¿Qué hacemos con el soterramiento? El Ayuntamiento de Valladolid tiene este martes la última palabra

Óscar Puente deberá decidir si liquidar la Sociedad Valladolid Alta Velocidad o por el contrario elegir una de las dos opciones propuestas por Adif: integración del ferrocarril en superficie o soterramiento parcial.

¿Se acuerdan del Plan Rogers? Sí, ese que iba a cambiar el Valladolid del Siglo XXI. Aquel que haría de la Ciudad del Pisuerga una metrópoli moderna bajo el sello del arquitecto británico Richard Rogers. En 2008 se presentaba a los ciudadanos con la esperanza de que el ferrocarril a su paso por Valladolid pudiera ir soterrado, es decir por las entrañas de la ciudad, para que la brecha histórica que el tren produjo entre barrios se cicatrizara de una vez.

 

Pero los continuos retrasos, la crisis y las deudas de la sociedad formada por Renfe, Adif, Ayuntamiento y Junta de Castilla y León (más de 400 millones de euros) han hecho que el proyecto a punto estuviera de descarrilar. Es más, en diciembre de 2016 los socios anunciaban la disolución de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, y lo avocaban a un concurso de acreedores.

 

La situación era crítica, especialmente porque no se había vendido ni un metro cuadrado del suelo previsto para sufragar el proyecto y tras la creación de los nuevos talleres de Renfe (que tampoco han entrado en funcionamiento), los socios deben 400 millones de euros. El jueves 16 de febrero era la fecha elegida para liquidar la sociedad.

 

Pero en el intento por salvar in extremis el proyecto y la Sociedad, Adif y Ayuntamiento recondujeron la situación. El presidente de Adif, Juan Bravo viajó a Valladolid con un plan bajo el brazo. Tres soluciones aportaba la entidad pública empresarial de Fomento. La pelota ahora está en el tejado del Ayuntamiento, que este martes desplazará al alcalde, Óscar Puente, hasta Madrid para intentar rubricar el acuerdo.

 

Las soluciones son dos: liquidar de manera ordenada la Sociedad (El Ayuntamiento debería asumir una deuda de 42 millones de euros) o continuar con el proyecto, renunciando al Plan Rogers, eso sí. La solución de viabilidad, diseñada por Adif, presenta dos alternativas: integración del ferrocarril en superficie o un soterramiento parcial (de apenas 2,3 kilómetros).

 

A Puente, y a su equipo de Gobierno, le toca elegir. O liquidar la deuda y poner punto y final a la sociedad o elegir entre una de esas alternativas. En declaraciones a los medios, este mismo lunes, ha expresado que el proyecto “más viable” sería la integración del ferrocarril en superficie. Estos son los dos proyectos.

 

INTEGRACIÓN EN SUPERFICIE

 

También definida por el presidente de Adif como “integración blanda”. Tendría un coste aproximado de 354 millones de euros, de los cuales el Ayuntamiento debería aportar (hasta 2024) unos 72 millones. En primer lugar, desde el Consistorio se debería cambiar el planeamiento urbanístico. Esta opción incluiría la puesta en marcha de la llamada variante de mercancías, para que los convoyes de carga no ocupen la misma línea que los trenes convencionales.

 

Se finalizaría el nuevo complejo ferroviario, además de una actuación urbanística que actúe urbanísticamente en los bordes de la red ferroviaria y con un "tratamiento intenso" de permeabilidad, que supondría la construcción de pasarelas y pasos inferiores, similares a los que se proyectan en el barrio de Pilarica, tanto para tráfico rodado como para viandantes. Se intervendría en la estación de tren y también se reformaría la estación de autobuses.

 

SOTERRAMIENTO PARCIAL

 

La segunda opción sería un soterramiento parcial, más reducido en distancia que el que se había planteado hasta ahora y mantendría la estación Campo Grande en superficie, de modo que la vía iniciaría un descenso en la zona sur, estaría soterrada durante 1,2 kilómetros entre la calle Eslava y las inmediaciones de la estación y volvería a subir. Por el norte, iniciaría la pendiente descendente en la estación, se soterraría durante 1,1 kilómetros hasta antes de los futuros túneles que se realizarán en la Pilarica.

 

Este Plan tendría un coste estimado de 522 millones de euros. Al Ayuntamiento esta alternativa le supondría 130 millones de euros más que en el primer caso, por lo que su aportación ascendería hasta los 213 millones. En este caso, también se ejecutaría la variante de mercancías y el nuevo complejo ferroviario.

 

En ambos casos, Adif ha planteado, tal y como ya había apuntado el equipo de Gobierno de Valladolid en las reuniones de la SVAV, que los ingresos que se obtengan con la venta de terrenos sirvan para que las entidades de Fomento recuperen la aportación que harían en los próximos días para saldar la deuda de la Sociedad. Con ello, según los cálculos de Adif, a partir de 2024 esas cantidades podrían dedicarse ya íntegramente a sufragar el proyecto que se escoja.

 

En el estudio elaborado por el Administrador ferroviario se plantea una previsión de venta de suelo -unos 800.000 metros cuadrados de edificabilidad- en un "horizonte de estabilidad" del mercado inmobiliario hasta 2033, con lo que se podrían obtener 808 millones de euros.

 

Estas son las alternativas. Ahora le toca al Ayuntamiento mover ficha.