Nuevo juicio para el policía absuelto por mentir en 2018

El TSJCyL anuló el fallo y ordenó una nueva vista a cargo de una sala integrada por distintos magistrados.

El juicio contra el policía nacional que fue absuelto de un delito de falso testimonio, concretamente por mentir en un juicio en 2018 en el que acusó a un manifestante de haberle dado un pisotón, volverá a celebrarse el próximo día 12 de noviembre en la Audiencia de Valladolid, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

La fijación de la fecha coincide casi en el tiempo con la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) que ha condenado a España a pagar cerca de 250 euros a una manifestante que denunció uso desproporcionado de la fuerza por parte de la Policía al dispersar una protesta que tuvo lugar el 2 de febrero de 2014 en Valladolid, una acción que le dejó lesiones permanentes.

 

La reproducción del juicio contra el subinspector que dirigió la carga, a cargo de tres jueces distintos de los que en diciembre de 2019 componían la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Provincial, fue acordada por el pasado mes de junio por la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, con sede en Burgos, al estimar el recurso de la acusación particular, al que se adhirió el fiscal, contra el fallo absolutorio.

 

Se da la circunstancia de que aquella absolución contó con el voto particular en contra de uno de los tres magistrados, Miguel Donis, quien se pronunció a favor de la condena del funcionario, a diferencia de sus otros dos compañeros de Sala.

 

El TSJCyL anuló aquella absolución al apuntar que la misma "carece de racionalidad y es totalmente insuficiente", ya que, a su entender, no entró a valorar lo más importante: si el agente mintió cuando dijo que el manifestante J.H.B. le dio un pisotón.

 

De hecho, el Alto Tribunal castellanoleonés dijo que hay indicios de que no existe ese pisotón, y en tal sentido hizo referencia a la sentencia de primera instancia, dictada en su día por el Juzgado de lo Penal 4, que absolvió a los manifestantes contra quienes se celebró juicio por atentado contra la policía, algo que se deduce de las grabaciones analizadas en las que se ve cómo el policía golpea en el suelo a uno de ellos.

 

Las dos acusaciones, pública y particular, fundamentaron el recurso ante el TSJCyL en el voto particular del magistrado Miguel Donis, que hizo constar en la sentencia absolutoria su disconformidad con la misma al considerar que del conjunto de pruebas había llegado a "la certeza (art. 741 LECr) de que de ellas se acredita que fue el acusado quien golpeó reiterada (en cuatro ocasiones) y selectivamente" al denunciante, cosa que el funcionario policial, en el juicio de primera instancia, negó de forma categórica.

 

Ángel Luis G.M, quien en febrero de 2014 era el subinspector de la Unidad de Intervención Policial (UIP) que cargó contra un grupo de manifestantes ante el restaurante La Parrilla de San Lorenzo, donde comían políticos del PP, se enfrentaba a una posible condena de entre un año y nueve meses y tres años de cárcel, tal y como solicitaron el fiscal del caso y la acusación particular, respectivamente, por delito de falso testimonio en causa penal, con la agravante, como así sostenía la segunda de ambas acusaciones, de prevalimiento como funcionario público.

 

Durante el juicio, el funcionario recordó que el día de autos había acudido a la Parrilla de San Lorenzo porque un grupo de personas se había apostado tras una pancarta ante las puertas del establecimiento con intención de entrar, ya que políticos del PP se encontraban comiendo tras haber participado en Valladolid en una convención nacional de dicho partido.

 

El policía aseguró que se acercó a uno de los concentrados, J.H.B, a quien, debido a la actitud agresiva que mostraba, cogió por el cuello del abrigo y le condujo a una zona de seguridad con el fin de identificarle para una sanción administrativa, si bien acto seguido se vio obligado a detenerle ante la "gravedad" de sus insultos y, sobre todo, tras propinarle un pisotón en un pie.

 

"No pretendía detenerle, tan sólo identificarle, y en ese momento no utilicé fuerza alguna contra él", sostuvo el funcionario, quien, como matización, no descartó que durante la intervención previa pudiera haberle golpeado con la porra. "No recuerdo si fui yo o pudo ser algún otro compañero, ya que todos tenemos una corpulencia similar", alegó el agente.

 

Tal versión de los hechos no concuerda, sin embargo, con la que ofreció en abril de 2018 en el juicio celebrado en el Juzgado de lo Penal 3 de Valladolid que sentaba en el banquillo a este manifestante y a otros dos, acusados de delitos de atentado y lesiones, ya que entonces aseguró que el pisotón se lo infligió J.H.B. al acercarse a él al inicio de los incidentes, agresión que en momento alguno aparece recogida en las grabaciones, lo que llevó entonces al juez a absolver 'in voce' a los tres acusados y dio origen al presente proceso.

 

En su descargo, como justificación de las supuestas contradicciones, el exsubinspector de la UIP precisó que en aquel juicio contra los manifestantes declaró sin haber preparado la vista y sin haber visionado los vídeos que se mostraron en sala. Además, recordó que a ello se sumó la dificultad de haber prestado testimonio por videoconferencia desde Barcelona, donde se encontraba con motivo de los incidentes por el Procés.

 

VÍCTIMA DE UNA CAMPAÑA EN REDES

 

"Mantengo que no le golpeé en el momento de la detención, sin poder descartar que lo hiciera durante los incidentes previos, y que el pisotón que sufrí me lo propinó cuando nos encontrábamos en la zona de seguridad, junto al furgón policial", reiteró el entonces miembro de la UIP, quien a su vez recordó que la declaración efectuada en 2018 y que le ha llevado ahora al banquillo se produjo en un contexto en el que sufrió una intensa persecución.

 

En este sentido, Ángel Luis G.M. incidió en que a raíz de aquellos incidentes fue "injuriado y calumniado" en redes sociales y se utilizó su fotografía para "empapelar lugares estratégicos de la ciudad", de ahí la presión a la que se hallaba sometido.

 

El manifestante que en su día ocupó el banquillo acusado de atentar contra este agente y que ahora figuraba como víctima de él, J.H.B, declaró que el día de los hechos se encontraba tratando de grabar lo ocurrido con su teléfono móvil, momento en el que el policía acusado le golpeó con la porra en la espalda y la cabeza y le hizo caer al suelo de bruces.

 

Aunque varias personas trataron de auxiliarle, sostuvo que el acusado volvió a la carga y le golpeó nuevamente con su porra. Luego, le agarró del cuello del abrigo, le puso la defensa en los riñones y la condujo hasta las inmediaciones del furgón policial mientras que iba diciendo: "¡Vas detenido hijo de puta, te vas a enterar, salva-patrias!".

 

El agredido, cuya versión de los hechos fue corroborada por otros dos testigos, uno de ellos un periodista que cubría la concentración, negó haber dado un pisotón al policía y también rechazó haber mantenido un intercambio previo de palabras con él.

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