No es jazz, es Andrea Motis

Palabras contra el olvido 183

Andrea Motis apareció en el Lava con sus músicos,  se hizo visible y ofreció un concierto al respetable inclasificable, inspirador y original. Demostró, a las claras, que sabe improvisar cuando llega el momento, es  creativa y tiene repertorio para dar y escuchar.

 

Supo dar al público un sonido intuitivo, sugerente y lleno de sentido. Bésame, bésame mucho, como si fuera ésta noche la última vez… Cada canción era un viaje que te llevaba más allá del estereotipo porque sabía impregnar una belleza y una sutileza taciturna que se instalaba en el corazón como un sello.

 

Ya lo decía Duke Ellington: “El jazz es como un árbol frondoso que se contamina de todo lo que tocan sus ramas, pero en el que siempre es  posible seguir el camino de vuelta a  las raíces”.  Y si aparecen en escena el excepcional pianista Ignasi Terraza y esos ecos de Oscar Peterson, Bud Powell,  Tete Montoliu, etc., para qué más. El guitarrista  Josep Traver asombró al público con las dosis exactas de virtuosismo que se agradece, El batería Esteve Pi con “ese aire de no haber roto un plato” demostró su maestría y su delicadeza con una discreción serena que resultó a la postre de una belleza mañanera inexplicable. Y falta en gran Joan Chamorro. Su música viaja de sus dedos hasta el alma. Y allí se instala y sirve, claro que sirve para barnizar la adversidad con la ilusión del niño que espera la noche de Reyes.

 

Todos, con Andrea Motis al frente  bañaron la Sala Concha Velasco (LAVA) de música  que lleva implícita reflexión y juego, aventura y conocimiento. Y búsqueda. Hay que decirlo bien alto: José Luis Gutiérrez y Juan Ignacio Herrero han dado en el palo del gusto del espectador. Se notaba al entrar en el LAVA una atmósfera diferente a la de otras noches. Juan  Ignacio Herrero está convencido de que la música, el teatro es cultura, espíritu y gran entretenimiento y está dispuesto con su talento y entusiasmo atreverse con ese toro (¡qué digo toro!, ¡minotauro!) tarea difícil para los tiempos que corren pero no imposible.

 

Volvamos al concierto. La voz de Andrea Motis tiene la capacidad de llevar al oído matices y colores bellísimos. Se sumerge en la música y sabe absorber con pasmosa facilidad la esencia de la música, ya sea jazz, bossa nove, fado o una versión de Mediterráneo de Serrat.

 

Nada en la música de Andrea Motis debería sernos ajeno.