¿Qué pasa con las estaciones de medición de gases en Valladolid?

Vista del cielo de Valladolid

A pesar de que las cinco que quedan están en vías no principales la ciudad superó en 2016, por primera vez desde hace nueve años, los niveles de ozono. Para un mejor control, Ecologistas en Acción pide revisar la sitación de las estaciones y actualizar los protocolos anti contaminación.

¿Cómo de saludable es el aire que respiramos en Valladolid? Seguro que alguna vez te has hecho esta pregunta, más si cabe después de que Madrid activase sus protocolos de contaminación y en los medios nacionales el corte de la almendra central fuese tema de actualidad.

 

Pero la realidad es que, en la ciudad del Pisuerga, no es fácil contestar a esa pregunta. Si se busca una respuesta breve, a la luz de los análisis que se obtienen de las estaciones de medición de gases peligrosos para la salud, se puede decir que la calidad del aire es buena. Pero si se profundiza un poco, esos datos pueden no ser del todo fiable.

 

Así lo denunció Ecologistas en Acción, que solicitó al Ayuntamiento de Valladolid una revisión de la localización de las cinco estaciones municipales que hay en la ciudad. “A comienzo de siglo se alteró la ubicación de estas estaciones y ahora la mayoría de ellas están donde no hay tráfico rodado y por tanto no cumplen las condiciones que establece la normativa” avisa Miguel Ángel Ceballos, desde Ecologistas en Acción (EA).

 

Además, según Ceballos, el 31 de diciembre de 2016 ha entrado en vigor una modificación europea que obliga a revisar la ubicación con arreglo a nuestros criterios, y por ello asociación ecologista ha previsto una reunión con el Ayuntamiento en busca de una solución.

 

NINGUNA ESTACIÓN EN VÍAS PRINCIPALES

 

En el cambio de siglo Valladolid contaba con siete estaciones del Ayuntamiento más tres de Renault, estas en torno a sus instalaciones. Ahora, ninguna de las municipales está donde estaba en 2001. Es cierto que de las siete, seis estaban en áreas de tráfico intenso, que tampoco es normal, y de hecho ya en aquel entonces se excedían los límites legales marcados en la época, menos estrictos que los de ahora” recuerda Ceballos.

 

Hoy en día la ubicación de estas estaciones de medición, las cinco municipales que quedan, se encuentra casi siempre en las afueras. Salvo la que está situada entre el Campo Grande y Arco Ladrillo,en una calle con cierto tráfico pero con arbolado alrededor, que son obstáculos que filtran el aire”, el resto según relatan desde EA están apartadas de las arterias con más tránsito de vehículos.

 

Según la información que ofrece el Ayuntamiento de Valladolid, la localización de las estaciones se encuentra en las calles Daniel del Olmo (en la entrada del polígono de Argales), Paseo de Zorrilla 191 (en Parque Alameda), Juana de Castilla 6, y Olimpiadas 40. Es decir, todas lejos de la almendra central.

 

¿CÓMO FUNCIONAN LAS ESTACIONES?

 

Son varios los gases que miden estas estaciones, aquellos que son perjudiciales para la salud. Por eso no hay registros de, por ejemplo, el dióxido de carbono, un gas muy contaminante que contribuye al Cambio Climático pero sin efectos directos sobre la salud.

 

Las estaciones en Valladolid son similares a pequeños kioskos, con una carcasa metálica “que tiene un tubo por donde se aspira el aire, y dentro de la carcasa hay una serie de equipos que miden automáticamente la contaminación del aire en varios parámetros” informa Ceballos. En la ciudad se mide en todas el dióxido de nitrógeno (NO2), en la mayoría las partículas, y en algunas el dióxido de azufre, el monóxido de carbono, agentes BTX, y Ozono –los gases principales que contempla la Organización Mundial de la Salud (OMS)-.

 

 

Precisamente desde Ecologistas en Acción han puesto de manifiesto que en 2016 se superó los límites legales de ozono en Valladolid, lo que se debe a que “al ser un contaminante no propio del centro de las ciudades sino de las zonas periurbanas, donde se han movido las estaciones, es lo que más se está registrando. Pero si tuviéramos la instalación en el centro tendríamos problemas con otros contaminantes reconoce Ceballos.

 

EL ORIGEN DE LA CONTAMINACIÓN Y LOS PROBLEMAS PARA LA SALUD

 

El tráfico de vechículos a motor es el gran culpable de la excesiva contaminación –según baremos de la OMS- pero no el único, ya que las grandes industrias y también las calefacciones domésticas (especialmente las que aún funcionan con gasoil o gasolina) y de edificios públicos contribuyen a enturbiar la atmósfera.

 

Para frenar la contaminación, desde Ecologistas proponen varias opciones, según la urgencia. “En Valladolid está previsto un plan de emergencia municipal de restricción de tráfico, para situaciones de urgencia, que se está revisando en estos momentos y con el que estamos esencialmente de acuerdo, ya que el que hay actualmente en vigor viene de los años 90. En el caso de una contaminación estructural, como la del ozono, hay que adoptar medidas permanentes urbanísticas y de movilidad, que permitan que los ciudadanos vivamos lo más cerca posible de la actividad, y que para los desplazamientos podamos utilizar medios de transportes alternativos” defiende Ceballos, quien cree que el servicio de autobuses públicos, pese a no ser malo, hay que mejorarlo; y que además hay que facilitar vías rápidas y seguras para ciclistas y peatones.

 

Sobre los efectos de estos gases para la salud, la OMS, máximo organismo de las Naciones Unidas en esta materia, reconoce que la contaminación atmosférica urbana aumenta el riesgo de padecer enfermedades como la neumonía, cáncer de pulmón, y enfermedades cardiovasculares –según reflejan en su página web-. Ante la gravedad de estas advertencias, fundamentadas en datos científicos, desde Ecologistas en Acción consideran que la población sí está dispuesta a aceptar cambios de comportamiento individual y colectivo en la utilización del transporte. Pero a la gente hay que facilitarle el que pueda utilizar medios de transportes menos contaminantes”.

 

Una suma de esfuerzos encaminados a evitar que los vallisoletanos respiren un aire contaminado y por tanto su salud, y la del medio ambiente, deteriore. Un tema importante ya que según la OMS en todo el mundo más de un millón de personas muere al año a causa de la contaminación atmosférica.