Muñiz le echa una mano al Almería y deja al Pucela con las ganas (1-0)

Rodri celebra el gol ilegal que acabaría dando la victoria al Almería.

El Real Valladolid cayó derrotado merced de un gol ilegal de Rodri con la mano en la recta final de la primera parte. Tras la vuelta de vestuarios el Pucela le puso afán, pero terminó desesperado y con Ebert expulsado de manera justa.

FICHA TÉCNICA.

 

RESULTADO: ALMERÍA, 1 - VALLADOLID, 0. (1-0, al descanso).

 

ALINEACIONES:

 

ALMERÍA: Esteban; Nelson, Trujillo, Torsiglieri, Dubarbier; Verza, Azeez; Vidal, Suso (Barbosa, min.73), Soriano (Tébar, min.61) y Rodri (Óscar, min.84).

 

VALLADOLID: Mariño; Rukavina, Rueda, Valiente, Peña; Ebert, Rubio, Rossi (Sastre, min.55), Omar (Rama, min.69); Larsson (Ossorio, min.79) y Guerra.

 

GOL:

 

1 - 0, min.39, Rodri.

 

ÁRBITRO: Muñiz Fernández (C.Asturiano). Amonestó a Peña (min.86) y Esteban (min.93) en el Valladolid; y a Trujillo (min.33), Rodri (min.52) y Verza (min.68) en el Almería. Expulsó a Ebert por doble amonestación (minutos 23 y 74).

 

ESTADIO: Juegos del Mediterráneo.

Hay días que la suerte te da la espalda, que te dice que no, y quizá todo lo que tengas perfectamente planeado acabe en agua de borrajas. Algo así le pasó al Valladolid este sábado en Almería, aunque también hay que decir que es más fácil que todo se tuerza cuando Muñiz Fernández está por medio. En un partido igualado, la balanza se decantó del lado local gracias a un error del trencilla, que concedió el único gol del partido cuando Rodri hizo el 1-0 ayudándose de la mano al final de la primera parte.

 

Bien es cierto que los blanquivioleta no fueron capaces de taladrar la red de Esteban en ningún momento, pero la impresión es que las decisiones de Muñiz terminaron por sacar de quicio a un Pucela al que le pesaron mucho las circunstancias del gol. Muestra de ello es que Ebert acabó expulsado a veinte minutos del final tras perder los nervios y soltar una patada fuera de lugar. Un auténtico quiero y no puedo.

 

La primera parte siguió precisamente ese guion. Quizá conscientes de que el primero que estirase la mano podía perderla –valga la expresión con lo que terminaría siendo el gol de Rodri-, tanto Almería como Valladolid arrancaron el choque arriesgando lo justo y necesario. Ni la pericia de Ebert, ni la insistencia de Rodri y Soriano conseguían crear ocasiones claras, y el encuentro se convirtió en un carrusel de idas y venidas que nunca acababan con peligro.

 

Quizá se pueda decir que este Valladolid peque de pasivo en algunos encuentros fuera de casa a la hora de crear ocasiones –aunque en Vallecas sí hubiera efectividad-, y eso es algo de lo que es consciente Juan Ignacio Martínez y que debe solucionar.

 

El primer ‘round’ en el Estadio de los Juegos Mediterráneos fue una clara demostración de ello, con la excepción de un latigazo de Peña que se fue fuera rondado el minuto 25 y una falta de Ebert que atrapó Esteban poco después. Por parte del Almería, un gol bien anulado a Soriano por empujar a Mariño en un córner y algún amago de acercamiento, pero poco más. Por desgracia, Muñiz estaba dispuesto a animar el encuentro.

 

Transcurrían los minutos de manera cansina hacia el descanso, cuando un buen centro desde la izquierda de Suso le llegó a Rodri cerca del punto de penalti. El delantero, en su desesperación por rematar, lo acabó haciendo con la mano derecha casi a ras de suelo al tirarse en plancha. ¿El resultado? Gol a cinco minutos del descanso, a todos ojos ilegal menos para los de Muñiz.

 

Los jugadores del Pucela se comieron al árbitro, quien dio gol de igual manera cuando incluso el delantero se había delatado, al detenerse claramente a mirar al árbitro antes de echar a correr para celebrar su tanto ilegal. En esas, y con los blanquivioleta aún protestando, se llegó al descanso.

 

Quizá ya condicionados por una decisión desacertada, el Pucela intentó levantarse en la segunda mitad pero acabó siendo imposible. Ya no solo porque en muchos casos Muñiz seguía pitando faltas en contra o quitando saques de esquina cuando parecían claramente a favor, sino porque un tipo con sangre caliente como Ebert decidió autoexpulsarse. La vuelta de vestuarios había empezado mucho más animada –las cosas como son, el Almería firmó un buen partido y supo defender lo suyo- con el Pucela estirando líneas, cuando el alemán pegó una fea patada en un salto a Nelson. Amarilla. Ya tenía otra. Roja. A la calle.

 

Era el minuto 75 y el Valladolid había tenido un par de ocasiones, alguna menos que también tuvo y desaprovechó para cerrar el partido el Almería, pero la expulsión parecía la sentencia. Nada más lejos de la realidad. El Pucela no bajó el pistón y siguió buscando con ahínco el gol, que no llegaría de un lado ni de otro, ya que pese a la insistencia de los visitantes el Almería contó con las mejores ocasiones a la contra, cuando ya al final se encerró para defender el resultado.

 

Así las cosas los rojiblancos consiguieron la segunda victoria consecutiva de la temporada y se asoman al balcón de los puestos más tranquilos de la tabla, mientras que el Pucela tendrá que intentar levantarse la semana que viene en casa de un viejo conocido como es Djukic, en Mestalla.