Valladolid, desde las oenegés se establecen varias fases. Actualmente hay en la ciudad 170 personas entre las de acogida e integración, donde las organizaciones "enseñan el idioma y median con las empresas para poder trabajar". Rafaela Romero calcula que hay "unas 400 personas" que ya han superado esas fases, lo que supone un 0,1% de la población total en Valladolid, por debajo de los 300.000 habitantes según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística. No todos se quedan en la ciudad ya que "hay gente que marcha antes, si tienen redes familiares o sociales en otras ciudades". Desde ACNUR calculan que 68,5 millones de personas están actualmente obligadas a huir de sus hogares a la fuerza en todo el mundo, mientras que España, dentro del programa de la UE, ha acogido hasta marzo de 2018 a 2.782 personas.

 

Precisamente este es otro de los argumentos que motivan a dar la bienvenida a migrantes y refugiados. El municipio, la provincia, y toda Castilla y León pierde habitantes y la despoblación amenaza, a diferentes velocidades, con condenar al olvido a esta región. La concejala de Servicios Sociales en el Ayuntamiento de Valladolid considera que "es importante nuestra actitud positiva (hacia los refugiados), queremos que se queden para que nuestros hijos se puedan quedar" y profundiza en su argumento: "No hay mano de obra sin empresas, ni empresas sin mano de obra. Necesitamos que la gente que permanece en Castilla y León no supere los 65 años, tenemos una población envejecida y necesitamos gente joven, tenemos que cuidar a los jóvenes".

Noticias relacionadas