Ocho de los once dominicanos detenidos por tráfico de droga y pertenencia a banda criminal penas que suman 18 años

El juicio contra once personas de origen dominicano detenidas en 2015 en Valladolid en el marco de la 'Operación Roava' se celebrará a lo largo de la semana contra dos de ellas, un peluquero y un hostelero, para quienes se piden condenas de ocho y diez años de cárcel, respectivamente, al ser las únicas que han mantenido este lunes su inocencia y no han pactado con el fiscal una rebaja de sus condenas.

 

Así, Juan Carlos G. y Alberto E.C, el primero titular de una peluquería sita en la calle Cigüeña y el segundo responsable del bar 'Midas', en la calle Embajadores, son los únicos que compartirán banquillo a lo largo de esta semana en la Audiencia de Valladolid, después de que otros ocho de los procesados, quienes se enfrentaban a un conjunto de penas que suman 32 años de cárcel, asumieran su culpa y cerraran un acuerdo con la acusación pública traducido en penas que globalmente se elevan a poco más de 18 años de cárcel, en el caso de cinco de ellos con la aplicación de la agravante de pertenencia a grupo criminal.

 

Otra de las personas acusadas, A.U, para la que inicialmente el fiscal pide un total de cinco años, ni siquiera ha comparecido en el juicio y ha sido declarada en rebeldía por el tribunal, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

De entre quienes mantienen su inocencia, el hostelero Manuel A.E.C, quien regenta desde hace veinte años el bar Midas, situado a escasos metros de la Comisaría de la Policía Nacional de la calle Gerona, ha reconocido a preguntas del fiscal que en 2009 ya fue condenado a una pena de nueve años de cárcel por tráfico de drogas pero, sin embargo, sostiene ahora que desde entonces no ha vuelto a utilizar su local para trapichear con sustancias.

 

Su alegato exculpatorio no parece convencer al fiscal, máxime cuando, casualmente, el hostelero volverá a sentarse este martes en otro juicio por hechos similares presuntamente cometidos en junio de 2016 por los que se enfrenta a una posible condena de siete años de cárcel.

 

El titular del 'Midas', en cuyo domicilio la policía halló un envoltorio con 1,9 gramos de cocaína que el acusado sostiene que era para su propio consumo, ha explicado al fiscal que su local es un lugar muy frecuentado por multitud de compatriotas, entre ellos buena parte del resto de los procesados a quienes servía únicamente bebidas y comida latina. "En mi bar ya no hago ese tipo de negocio", ha insistido el acusado respecto del tráfico de sustancias estupefacientes.

 

En la misma línea, el peluquero Juan Carlos G, más conocido por 'Fama' y cuyo negocio se encuentra en la calle Cigüeña, se ha declarado consumidor de 'coca' y se ha desmarcado del tráfico de droga, pese a que su novia sí haya confesado dedicarse a esta actividad y haya cerrado un pacto con el fiscal para asumir una condena de un año y nueve meses de cárcel.

 

En su declaración, 'Fama' ha rechazado que las numerosas conversaciones que el fiscal ha ido recordando de los 'pinchazos' telefónicos a los que fue sometido tuvieran relación con operaciones de venta de droga, al tiempo que también ha negado la venta de una 'papelina' a un cliente que la policía presenció, supuestamente, el 16 de febrero de 2015 en la calle San Isidro.

 

"No puede ser, en ningún momento", ha zanjado el peluquero, quien ha explicado que su negocio era regentado por muchos compatriotas y ha apuntado que no podía controlar lo que éstos pudieran hacer dentro del local.

 

El juicio proseguirá los próximos días con el testimonio de buena parte de los policías que intervinieron en la 'Operación Roava', saldada con la incautación de 900 gramos de una mezcla de heroína y éxtasis (MDMA), 100 gramos de cocaína y la desarticulación de una organización criminal, el mayor grupo activo dedicado a la venta al menudeo de droga en Valladolid.

 

En concreto, se realizaron nueve registros domiciliarios, ocho de ellos en Valladolid capital y uno en Mojados, además de otro en una peluquería y uno más en el bar 'Midas'.

 

RÁPIDA DISTRIBUCIÓN

 

La organización criminal, que distribuía sustancias en locales de ocio y clubes de alterne de Valladolid, estaba perfectamente estructurada y jerarquizada. Recibían la droga en sus distintos lugares de residencia y, una vez la mercancía en su poder, la repartían entre todos los integrantes del grupo para su venta y distribución inmediata al por menor en la provincia, de tal manera que nunca almacenaban cantidades apreciables en sus domicilios.

 

Durante el transcurso de la operación se pudo constatar también que vendían productos farmacéuticos ilegales (Sildenafil), principalmente en clubes de alterne y casas de citas, lo que ponía en "grave peligro" la salud de quienes se abastecían de estas pastillas, con efectos similares a la conocida Viagra.

 

Los agentes actuantes desmantelaron un laboratorio 'indoor' de marihuana, ubicado en un domicilio de la localidad de Mojados, al que se accedía por una entrada oculta a través de un armario.