Pilarica tacha de "clasista" la decisión del Atado a la Columna de no celebrar su juramento del silencio en el barrio y trasladarlo al Santuario

Dos momentos de la Peregrinación de la Promesa. Fotos: @atadovalladolid

En una carta firmada por la Asociación de Vecinos y el Párroco se califica de "excusa" las obras en la Plaza de Rafael Cano que ha esgrimido la Penitencial y cree que se "enmascara otra realidad de difícil justificación".

Los vecinos de Pilarica han mostrado su “malestar” por el cambio en la procesión de la Peregrinación de la Promesa del Martes Santo, de la cofradía del Atado a la Columna, que este año “y los sucesivos” no acudirán hasta la iglesia del barrio para que sus cofrades celebren la tradicional promesa de guardar silencio en la procesión del Viernes Santo, un acto que se lleva haciendo ante a Virgen del Pilar desde 1965.

 

Los vecinos, en una carta firmada por el presidente de la asociación vecinal, José Luis Alcalde, y por el párroco, Miguel Ángel Vicente, consideran esta decisión como “clasista y de menosprecio a una comunidad de personas (…) por tratarse un barrio habitado por gente humilde, situado en la periferia de la ciudad y  con una iglesia que carece de bellos retablos barrocos o esculturas que lleven la firma  de Gregorio Fernández”. Este escrito ha sido remitido a la propia hermandad, al presidente de la Junta de Cofradías y al arzobispo, monseñor Ricardo Blázquez.

 

La Hermandad Penitencial de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna ha comunicado que en esta ocasión, debido a las obras que se llevan a cabo en el paso subterráneo de Rafael Cano, junto a la iglesia, ha decidido trasladar este acto al Santuario de la Gran Promesa. Parece ser que la decisión también afectaría a años sucesivos, por las dificultades que pueda presentar la nueva configuración del lugar para los siguientes años.

 

En el escrito califican estos motivos como “excusa” y aunque respetan “el derecho que cofradías y hermandades tienen para organizar procesiones y otras manifestaciones religiosas” aseguran que ellos “no tiene la promesa de guardar silencio; más bien sentimos el deber de denunciar aquellas situaciones que generar tanta frustración y pesar” y continúan asegurando que “hay muchas personas en el barrio que se sienten tristes, desolados y humillados por esta decisión”.

 

Dicen los firmantes de la carta que la Plaza de Rafael Cano estará esta Semana Santa, una vez acabadas las obras, “en condiciones de ofrecer un escenario magnífico para este solamente acto con nuevas posibilidades plásticas y visuales”. “Nadie de los que han tomado la decisión de cambiar Pilarica por el Santuario parece haber analizado el proyecto de ejecución de la nueva plaza. Poner la obra como excusa para esta decisión ofende a la inteligencia”.

 

Creen desde Pilarica que “los argumentos esgrimidos para esta suspensión enmascaran otra realidad de difícil justificación” y se preguntan si la hermandad “tomaría la decisión de suspender la procesión en caso de terminar “en la iglesia de las Angustias, la catedral a o la Iglesia de Filipinos”.

 

“Quizá la Hermandad piense que la buena gente de Pilarica no tiene el estatus social, económico o cultural como para desplazarse a ese lugar y renovar allí la Promesa de guardar silencio. Parece evidente que una decisión clasista y de menosprecio a toda una comunidad de personas no puede expresarse por escrito pero ello no quiere decir que no exista. Existe y tiene fuerza, una fuerza oculta pero no por ello menos poderosa”, antes de seguir preguntando sobre "qué diría Jesús de Nazaret sobre esta decisión”.

 

Por último, el escrito concluye dirigiéndose a los integrantes de la Penitencial: “les esperamos el próximo Martes Santo en la plaza de Rafael Cano, junto a la iglesia de Nuestra Señora del Pilar. Si ustedes no vienen –y tienen todo el derecho del mundo a no venir- nos sentiremos muy tristes por nosotros y… por ustedes. ¡Qué decisión tan empobrecedora y contraria al Evangelio del Cristo Atado a la Columna!”.