Presupuesto mensual de familia: cómo sacarle el máximo partido

Una de cada diez familias españolas tiene que solicitar préstamos para poder llegar a fin de mes. Esta realidad es la consecuencia de los bajos salarios actuales, y conlleva a tener que hacer malabares para poder sobrevivir con lo que hay. Ni hablemos de guardar algo de dinero por si hay que asumir imprevistos.

Los gastos de vivienda y suministros mínimos (electricidad, agua o combustible), alimentación, prendas de vestir y calzado… El 10,8% de los españoles no llega a fin de mes, según el estudio “Situación de los consumidores” de ADICAE, que también recogía que un 40,2% no tiene capacidad de ahorro. Este último porcentaje lo engordan especialmente los menores de 35 años: el 65% no ahorra nada.

 

No es extrañar, viendo las cifras, que lo solicitar un minicrédito online sea una práctica habitual, como lo es tirar de la tarjeta de crédito. Solicitar un minicrédito online es rápido y fácil, al ser minipréstamos que se caracterizan por la inmediatez.

 

La opción puede sacar de algún apuro puntual a las familias, aunque estas deben considerar los intereses y la capacidad real de devolver el préstamo. Aunque sea poco dinero, los impagos conllevan sanciones.

 

En general, los expertos observan mucha falta de educación financiera y escaso control sobre los ingresos y gastos del presupuesto familiar. Uno de los propósitos del año nuevo debería ser revertir tal situación.

 

Elaborando el presupuesto familiar

 

La revista Consumer recuerda que el presupuesto familiar es un documento que sirve para controlar las cuentas, lo que ayuda a utilizar el dinero de manera responsable. La primera premisa es no gastar más de lo que se gana, para no verse en apuros. Y si los ingresos superan a los gastos, se conseguirá ahorrar.

 

En definitiva, recuerda Consumer, el presupuesto sirve para saber en qué se gasta el dinero, a qué desembolsos se les debe dar prioridad, cómo se pueden reducir las deudas, qué cantidad se puede dedicar al ahorro, cómo acumular un fondo para emergencias y, sobre todo, vivir de manera realista, acorde a las posibilidades. También podría ayudar a hacer previsiones de futuro.

 

Es importante, por lo tanto, asumir el control, pero para ello el presupuesto debe estar muy bien elaborado. Es importante hacer un listado con los ingresos, ya sean profesionales, provenientes de pensiones, financieros (como dividendos, alquileres…) y otros.

 

Otro capítulo importante es el de los gastos, que se deben tratar desde un punto de vista analítico. Lo ideal es anotar cuanto más mejor, aunque sea en cantidades estimadas, para que el presupuesto resulte lo suficientemente útil. Hablamos, pues, no solo de gastos cotidianos, sino de otros ocasionales como las vacaciones, los regalos o las compras en periodos especiales como las rebajas.

 

Lo aconsejable, recuerda Consumer, es que los gastos no superen el 90% de los ingresos. El 10% restante se puede dedicar a reducir una deuda, acumular un fondo para imprevistos o ahorrar para hacer una inversión/adquisición de calado, o de cara a la jubilación.

 

Consejos para ahorrar

 

Para ahorrar, no queda otra que reducir los gastos. Conviene, por lo tanto, distinguir entre los que son fijos obligatorios, variables pero necesarios y los discrecionales.

 

Los primeros corresponden a cantidades fijas mes a mes, y su pago es obligatorio. Hablamos de la hipoteca o el alquiler, la comunidad o los préstamos y otras deudas bancarias. Los segundos son los de suministros mínimos, la alimentación o el transporte que, si bien se pueden reducir, también son necesarios.

 

Son los terceros, los que Consumer llama discrecionales, los que más se pueden reducir. Hablamos de comidas fuera de casa, de la compra de artículos como discos y películas, de actividades de ocio o de vicios como el tabaco. En caso de necesidad, se pueden eliminar por completo.

 

Para poder llegar a fin de mes y para ahorrar, es necesario que todos los miembros de la familia sean plenamente conscientes y colaboren. Cada cual debe asumir su parte en el capítulo de gastos, e intentar reducirlos.

 

El consenso es fundamental. Si se implica a todos los miembros, se podrá elaborar un nuevo presupuesto familiar que resulte satisfactorio, en cuyo cumplimiento todos se sientan comprometidos. Ayudaría el fijarse un objetivo tangible y alcanzable, por ejemplo, eliminar una deuda o comprar algo de lo que todos se beneficiarían, como un coche nuevo.

 

Por otra parte, hay muchos pequeños trucos para ahorrar en el día a día. Comprar alimentos de temporada y de proximidad, mirar bien las ofertas familiares de los supermercados, revisar la potencia contratada de la luz, contratar los servicios que se necesitan realmente de telecomunicaciones (internet, teléfono y televisión), etc. Cada detalle cuenta.