Multa de 4.000 euros a un monitor por abusar de una scout de 13 años en un campamento en Puras

La víctima denunció los hechos ocurridos en abril de 2012 seis años después al conocer que su agresor se dedicaba a la enseñanza y para evitar que cometiera conductas semejantes

 

Un monitor ha sido multado con casi 4.000 euros por abusos sexuales sobre la integrante de un grupo Scout, de 13 años, cometidos durante un campamento celebrado en abril de 2012 en Puras (Valladolid), donde el condenado, J.S, se introdujo de madrugada en la litera de la víctima y la sobó por todo el cuerpo.

 

Así se recoge en la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 4 por la que se condena al monitor por delito del artículo 181.1 del Código Penal, con la agravante de abuso de confianza, con una pena de 3.960 euros de multa y la obligación de indemnizar a la víctima con otros 1.800 euros por daños morales, según informaron a Europa Press fuentes del caso.

 

Además, y como medidas se seguridad, el condenado no podrá aproximarse a la afectada a menos de 500 metros de su domicilio, lugar de estudios o trabajo durante 18 meses, junto con la prohibición de comunicar con ella por cualquier medio durante idéntico periodo de tiempo.

 

Aunque los hechos se produjeron en la madrugada del día 4 de abril de 2012, los mismos no los denunció la víctima en comisaría hasta seis años después, concretamente el día 18 de octubre de 2018, silencio que había mantenido a causa del traumático episodio sufrido pero que decidió romper entonces al conocer que su agresor se dedicaba a la enseñanza y, por tanto, con el fin de evitar que cometiera conductas semejantes con otros menores.

 

La menor participaba en un campamento Scout en un albergue de Puras en abril de 2012 en el que el ahora condenado era uno de los monitores. Fue en la madrugada del día 4, tal y como reconoce como hechos probados el juez, cuando J.S, de 26 años, accedió al dormitorio donde pernoctaban diez o doce niños en literas y se introdujo en la cama de la afectada.

 

Con la excusa de acudir a despedirse puesto que al día siguiente abandonaba el campamento, J.S. acarició y besó en la cara a la menor para, a continuación, tocarle los pechos por debajo del pijama y los genitales por encima de la ropa interior, y todo ello durante unos quince minutos.

 

AL DÍA SIGUIENTE SE DESVANECIÓ

 

La víctima quedó paralizada, sin comprender la situación y sin saber cómo actuar. Al día siguiente, al poco de levantarse, la menor se sintió mareada y perdió el conocimiento, con lo que fue evacuada al Hospital de Medina del Campo, donde se le diagnosticó un síncope y crisis convulsiva, sin una etiología concreta.

 

Ese mismo día la Scout volvió al campamento y contó lo sucedido a una amiga, también menor e integrante del grupo juvenil, pero, sin embargo, decidió mantenerlo oculto para el resto de monitores y sus propios padres, hasta que en septiembre de 2018, ya siendo mayor de edad, optó por denunciar el episodio vivido.

 

En su sentencia condenatoria, el titular de Penal 4 advierte de que su fallo bien podría haberlo sustentado simplemente en el testimonio "firme, persistente y creíble" de la víctima, máxime cuando no hay indicios de que ésta actuara por motivos de resentimiento o venganza, si bien añade que a tal veredicto llega también por la evidencia de los mensajes que J.S. se intercambió con otro de los monitores que, al tener conocimiento de los hechos en 2018, recriminó la conducta de su compañero.

 

WHATSAPP INCRIMINATORIOS

 

En ese cruce de whatsapp, el ahora condenado confesó al otro monitor su pesar por lo ocurrido e incluso se ofreció a paliar en lo posible los efectos que pudiera haber causado en la Scout, bien pagando sus visitas al psicólogo o con lo que ella estimara conveniente.

 

"Parece claro que está reconociendo (más o menos implícitamente) el hecho nuclear, los abusos sexuales", apunta el juzgador, quien también considera creíble que la menor tardara en denunciar los hechos seis años.

 

"Sólo cuando ella es mayor de edad y valora lo ocurrido y conocedora además de que su abusador se dedica a la enseñanza, con peligro de que vuelva a atacar a otras jóvenes, es cuando, de forma consciente, aceptando las consecuencias posteriores, se decide a contar lo que ocurrió", concluye el magistrado.