¡Por todos los dioses!
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¡Por todos los dioses!

La crítica cultural de Ágreda en Tribuna de Valladolid.

Dioses y mujeres y  hombres frente a la tragedia y la comedia. La tragedia siempre se centra en el dolor y, sobre todo, en tratar de parar ese dolor, que es parte primordial del ser humano. La tragedia, por lo tanto es catártica porque ayuda a pararte y vivir ese dolor. La comedia trata siempre de empatizar, de relativizar y poner distancia al dolor. El humor, la comedia y la tragedia son los ingredientes fundamentales del último espectáculo de Fernando Cayo que ha presentado estos días en el Teatro Calderón de Valladolid.

 

Fernando Cayo nunca sabes por donde va salir. Es a veces transgresor y a veces bufón. Su espectáculo tiene  mucho peligro, nunca sabes por donde va sorprender. Está claro que va contra el poder señalando a las claras que el emperador está desnudo, es en ese sentido crítica y sarcástica a partes iguales.

 

Zeus, Afrodita, Orfeo, Eurídice, Ícaro y todos los dioses griegos y romanos y actuales que se puedan imaginar aparece en las tablas del Teatro Calderón regados por la apaciguadora y poderosa música del Geni Muñoz que crea una atmosfera propicia para que FC se explaye a gusto.

 

Mientras el público disfruta con la actuación de FC tiene la posibilidad de aprender. Tiene la disposición a mirar con los ojos de los otros para aprender que diría Peter Sloterdijk, este parece un buen criterio para ir al teatro una tarde con viento y frío que más invita a quedarse en casa que salir al retortero.

 

Pero mereció la pena ir al teatro. Porque el resultado, hay que darle tiempo a Fernando Cayo a que se coloque “delante del toro” y saque a relucir todo la paleta interpretativa que es capaz de desarrollar que es mucha y variada. El resultado, como decía, es emocionante porque desconfía  de credos al espectador  despojándole de consignas y donde la palabra, -como pronuncia Cayo, que rotundo y claro llega al patio de butacas- trabaja para que el espectador entienda todo y mejor el galimatías de dioses y monstruos que aparecen por doquier en los distintos personajes que ejecuta FC.

 

¿Y cuál es la emoción que trata de buscar transmitir el actor? De entrada quiere huir de cualquier tipo de dogma. En lo que se centra es que los dioses, como las personas están llenas de dudas sobre la vida y la muerte y que todos somos vulnerables.

 

Lo que tenía claro el espectador es que se estaba mucho mejor en el teatro que afuera. Afuera, hacía peor.