Piden nueve años y medio a un hombre por la supuesta violación a una mujer en un bar de un pueblo de la provincia

El juicio se ha previsto para el próximo 3 de junio. Se le acusa de violación y de un delito de lesiones psíquicas.

La Audiencia de Valladolid ha fijado para el próximo día 3 de junio el juicio contra un hombre acusado de violar a una mujer en 2018 en el comedor de un bar ubicado en un pueblo de la provincia, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

La vista oral se celebrará en la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Provincial, donde el fiscal acudirá con una petición global de condena de nueve años y medio de cárcel por un delito de violación y otro de lesiones psíquicas.

 

Además, solicita la prohibición del encausado de aproximarse a una distancia inferior a 500 metros de la víctima, a su domicilio, su lugar de trabajo y cualquier otro frecuentado por la misma, así como la imposibilidad de comunicarse con ella por cualquier medio o procedimiento durante 15 años.

 

El procesado, de 53 años y con antecedentes penales no computables en la presente causa a efectos de reincidencia, en horas de la tarde de un día no determinado del mes de marzo o abril de 2018 se encontraba en el bar de un pueblo de la provincia, al que acudió la supuesta víctima con un grupo de amigos.

 

En el transcurso de la tarde, ella salió en busca de sus tres hijos y regresó al bar con ellos y en un momento dado el más pequeño se quedó dormido, por lo que la mujer le llevó a la zona de comedor del local, apartada de la zona de bar, para que siguiera durmiendo.

 

En una de las ocasiones en que fue a vigilar al niño, la denunciante se sentó a su lado en una silla, apoyando la cabeza hacia atrás y cerrando los ojos, momento en el cual el procesado, siempre según la acusación pública, la agarró del brazo derecho y la levantó, empujándola hacia el pasillo que daba acceso a su vivienda y, mientras la sujetaba con fuerza, usó el cuerpo para cerrar la puerta del pasillo.

 

Ella habría tratado de soltarse sin conseguirlo, momento en el cual, el procesado, como así sostiene la acusación, la obligó a practicarle una felación, tras lo cual la mujer recogió a sus hijos y se marchó corriendo del bar sin despedirse de nadie.

 

Como consecuencia de tales hechos, la afectada sufrió sintomatología de ansiedad y precisó para su curación tratamiento médico consistente en fármacos antidepresivos ansiolíticos y psicoterapia. La mujer tardó en curar 180 días, presentando secuela de estrés postraumático moderado.