Proyecto Hombre Valladolid consigue un 95% de éxito en las terapias alternativas para penados por violencia de género
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Proyecto Hombre Valladolid consigue un 95% de éxito en las terapias alternativas para penados por violencia de género

Proyecto Hombre Valladolid ha logrado un 95 por ciento de éxito en las terapias alternativas para penados por violencia de género en el marco del programa Programa de intervención para agresores de violencia de género (PRIA-MA) que lleva a cabo junto a Instituciones Penitenciarias.

Desde el inicio de este programa en 2014 se ha atendido a 73 personas por parte de esta organización (se llevan a cabo más programas con otras entidades y por parte de la prisión tanto para internos como en el Centro de Inserción Social).

 

Así lo han explicado la directora de la Fundación Aldaba-Proyecto Hombre, María Paz de la Puente; el director del Centro Penitenciario de Valladolid, Carlos Blanco; el terapeuta de la Fundación José Luis Rodríguez Sáez; la delegada de la Fundación 'la Caixa', Rosana Cano; y el responsable de Acción Social en Castilla y León de Caixabank, Javier Marín.

 

En los programas desarrollados desde 2014, que han evolucionado y se han adaptado a los nuevos perfiles, se ha atendido a 73 personas en seis grupos y ha finalizado un 89 por ciento de las personas que los iniciaron, mientras que el resto solicitaron altas voluntarias por diferentes motivos.

 

En el 95 por ciento de los casos se ha logrado el éxito del programa, ya que se ha producido una mejoría generalizada en los factores de riesgo o variables vinculadas a las génesis de la violencia y una disminución de la reincidencia en los usuarios sometidos al tratamiento.

 

José Luis Rodríguez ha detallado que los participantes son varones con una edad media de 43 años, con 18 años el más joven y 85 el mayor, una diferencia que hace que los programas haya que adaptarlos de forma individualizada, para lo que se trabaja en una fase de evaluación y motivacional para cada participante.

 

DIVORCIADOS Y SOLTEROS

 

En cuanto al estado civil el 41,1 por ciento son hombres separados o divorciados, otro tanto por ciento solteros, un 15,1 por ciento casados y un 2,7 por ciento viudos. El 58,9 por ciento de los usuarios tienen estudios secundarios, un 19,2 por ciento primarios, un 15,1 no tiene estudios y un 6,8 universitarios o superiores.

 

De los participantes un 63 por ciento tiene un trabajo remunerado mientras que un 13,6 por ciento cobra el paro o algún tipo de ayuda social y un 11 por ciento es pensionista. Un 9,6 por ciento tiene una red primaria de apoyo y un 2,8 por ciento otras fuentes de sostenimiento.

 

Destaca que en el 50,7 por ciento de los casos se ha reconocido un consumo abusivo de alcohol y sólo en un 15,1 por ciento un problema de consumo de otras drogas. En el caso del alcohol, Rodríguez ha recordado que actúa como deshinibidor y eso se puede sumar a comportamientos agresivos, situaciones estresantes o que estas personas puedan ver amenazas a su honor que pueden desencadenar episodios violentos.

 

El terapeuta de la Fundación ha destacado la mejora de todos los participantes en el tratamiento con la disminución de todos los factores de riesgo, el incremento de la autoestima, etcétera.

 

Rodríguez ha aclarado que estos participantes tienen un perfil de riesgo bajo y por ello tienen como alternativa a la prisión la participación en este tipo de programas pero ha incidido, por un lado, en que sufren "gran estigmatización social", dado que cuando se habla de un maltratador se piensan en aquellos que llegan a matar, y por otra parte ha apuntado la importancia de la motivación al inicio del programa para lograr una adherencia y avances en los objetivos perseguidos.

 

"El nivel de reincidencia es muy bajo", ha señalado Rodríguez, quien lo ha cifrado en un 5 por ciento de casos que pueden reincidir en un año, lo que es un resultado "muy positivo". A este respecto, María Paz de la Puente ha agregado que ese 5 por ciento de reincidencia supone un 95 por ciento de éxito, es decir, un programa "tremendamente exitoso".

 

INCREMENTO DE LA DEMANDA

 

De hecho, el director del Centro Penitenciario de Valladolid ha apuntado que el número de personas a atender se multiplicó "exponencialmente" y a pesar de que en el Centro de Inserción Social contaba con personal dedicado a estas tareas no se podían atender todos los casos pero ha aclarado que gracias a Proyecto Hombre y al apoyo de entidades como la Fundación la Caixa y Caixabank se ha dado respuesta a una demanda cada vez más creciente.

 

Blanco ha añadido que cada vez hay más programas y se plantea el incremento de psicólogos que atienden a las personas que participan en ellos y por ello se ha hecho una convocatoria para poder cubrir este tipo de puestos con personal interino ante esta demanda.

 

El director de a prisión vallisoletana ha apuntado a que ya se nota un cambio en las conductas e incluso simplemente un chiste que antes podía hacerse que denigrase a la mujer ahora "no se admite" pero también ha reconocido que es una "utopía" pensar que se va a llegar al 100 por cien de éxito y que no es produzca muerte alguna por violencia de género, aunque cree que hay que perseguir ese objetivo para lograr otras cosas "por el camino".

 

En este contexto, la directora de la Fundación Aldaba ha abogado por la prevención, también en el ámbito de los jóvenes, ya que en proyectos como los que lleva a cabo la entidad en los que participan 80 menores de 21 años se observan conductas violentas, no sólo relacionadas con el género, sino doméstica, algo sobre lo que ha advertido como un problema de futuro que habrá que abordar, que también se da entre hijos y padres no sólo en edades tempranas sino incluso con los mayores.

 

A este respecto, Carlos Blanco cree que es algo que "viene" y sólo se ve la punta del iceberg porque la violencia filo-parental "va a aflorar" y si antes había que luchar contra la de género también habrá que hacerlo en este ámbito.