Prueba: Renault Mégane Sport Tourer dCi 110 CV

Ya está en los concesionarios la segunda carrocería del Renault Mégane, que mantiene su denominación, aunque cambia por completo para ofrecer un diseño más deportivo, más equipamiento, motores mejorados y una calidad de fabricación superior a la del modelo precedente. Está a la venta desde 17.334 euros.


 

Cuando asistimos a su presentación oficial a principios del presente mes, el Mégane Sport Tourer nos conquistó por completo. El gran salto que ha dado esta nueva generación del compacto francés ha sido tan grande, que ahora el Mégane tiene muchos argumentos para ser uno de los modelos más deseados de la categoría.

 

Si comenzamos el análisis de este nuevo lanzamiento, no cabe duda que el diseño es uno de los puntos fuertes si estás valorando la posibilidad de adquirir un vehículo de este tipo. Pese a que se trata de un coche de corte familiar, su aspecto es muy deportivo a la vez que moderno y elegante. Respecto al modelo Berlina, el de cinco puertas, el Sport Tourer ofrece una parte trasera completamente nueva que mantiene el diseño alargado de los pilotos traseros.

 

Su interior también ofrece un diseño moderno y futurista en el que en que casi todo es virtual, si nos referimos al cuadro de instrumentos y a la pantalla de 8,7 pulgadas (22 cm) que gobierna la consola central. Desde esta tablet se pueden controlar todas las funciones del vehículo, además de recibir información sobre los consumos, navegación y sistema de climatización. En líneas generales, aunque todo está demasiado concentrado, ofrece una utilización sencilla y una tecnología táctil que permite que podamos manejar todo con suma rapidez.

 

El habitáculo resulta muy amplio en todas sus cotas. En las plazas delanteras, y más concretamente en la plaza del conductor, nos encontramos cómodos desde el primer momento. Adaptarse a los mandos es una tarea muy sencilla, ya que tanto el volante como el asiento plantean amplios reglajes en longitud y altura.

 

Los asientos están fabricados con un mullido consistente y tapizados en un mixto de cuero y tela de aspecto resistente. Aunque nos hubiera gustado que fueran algo más ergonómicos, sobre todo en la zona lumbar y del respaldo, cabe destacar el diseño de los reposacabezas, que tienen un diseño de 'tipo libro'. Gracias a esta solución, ya extendida en otros modelos de la marca, podemos ajustarlos perfectamente para que éstos queden cerca de la cabeza y, de esta forma, reducir las lesiones cervicales en caso de una colisión frontal o por alcance.

 

Las plazas posteriores son cuatro centímetros más amplias en longitud, por lo que el espacio disponible para las piernas es más amplio. En cuanto a la anchura y altura disponible, la habitabilidad también es destacable.

 

El maletero, como no podía ser de otra forma, hace gala de una gran capacidad. Para no encontrar limitaciones, nos deleita con un volumen de 580 litros, una cifra que resulta equiparable a la del modelo precedente. Si es necesario disponer de mayor volumen, se pueden abatir los respaldos de los asientos posteriores y conseguir un piso completamente plano.

 

No queremos pasar por alto los acabados del interior, que ahora están a un gran nivel gracias a los nuevos materiales y a los cuidados ajustes. Destaca, especialmente, la parte más visible del salpicadero, que presenta un plástico blando y sólido que le da muy buen aspecto a todo el entorno del habitáculo.

 

En marcha, el Mégane Sport Tourer sigue transmitiendo muy buenas sensaciones. Nosotros tuvimos la oportunidad de probar la versión Diesel de 110 CV, que es una de las mejores opciones del mercado. El rendimiento mecánico del 1.5 dCi está por encima de lo esperado, ofreciendo una magnífica respuesta en la parte baja y media del cuentavueltas, y sorprendiendo a un régimen de giro alto.

 

El consumo de carburante es otro de los puntos fuertes de este motor. Según nuestras mediciones en ciclo combinado, obtuvimos una media de 4,7 l/100 km.

 

Asociado al motor, se encuentra acoplada una caja de cambios manual de seis velocidades que, aunque tenga unos recorridos algo largos en su guidado, funciona muy bien, se puede manejar con rapidez y dispone de unos desarrollos perfectamente elegidos para conseguir ese balance perfecto entre consumo y prestaciones.

 

Renault ha realizado un gran trabajo en cuanto a dinámica se refiere. Gracias a ello, el Mégane es un coche tremendamente estable, sin penalizar el confort de marcha y transmitiendo una sensación de seguridad sobresaliente. También es un coche ágil, que responde con rapidez ante cualquier tipo de giro, sin apenas subvirar y con una trasera muy asentada cuando circulamos a velocidades elevadas. También destacamos el funcionamiento del control de estabilidad, que funciona a la perfección y que apenas se nota cuando interviene.

 

Para finalizar, toca hablar del equipamiento disponible. En este apartado, el Mégane es uno de los modelos más avanzados de su categoría, ya que no faltan elementos como el regulador de velocidad adaptativo, la alerta por cambio involuntario de carril, el sistema de frenada emergencia asistida, la alerta de exceso de velocidad con reconocimiento de las señales de tráfico, el avisador de distancia de seguridad, el asistente de estacionamiento provisto de cámara de visión trasera, el detector de ángulo muerto, el cambio automático de luces largas/cortas, el sistema parking manos libres y la tecnología 4Control.

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