Mucho líder para el CBC Valladolid (96-74)

Bofetada de realidad para los de Paco García, que plantaron cara ante un Cafés Candelas Breogán invicto en casa y que terminó asestando un duro correctivo a un combativo y descarado CBC Valladolid

Cafés Candelas Breogán (96): Christian Díaz (12), Salva Arco (14), Johan öfberg (7), Emir Sulejmanovic (12), Guille Rubio (22) -quinteto titular-. También jugaron: Ricardo Uriz (5), Danilo Fuzaro (8), Sergi Quintela (6), Matthew Stainbrook (2), Herve Kabasele (2) y Leonardo Demetrio (6).

 

Carramimbre CBC Valladolid (74): Henri Wade-Chatman (10), Greg Gantt (8), Rowell Graham-Bell (7), Sergio de la Fuente (17), Cristian Uta (8) -quinteto titular-. También jugaron: Óscar Alvarado (8), Jito Kok (2), Daniel Astilleros (0),

 

Álex Reyes (9) y Max Hopfgartner (5).

Parciales: 25-24, 26-12 (51-36 al descanso), 24-21 y 21-17

Árbitros: Vázquez García, José y Pazos Pazos, Daniel.

El Carramimbre CBC Valladolid dio la cara pero lejos estuvo de dar la machada en la cancha más complicada de toda la categoría. Cafés Candelas Breogán demostró que está varios peldaños por encima y puso de manifiesto su condición de líder frente a unas ardillas que fueron de más a menos y que nada pudieron hacer ante el vendaval ofensivo del conjunto gallego.

Sin intención de entregar las armas a las primeras de cambio, un descarado Carramimbre salió como una exhalación al parqué del Pazo y golpeó a los locales con su medicina, descaro y ataques muy rápidos, para asumir las primeras rentas (7-13). Uta, novedoso titular en detrimento de Kok, y Chatman sorprendieron a la defensa y no solo anotaron con facilidad en repetidas ocasiones, sino que además metieron a los locales en bonus cuando aún restaban más de cuatro minutos del periodo inaugural, además de forzar la segunda personal de Löfberg. Los de Paco García iban a vender cara su piel.

 

No tardó Natxo Lezcano en mover ficha y tirar de banquillo para sobreponerse al susto inicial. En un visto y no visto, la segunda unidad de los lucenses logró dar la vuelta a la situación con un arrollador parcial de 16-4 (23-17) propiciado tras la retirada de un gran Cristian Uta en los primeros minutos cuyo único -y grave- error fue cometer su tercera falta personal. Sin la torre de los vallisoletanos, Breogán, liderado por Guille Rubio, empezó a encadenar buenas defensas y a sumar tantos al contraataque. Sergio de la Fuente tiró de orgullo en la recta final del cuarto para sumar cinco puntos consecutivos y despedir los primeros 10 minutos (25-24).

 

Tal y como avisó Paco García en la rueda de prensa previa, la tozudez del Carramimbre no permitió que los gallegos se despegasen en el marcador. O al menos no tan pronto. Los lucenses subieron una marcha más y los vallisoletanos fueron capaces de seguir el ritmo hasta el ecuador del segundo periodo, pero Guille Rubio seguía a un nivel colosal (16 de val. Al descanso) y Salva Arco y Christian Díaz se sumaron a la fiesta que lideraba el pívot de Tarrasa. A pesar del buen hacer organizativo de Alvarado y los puntos de Álex Reyes en estos compases, las ardillas empezaron a ver el aro más pequeño y se achicaron ante el ambiente del Pazo, que quería romper el partido lo antes
posible.

 

Al descanso (51-36), el combate no estaba ni mucho menos decidido, pero el asalto había sido demoledor (26-12) para los castellanos. Tras recibir la arenga de Paco García, el Carramimbre inició un conato de remontada con un parcial de 0-5 hasta colocarse en la brecha psicológica de los 10 puntos. Pero la épica duró hasta que Cafés Candelas Breogán quiso.

 

Tras unos minutos de caraja, los locales volvieron a demostrar que están varios escalones por encima y su arsenal ofensivo se impuso a la defensa visitante. La mecha estaba encendida y no iba a apagarse hasta el final de la contienda. De cara al aro rival, sin embargo, continuó el acierto de Reyes (9 puntos), el coraje de Sergio de la Fuente (17 tantos y 10 rebotes), las asistencias de Alvarado (9); pero no la calidad de un Cristian Uta que cometió su quita personal. Los de Natxo Lezcano vislumbraron la grieta en la torre del Carramimbre y cargaron una y otra vez hasta que la derribaron, aumentando su ventaja paulatinamente desde la línea de personal, donde registraron un casi inmaculado 16 de 18 que ayudó en buena medida a llegar al último cuarto con un 75-57 que había sentenciado la contienda.

 

No contentos con la ventaja que ostentaban entonces, los gallegos, espoleados por su afición y la derrota la jornada pasada ante el colista Río Ourense Termal, empezaron a gustarse y no quisieron dar una tregua al Carramimbre que, con el paso de los minutos, se fue diluyendo. Cafés Candelas Breogán era -y es- muy superior y no quitó el pie de acelerador hasta que los árbitros señalaron el final del encuentro y certificaron la dura derrota de los vallisoletanos en la cancha de un líder que dio buena cuenta de su condición.