Paula Mendoza: "Con la música y el teatro se desarrollan actitudes y habilidades muy positivas para la vida"

La actriz y cantante lírica asegura que disfruta "del ahora" y de hacer lo que más le "gusta".

Paula Mendoza

A Paula Mendoza (Valladolid, 1985) le sobra energía para enfrentarse al mundo de manera cartesiana. La profesión de soprano requiere un ADN especial. Hace tiempo que decidió apostar por explicar todo lo que la rodea actuando y  cantando. Y claro, quiere que la entiendan. Y que la escuchen. Y que la contraten. Y escuchar a Händel.

 

PREGUNTA.: ¿Qué o quién le llevó a ser artista?

RESPUESTA.: Con 8 o 9 años me apunté a las clases de teatro que había en mi colegio. Guiados por Modes, la profesora de Teatro, descubrimos el juego dramático, el poder de la imaginación, y a crear tan solo con nuestro cuerpo y nuestra voz; a compartir cada cual sus talentos personales y únicos. Para mí fue un flechazo, empecé a amar el teatro. Desde ese momento no dejé de  formarme en interpretación. En las clases que impartía Cruz García, en talleres y después en la antigua Escuela de Arte Dramático de Valladolid. Con ella y mis compañeros  aprendí a amar y respetar el teatro, el arte de la verdad creativa.

Por otro lado siempre había cantado, de forma natural, era un juego y un disfrute. Cantaba mucho de niña, incluso recuerdo que mis amigas me regalaban cromos si interpretaba para ellas sus canciones favoritas. Años más tarde cuando estaba estudiando teatro, tuve la suerte de encontrar a Luis Thau, que sentó las bases de una técnica de canto sobre la que hoy sigo construyendo.​​​​​​

 

 

P.: ¿Qué enseñanzas extrae de la música?

R.: La principal es el disfrute de la belleza, de lo sutil, lo profundo, de la emoción pura. Todos podemos disfrutar de hacer, escuchar o bailar con música. Estudiarla a nivel académico ha sido un reto y también otro disfrute. Requiere esfuerzo y humildad ya que al igual que pasa con los actores, los cantantes somos al tiempo intérpretes e instrumentos. Somos intérpretes pero sobretodo somos instrumentos del arte. Al mismo tiempo tenemos nuestra individualidad y sensibilidad artística, que expresamos a través de lo que estamos interpretando.

La música y el teatro son dos disciplinas con las que se desarrollan actitudes y habilidades muy positivas para la vida, por eso pienso también que deberían tener un lugar en la educación primaria, y secundaria.

 

 

P.: ¿Tienes preferencia por alguna cantante?

R.: Si hablamos de ópera podría nombrar a muchos artistas. Diana Damrau es un gran ejemplo. Comenzó joven y se formó durante muchos años, después debutó en musicales y operetas y trabajó en teatros dentro del Ensemble. A día de hoy la calidad de su trabajo y su capacidad interpretativa y vocal la han llevado prácticamente a todos los teatros del mundo. Joyce diDonato también me encanta, tuve la suerte de asistir a una masterclass que dio en la Escuela Superior de Canto de Madrid hace unos años y ver lo simpática y positiva que es. En sus conciertos siempre busca combinar una gran técnica con la emoción que conecte con el público, y de su actitud me quedaría con todo. Quizás es una cuestión asociada al carácter americano pero cuando habla de la carrera del cantante todo parece posible con esfuerzo y confianza en uno mismo y sus posibilidades. Y en España hay muchos artistas, pero es un gran ejemplo también humano y artístico mi amiga Carmen Solís, con la que tuve la enorme suerte de compartir escenario en el Teatro Calderón de Valladolid.

 

 

 

P.: ¿Dónde ha visto más pasión por la música?

R.: Me viene a la mente Josep Prats el que hasta hace poco ha sido el director musical del proyecto Cantania, en el que tuve la suerte de trabajar como solista en dos ocasiones. Y los niños y profesores que participan en proyectos de este tipo, ponen una pasión y una ilusión enorme. Me he encontrado con mucha pasión en esta profesión, los grandes artistas siempre tienen una enorme pasión por lo que hacen, a veces son grandes desconocidos. Pero también entre el público he visto una gran pasión por la música, mucho disfrute al emocionarse y vivir una experiencia como la ópera que hace que se desplacen a donde sea necesario ahorrando durante meses años para presenciar un espectáculo.

 

 

P.:  ¿Cuál es su mayor extravagancia?

R.:  Cantar en el interior de los portales. No lo puedo evitar, lo hago cuando estoy sola y más de una vez me ha sorprendido algún vecino.

 

 

P.: ¿Cuál es el rasgo que más me gusta del otro?

R.: Me gusta el sentido del humor y la empatía.

 

 

P.: ¿Y lo que más deplora?

R.: No me gusta ni la falsedad ni la malicia.

 

 

P.:  ¿Cuál es su idea perfecta de la felicidad?

R.: Es disfrutar del ahora, estar activa haciendo lo que más me gusta y compartirlo con los demás. Recuerdo una época muy feliz con 18 años, cuando entré en la escuela de arte dramático y al tiempo estudiaba logopedia en la Universidad de Valladolid. Todo era nuevo y emocionante, saltaba de  la cama con ganas de comerme el mundo.

 

 

P.:  ¿Qué le gustaría ser de no haberse dedicado al canto?

R.: Siempre tuve bastante claro que quería ser actriz y cantar. Quizás me hubiera gustado ser diseñadora o incluso médico.

 

 

P.:  ¿Cuál es la cualidad que más le gusta de un hombre?

R.: La sensibilidad.

 

 

P.: ¿Cuál es su lema?

R.: Lo importante es la actitud

 

 

P.:  ¿Qué  es lo que más valora de sus amigos?

R.: Su generosidad, locura, y que siempre están ahí a pesar del tiempo y la distancia. Los buenos amigos son uno de los mejores regalos de la vida.

 

 

P.: ¿Dónde le gustaría vivir?

R.: Valladolid es mi hogar. Pero me gustaría vivir fuera de España quizás en Suiza, Italia o Bruselas…al menos una temporada.

 

Trato de mantener una actitud positiva.

P.: ¿Cuál es su estado de ánimo actual?

R.: Mi estado de ánimo es fluctuante como la profesión que he elegido. Trato de mantener una actitud positiva, y dar gracias por todas las experiencias maravillosas que me trae esta profesión.

 

 

P.: ¿Cuál es su mayor pesar?

R.: Mi mayor pesar… en ocasiones seguir dudando y temiendo. Intento desterrar lo máximo posible tanto la duda como el temor.

 

 

P.:  ¿A qué tiene miedo?

R.: Ahora mismo le tengo miedo al miedo porque empiezo a ser consciente del daño que nos hace. A veces es imposible no sentir miedo, lo importante es reconocer de dónde procede, y tomar una decisión no paralizante

Está en nosotros mismos que seamos esto o lo otro. En la conversación aparece su madre, Lourdes, y un brillo especial nace  en los ojos azules de Paula. Sabe que una buena formación es la base para resolver las dificultades, y en ello está. Luego el inconsciente lo resolverá todo.

 

 

P.: ¿Cuál es su viaje favorito?

R.: Mi viaje favorito… hace poco estuve en Muscate, la capital de Omán, y fue un viaje inolvidable. Una cultura totalmente diferente: los olores, sabores, y la gente con que compartí este viaje, no lo olvidaré.

 

 

P.:  ¿Cuándo se deja de ser joven?

R.: Cuando te preocupas por tu edad, o dejas que te limite al creer que no te queda nada por descubrir, cuando olvidas lo que es ilusionarte como un niño.

 

 

P.: ¿Cuál considera su mayor logro?

R.: Mi mayor logró está por llegar.

Aunque haberme enfrentado a interpretar  La voz humana , la ópera de Poulenc, se acerca mucho.

 

 

P.: ¿En qué está volcada ahora?

R.: En enfocar mi carrera hacia lo que me apasiona, estimula y para lo que pueda aportar más a mi profesión.

 

 

P.: ¿Cuál es su ocupación favorita?

R.: Últimamente leer, hacer yoga y estudiar Händel y Vivaldi.

 

 

P.: Dígame una frase típica de su madre.

R.: Uy, mi madre tiene muchas frases… típicas de madre.

Pero destacaría una de las que me dice siempre que me hace falta y le agradezco:

“tú vales mucho”.

Esta profesión se hace menos dura con el apoyo de la familia y los amigos.