Protocolo exhaustivo contra el Covid-19 en escuelas infantiles de la provincia

Toma de temperatura a la entrada de la Escuela Infantil Municipal Simancas.

Tests rápidos al personal, EPIs y desinfección estricta de materiales y superficies, estas son algunas de las medidas que entran en el protocolo que siguen los centros.

Cada comunidad autónoma ha establecido las medidas esenciales para las diferentes guarderías y escuelas infantiles de su territorio. Hay centros que no solo cumplen con estos protocolos sino que a mayores siguen uno propio, que profundiza y amplía el oficial, para intentar garantizar la salud tanto de sus alumnos como de sus trabajadores.

 

Este es el caso de tres escuelas infantiles municipales de la provincia de Valladolid, gestionadas por Koala Soluciones Educativas, filial de Clece, que siguen un riguroso protocolo. Las Escuela Infantil Municipal Simancas, situada en el municipio vallisoletano de mismo nombre, y las Escuelas Infantiles Municipales de Laguna de Duero ‘Colorines’ y ‘Pinto Pinto’, comienzan su día tomando la temperatura a los pequeños en la entrada, a la que acceden de uno en uno.

 

MEDIDAS RIGUROSAS

 

Las educadoras de las tres escuelas llevan tanto mascarillas quirúrgicas, que cambian cada poco tiempo, como pantallas. Una vez han tomado la temperatura al niño con el termómetro infrarrojo, le llevan a lavarse las manos, algo que se repite constantemente durante la jornada. También cabe destacar que los pequeños se cambian el calzado antes de entrar al centro para no acceder al interior con los zapatos de la calle.

 

Antes del comienzo de la actividad, se sometió a todos los trabajadores a un test de carácter inmunológico (test rápido), del mismo modo, prueba que se realizará cada mes y medio aproximadamente, para asegurar que no haya positivos. Además, en caso de que algún niño muestre síntomas que puedan relacionarse con el virus, las tres escuelas disponen de un aula de aislamiento y de Equipos de Protección individual (EPIs) por si fuera necesario.

 

Además de medidas básicas, como la entrada de padres de uno en uno para respetar la distancia de seguridad, la cartelería con señalización, la rigurosa ventilación del centro y la limpieza y desinfección de todos los materiales utilizados y de las superficies, las escuelas separan a sus alumnos en grupos estables de convivencia para facilitar el control y rastreo en lo que se refiere al Covid-19.

 

La Escuela Infantil Simancas, según explica su directora, Rocío de la Fuente,  cuenta con “un único grupo burbuja”, pues por el momento, tan solo hay nueve niños en el cetro. Esto permite a los pequeños poder moverse por la escuela y acudir al comedor, donde “cada uno tiene su espacio, su silla, todo marcado con su nombre para que solo utilicen lo suyo”. En el momento en el que acudan más niños al centro, se habilitará otra aula y se modificarán estas actuaciones para la seguridad de los pequeños.

 

En el caso de la Escuela Infantil Colorines, sí que hay más grupos, éstos son reducidos y no se juntan entre sí. A la hora de comer los más pequeños van al comedor, que al estar separado por una pared permite que los dos grupos no se junten, y los más mayores comen en sus clases, según explica su directora, Conchi López.

 

¿CÓMO LO VIVEN LOS PEQUEÑOS?

 

“Al principio pensábamos que íbamos a tener una adaptación más complicada por las circunstancias, pero los niños siempre te sorprenden gratamente”, señala la directora de ‘Colorines’. “Yo creo que nos cuesta más a nosotras el hecho de no poder tener ese contacto físico, el achucharles…”, añade Conchi, quien se ha sorprendido con lo rápido que los pequeños han “interiorizado la rutina” de este día a día y cómo se han adaptado.

 

Tanto ‘Simancas’ como ‘Colorines’ han mantenido en la medida de lo posible sus actividades, lo que sí que ha cambiado en estas escuelas son los materiales con los que los niños jugaban y realizaban estas actividades. En lugar de tener las clases repletas de juguetes para que los pequeños puedan acceder a ellos, ahora se guardan y se saca tan solo lo que se vaya a utilizar, que tras su uso se limpia y desinfecta, además se utiliza de forma individual.

 

“Los juegos son los mismos pero los materiales no son los mismos que antes, por ejemplo la madera la utilizamos menos porque hay que desinfectarla una a una con el gel, no se puede meter en el lavavajillas”, explica Rocío, de la Escuela Infantil Simancas.

 

Para la Escuela Pinto Pinto han cambiado un poco más las cosas. Su directora, Puri San José, cuenta que en cursos anteriores se realizaban salidas, “a la biblioteca, al lago, al teatro, a la granja escuela”, y talleres dentro del propio centro en los que participaban los padres.

 

"Pensamos que la familia es el primer agente socializador y educativo y que su colaboración con la escuela es fundamental para el proceso de enseñanza- aprendizaje", explica. Actualmente estas actividades no pueden llevarse a cabo, Puri espera que la situación mejore pronto para “poder volver a retomar su dinámica”.

 

SITUACIÓN DE LAS ESCUELAS

 

En general, todas las escuelas infantiles han visto cómo el número de niños y niñas que suelen tener en el centro se ha reducido considerablemente. ¿Los motivos? Todas coinciden en que están relacionados con el miedo latente al virus, especialmente en familias en las que hay algún caso de riesgo. Además, según explican las directoras de estos centros de la provincia vallisoletana, hay muchos padres que están todavía teletrabajando, en ERTE o en alguna situación similar y se plantean más la decisión de llevar a sus hijos a una guardería.

 

Todas coinciden en que hay muchas familias que tienen intención de llevar a sus niños a las escuelas infantiles pero prefieren esperar a que pasen “unos días o unos meses”, para dar el paso e incorporarse.

 

“En general los padres que tenemos ahora están viendo que se están llevando los protocolos hacia que exista el menor riesgo posible” indica la responsable de la Escuela Infantil Pinto Pinto, quien es consciente de que “el riesgo cero no existe”. Sin embargo, tanto ella como el resto de directoras envían un mensaje de tranquilidad a través de estas exhaustivas medidas que se están llevando a cabo en sus respectivos centros y que buscan la tranquilidad y felicidad de los pequeños.

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