Qué comer en la provincia de Valladolid: una despensa repleta de carnes, quesos, vinos y dulces

La provincia de Valladolid tiene ejemplos variados de la gastronomía más local: desde quesos y carnes hasta sopas y vinos. Aquí hacemos un repaso de los principales alimentos y platos más característicos

Valladolid y su provincia, así como toda la región, es un territorio marinado por buen vino, envuelto en carnes y acompañado de pan y quesos. Todo un menú de festín bien completado con algún dulce de postre y una sensación de haber degustado un pequeño trozo de los campos de Castilla. Una gastronomía rica y variada, orgullo de tantos y sorpresa de otros que vienen buscando desacerse en productos de paladar castellano.

 

Una provincia de nieblas y ríos, de viñedos y enormes campos vacíos, pero llenos de cuentos, llenos de una buena historia que puede empezar en una mesa repleta de comida. Este es un repaso por las raíces gastronómicas patrimonio de todos los vallisoletanos.

 

Entrantes, lo primero: sopas de ajo o cómo los vallisoletanos entramos en calor

 

Todo buen comienzo tiene buen entrante. En este caso, las sopas de ajo nos acompañan durante el invierno y es uno de los platos más tradicionales para aguantar el frío y las nieblas que acechan Valladolid en los meses de diciembre y enero.

 

Si bien es complicado (y comprensible) encontrarte con un bar o restaurante en la provincia de Valladolid que te ofrezca este tipo de producto en la carta en los meses de temperaturas agradables, es muy común que ocurra cuando las bajo cero se acercan.

 

 

Lechazo, cochinillo asado y salchichas de Zaratán: Valladolid es provincia de carnes

 

Valladolid es tierra de carnes. Podemos encontrar una gran variedad, aunque a precio elevado (y más durante las fechas navideñas) para nuestro bolsillo. Pero, siempre es un placer degustar de un buen plato de lechazo asado, o su variante en pincho, cordero o incluso un cochinillo asado. Da igual a qué hora leas esto, siempre se te hace la boca agua. Otra de las carnes más famosas y que se localizan en Zaratán, muy próximo a la capital, son las salchichas.

 

 

La tierra de sabor de los quesos de oveja

 

La provincia también es tierra de quesos, como lo es gran parte de Castilla y León. No solo los más famosos y comerciales quesos que podemos encontrar en los supermercados bajo la denominación de ‘tierra de sabor’ son las únicas experiencias bovinas que podemos consumir, sino que existe un rango amplio de productores tradicionales y una infinidad de quesos que ha situado a Valladolid como tierra de este producto, sobre todo el de oveja.

 

Queso de oveja de Tierra de Sabor

 

Vinos con Denominación de Origen

 

Un gran acompañante del queso es el vino. Y en Valladolid sabemos de vino. La provincia es una de la que más denominaciones de origen posee, ya que confluyen hasta cinco de las principales del país, como son la Ribera del Duero, los vinos de Rueda o los de Cigales.

 

Los más famosos internacionalmente son los de la Ribera del Duero, que ocupa gran parte del este de la provincia y sigue la ruta del río Duero y Vega Sicilia la joya de la corona del vino de la provincia. Consumido por las élites, ha ido adquiriendo premios y seguidores. Incluso ha llegado a situarse como el vino más caro del mundo.

 

Otro de los que más han despuntado durante los últimos años es el verdejo de Rueda. Una variedad de blanco que se ha posicionado como uno de los más consumidos en Valladolid por jóvenes y no tan jóvenes. No es difícil ir de tapas por la ciudad y acabar pidiéndote unos cuantos verdejos por el camino.

 

 

Las tapas y el Concurso de Pinchos

 

Y es que las tapas también son un sello sorprendentemente reciente de la provincia y concretamente de su capital. Desde que comenzó el Concurso de Pinchos, Valladolid se ha ido abriendo al tapeo y la cocina en miniatura y hoy es día es una de las principales ciudades donde salir a comer de bocado en bocado y de bar en bar. Los restaurantes de Valladolid, además, han sido durante muchos años los ganadores del certamen de pinchos y han logrado abrir el apetito por la tapa en la ciudad, y sin complejos con otras capitales donde el tapeo es bandera desde hace mucho más tiempo.

 

 

El pan, acompañante por los siglos de los siglos

 

El pan de Valladolid, en cambio, es religión desde hace muchos más siglos atrás en la única provincia con un museo dedicado al mismo. La agricultura, de una gran mayoría destinada al trigo y los cereales, ha llevado a la fama a los panes vallisoletanos.

 

 

Gastronomía según el día: de los buñuelos y polvorones a la tarta de San Lorenzo

 

Valladolid también tiene gastronomía según los festivos. Si bien podemos encontrar productos específicos para cada época del año durante los trescientos sesenta y cinco días del curso, hay alimentos y creaciones que se consumen en su mayoría durante fechas muy señaladas: Navidad, el Día de Todos los Santos o fiestas patronales.

 

Los huesos de santo y los buñuelos del primero de noviembre, la tarta de San Lorenzo durante las festividades de la patrona de la ciudad de Valladolid o los polvorones de Tordesillas, un clásico de cada navidad, son las principales muestras de cómo la cocina también tiene sus ejemplos estacionales.

 

 

Una gastronomía que, sin depender de la época, siempre está presente en el día a día de una provincia ligada a sus raíces más culinarias. En Valladolid se come y se bebe bien, y eso lo sabemos. Tan solo, y a veces, nos lo tenemos que recordar.

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