¿Para qué sirve la sangre que tenemos en nuestro cuerpo?

Los tres elementos celulares de la sangre están constituidos por los glóbulos rojos (45% del volumen sanguíneo total); los leucocitos o glóbulos blancos (un 2% del volumen total de sangre) y las plaquetas. 

Una persona adulta suele tener entre unos 5 o 6 litros de sangre, el 7 u 8% del peso total. La sangre es un tejido que está compuesto por diferentes elementos celulares (45-50% de la misma), y una fracción líquida 'acelular', denominada 'plasma', que representa el 50-55% del contenido sanguíneo, según explica en una entrevista con Infosalus el doctor Valentín Cabañas, del servicio de Hematología del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia), y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).

 

Según concreta, los tres elementos celulares de la sangre están constituidos por los glóbulos rojos (45% del volumen sanguíneo total); los leucocitos o glóbulos blancos (un 2% del volumen total de sangre) y las plaquetas. "Estos tres tipos celulares que circulan en la sangre se producen en la médula ósea, y se destruyen en el bazo.

 

Así por ejemplo la vida media de un glóbulo rojo normal es de 120 días", precisa Cabañas, a la vez que los describe:

 

 - Los glóbulos rojos o hematíes: Se producen en el interior de los huesos, en la medula ósea, y su función principal es aportar el oxígeno a todos los órganos y tejidos del cuerpo, es decir, reciben el oxígeno del pulmón y lo trasladan al resto de órganos. Esta función se lleva a cabo gracias a una proteína conocida como 'hemoglobina', situada en el interior de los glóbulos rojos, y que le confiere el color rojo a la sangre.

 

 - También otras células de la sangre son los leucocitos o glóbulos blancos: Su misión es la defensa del organismo. Se encargan de luchar contra todos los patógenos que 'atacan' nuestro organismo a lo largo de las distintas etapas de la vida. Existen diferentes tipos de leucocitos: los 'neutrófilos' se encargan de la defensa frente a las bacterias; mientras que los 'linfocitos' 'luchan' frente a los virus; y, por último, los 'eosinófilos' nos defienden de los parásitos.

 

- Asimismo, se encontrarían las plaquetas, que ejercen una función esencial una parte de la coagulación de la sangre (cicatrización de heridas y mantenimiento de la integridad de los vasos sanguíneos).

 

Por otro lado, el hematólogo subraya que la sangre también contiene plasma, en un 50-55% de su contenido. "Se trata de un líquido cuya función es el transporte de los nutrientes o de los 'principios inmediatos' allá donde sean necesarios: hidratos de carbono, lípidos, proteínas o iones, como el sodio, el potasio o el calcio".

 

En el plasma, de igual forma, se transportan de forma libre y/o unida a proteínas como la 'albúmina', encargada de 'desplazar por el cuerpo' algunos de los fármacos que tomamos para llevarlos a través de la sangre a su lugar de acción. También se encuentran diferentes hormonas con funciones específicas, como por ejemplo la tiroxina, o el cortisol. Por último, destaca que la sangre es la responsable de vehiculizar hacia el riñón todas las sustancias tóxicas, para su desecho y eliminación a través de la orina.

 

¿DÓNDE SE ORIGINA LA SANGRE?

 

En este contexto, el experto del servicio de Hematología del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia) explica cómo se produce la sangre, fenómeno que se conoce como 'hematopoyesis': "En el feto este proceso surge al principio en el hígado y en el bazo, mientras que a mitad del desarrollo fetal empieza desarrollarse en el interior de los huesos planos (cresta iliaca, vertebras, costillas) y en las epífisis o zonas proximales de los huesos largos (húmeros o fémures, por ejemplo)", indica.

 

A partir del nacimiento, Cabañas dice que sólo se forma la sangre en esas zonas proximales de los huesos largos, y en los huesos planos. "Es ya en la adultez temprana cuando queda de forma exclusiva en el interior de los huesos planos hasta el final de la vida", precisa. "Para una correcta 'hematopoyesis' es necesaria una dieta equilibrada que aporte hierro, vitamina B12 y ácido fólico, esenciales en la producción de los elementos celulares de la sangre", apostilla.

 

Otro aspecto de la sangre a tener en cuenta es la donación de la misma. El experto señala que la cantidad de sangre que una persona dona está en torno a los 400 ml en una donación. "Mientras que los hombres pueden donar sangre cada tres meses (4 veces al año), las mujeres al revés, tres veces al año (cada cuatro meses), debido principalmente a la cantidad de hemoglobina, que en el hombre es mayor", agrega.

 

Para conocer un poco más la sangre, el doctor Cabañas precisa que existen distintos tipos de grupos sanguíneos. Según subraya, los más frecuentes en España son los grupos '0' (donante universal, puede donar a todo el mundo, pero solo recibir sangre del grupo '0') y 'A'. En cambio, los menos frecuentes son el 'B' y el 'AB' (sólo puede donar a los pacientes que son AB, pero puede recibir de todos los grupos sanguíneos, se le conoce como 'receptor universal'). "Es importante conocer el grupo sanguíneo puesto que no todas las sangres son compatibles", advierte.

 

ENFERMEDADES DE LA SANGRE

 

Según indica, existen dos circunstancias que afectan a la población con gran frecuencia. Una de ellas es la anemia o descenso en la cantidad de hemoglobina de los glóbulos rojos, que dificulta el aporte de oxígeno a los tejidos. En este punto, el experto destaca que la anemia representa la "enfermedad más prevalente del mundo", afectando a más de 1.500 millones de personas, lo que corresponde a casi el 25% de la población mundial, según datos de la OMS. Entre sus causas están el déficit de hierro, el de vitamina B12, el de folato, o enfermedades hematológicas y extrahematológicas como infecciones, o enfermedades reumáticas, por ejemplo.

 

Aquellas personas que tienen un número bajo de leucocitos o 'leucopenia', que puede ser debida a distintas causas, tienen una mayor susceptibilidad a infecciones de repetición e infecciones graves que comprometan la vida. En el otro extremo, también existen múltiples causas de 'leucocitosis', una patología por la que se dispone de glóbulos blancos elevados. Aquí resalta las infecciones, o la toma de medicamentos como esteroides, u otras causas reactivas como los desencadenantes principales de la enfermedad. "Existen también trastornos hematológicos que cursan con leucocitosis y que en ocasiones necesitan valoración por el hematólogo", añade.

 

Asimismo, recuerda que determinadas personas pueden presentar una elevación de las plaquetas o 'trombocitosis', que pueden ser reactivas o secundarias a enfermedades de la médula ósea, y que tienen mayor riesgo de desarrollar trombosis.

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