“Nos sentimos útiles porque creemos firmemente que las personas con las que trabajamos necesitan que continuemos con ellas”

Así cuenta la situación tan alejada de la normalidad que le toca vivir Rosa Calderón, psicóloga en El Puente Salud Mental Valladolid y coordinadora del servicio de viviendas de la entidad.

Rosa Calderón, psicóloga en El Puente Salud Mental Valladolid.

El coronavirus continúa estando presente día a día, como todas las cifras que circulan alrededor de él y nos llenan la cabeza los siete días de la semana. Las medidas están en movimiento constante y el confinamiento se ha endurecido, pero no para todos, y tampoco para Rosa.

 

Rosa Calderón es psicóloga en El Puente Salud Mental Valladolid, y a su vez, trabaja como coordinadora y responsable de la red de viviendas de la entidad. Rosa admite que se trata de “una situación que nos ha pillado un poco de imprevisto a todos”, un acontecimiento excepcional en el que aparecen emociones como “la preocupación o la incertidumbre por ver cómo va sucediendo todo”.

 

En la otra parte de la balanza, ella se siente contenta por poder estar haciendo su trabajo y poder dedicarse a su profesión, incluso en estos tiempos complicados, de trabajar con personas que tienen problemas de salud mental.

 

Rosa señala que han realizado muchas modificaciones en su horario de trabajo, “y eso no quiere decir que se esté trabajando menos”, detalla entre risas. Desde El Puente se adecúan mediante una manera diferente en la que en muchos momentos la carga es bastante grande, pero según cuenta Rosa, se van adaptando. En muchas organizaciones la adaptación y el reinventarse, a medida que se van produciendo los cambios, son una gran forma de organización para mantener el orden en el trabajo y en la “rutina”.

 

Para ejercer su profesión, Rosa coordina desde la entidad, aunque en ocasiones se desplaza para trabajar con las personas que viven en otras residencias. También, la psicóloga admite que se ha producido un gran cambio social a nivel urbano: “la movilidad y el número de personas es mucho menor, y se aprecia un ambiente desconocido, que genera incertidumbre”.

 

Asimismo, Rosa Calderón alude a la capacidad del ser humano para adaptarse y tiene muy claro que desde dentro de la situación que están viviendo, están intentando trabajar por todos los medios con una actitud objetiva y colaboradora: “se intenta normalizar lo que estamos viviendo; el nivel de comprensión y empatía ha aumentado, con todas las personas que trabajamos y con los compañeros”.

 

Rosa reconoce que se siente útil en estos momentos con relación a su trabajo: “sí, sí. Me siento útil porque creo firmemente que las personas con las que trabajamos necesitan que continuemos con ellas, y creo que el sentimiento de utilidad aumenta cuando estás en contacto con la gente con la que trabajas, tanto usuarios del servicio como otros profesionales. Es muy importante mantener esa comunicación y transmitir ese sentimiento de utilidad a todos”.

 

Es una época de constantes informaciones y diversos reglamentos. La profesional cuenta que “desde el primer momento, hemos tenido que adaptarnos a la situación; desde llevar a cabo determinados protocolos a comenzar a conocer las medidas de protección y prevención. Hasta darnos cuenta de que ha cambiado todo, pero nosotros mantenemos nuestro trabajo”.

 

Dentro de la predisposición de ser productivos y utilizar esa atención para facilitar el trabajo y la comprensión, la psicóloga habla de la necesidad de un estado de alerta y una consciencia general de que la finalidad del trabajo es la misma: continuar trabajando por mejorar la calidad de vida de las personas usuarias en estos momentos. “Parte importante de nuestro trabajo es trasladar el mensaje de lo que está pasando a las personas con las que trabajamos”, concluye Rosa. Una de las personas cuyo trabajo es necesario para seguir adelante.