Paisaje de una vida
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Paisaje de una vida

El visitante sale de la Casa Revilla de ver la exposición Ramón Menéndez Pidal (1856-1912), paisaje de una vida con la sensación de haber visto a un hombre muy educado, prudente y sabio. Un hombre firme en su ideario y tolerante con la ideas de los demás. El autor de  Historia de los heterodoxos españoles demostró a lo largo de su vida ser un erudito notable y tener una facilidad pasmosa para aprender idiomas, dominaba hasta ocho. 

 

Por esta exposición desfilan amigos, viajes, manuscritos, objetos, libros,  paisajes y familiares que representa a una parte de la sociedad de esa época. Las fotografías estupendas de RMP a caballo, a pie, en la tertulia, en casa, en el jardín, de viaje de novios detectan el buen humor y la amistad como pieza fundamental de su  carácter. Aparecen muchos personajes,   Gregorio Marañón, Ruiz de la Serna, hasta Charlton  Heston (ya verás por qué)    y    María Goyri, su mujer  y su viaje de novios por la ruta del destierro del Cid recuperando romances para su Archivo del Romancero, Patrimonio de la humanidad.

 

RMP es un hombre imprescindible si se quiere entender España y lo español. Ha sido un maestro para escritores, entre ellos Luis Landero que en una reciente entrevista recordaba aquellos días juveniles cuando siendo escolar leyó por primera vez los Heterodoxos y quedó fascinado con aquella prosa orquestal y sinfónica que tuvo la impresión de que nadie podía escribir mejor que ese señor.

 

Porque RMP ha sido un maestro. Ya se sabe que cada época tiene los suyos. Esta que vivimos tendrá los suyos pero dejemos que pase el tiempo suficiente para ponerlos donde se merecen. Estoy pensando en uno que es D. Emilio Lledó, el autor, entre otros de Imágenes y palabras. Lo que decimos, dice D. Emilio, se enhebra con palabras que cruzan el pensamiento, e incluso producen el torrente interior que fluye por ese cauce. La lengua materna la llamamos porque nos da cobijo. Lengua madre que nos engendra en el pensamiento y hace que nos reconozcamos en él.

 

Y eso es lo que hizo RMP. En sus miles de palabras  escritas va modulando la lengua española donde el lector puede encontrar en su intimidad, mientras lee, y recorrer el vasto territorio de  todas las circunstancias que han dictaminado su vida y la de los otros.

 

Esta es una exposición para la vista, como casi todas. Decía Aristóteles que de todos los sentidos  es el de la vista el que más gozo y alegría nos produce, porque nos hace conocer más   y nos abre un mundo infinito de matices.  No te la pierdas.