Muayad Alayan propone narrar a través del cine palestino “otras historias, no sólo la problemática social"

Muayad Aladan. SEMINCI

Muestra en ‘Los informes sobre Sarah y Saleem’ la tensión social de Jerusalén envuelta en un conflicto amoroso este lunes en la 63 Seminci, una jornada en la que compiten también la cineasta neoyorquina Desiree Akhavan con una “lucha contra la homosexualidad” y el italiano Matteo Garrone con la espiral de violencia y drogas desde una peluquería canina de ‘Dogman’.

 

Otro tipo de cine desde Palestina. Problemática social sí, pero también otros temas se asoman a la pantalla, como reconoce el director Muayad Alayan. “Durante mucho tiempo los directores palestinos creíamos que no se estaba llegando a transmitir al mundo nuestro lado de la historia”, explicó. “Si estabas en la calle con una cámara, la gente te agarraba y te pedía que contaras lo que pasaba”. La primera generación de realizadores se sintió presionada para relatar esa situación pero los nuevos pueden ofrecer alternativas artísticas al cine. “Queremos contar historias desde Palestina pero no solo de Palestina”, añadió esta mañana en rueda de prensa el joven cineasta nacido en 1985 en Kuwait y formado en San Francisco.

 

Presentó esta mañana de lunes 22 ‘Los informes sobre Sarah y Saleem’, un amor prohibido entre un palestino y una israelí en medio de la tensión política en Jerusalén. Coproducción palestino-mexicana, es una historia inspirada en hechos reales con Sarah, que regenta un bar en Jerusalén Occidental, y Saleem, un palestino de la zona Oriental que trabaja como repartidor de una panadería. Ella está casada con un coronel del ejército israelí y la esposa de él está embarazada cuando comienzan los encuentros furtivos de una historia de infidelidad que termina en caos. Alayan aseguró que la primera idea sobre la película surgió en su adolescencia. “En Jerusalén Oriental no había interacción entre palestinos e israelíes, sólo la presencia habitual de los soldados y, al pasar al otro lado y ver que había aventuras entre hombres y mujeres de ambas zonas, pensé que estaban arriesgando su vida y que todo podía estallar”.

 

En 2002, el ejército israelí entró en Cisjordania y se hizo con documentación secreta, momento en el que el director comenzó a diseñar en una película el peligro de “sacar a la luz información los datos personales de los ciudadanos”. “¿Qué pasaría si un estado policial lo controlara todo?”

 

Reconoce la similitud con ‘La vida de los otros’ (2006), de Florian Henckel von Donnersmarck. “También en esta película Alemania era un estado policial en el que los ciudadanos espiaban a otros ciudadanos”. En el caso de su largometraje, que se estrenará en Oriente Próximo en enero, son las mujeres las que salvan la situación: “La mujer elige muchas veces lo correcto, no lo que supone su privilegio o comodidad”.

 

Compite en la sección oficial con películas como ‘The Miseducation of Cameron Post’, segundo trabajo de la neoyorquina Desiree Akhavan también proyectado este lunes. Cameron Post es una joven con “confusión de identidad” a la que internan en el centro La Promesa de Dios para “corregir sus desviaciones sexuales”. Una lucha contra la homosexualidad en la que se aliará con compañeros del centro para poder superar la presión en un relato candidato a Espiga Arco Iris. 

 

La siguiente en ocupar la pantalla del Teatro Calderón fue la espera cinta italiano-francesa ‘Dogman’, del director Matteo Garrone. El autor de ‘Gomorra’ presenta una sórdida historia de un peluquero canino acorralado por un matón de barrio. La película recoge un suceso ocurrido en los años ochenta en Roma con drogas, violencia y miedo como telón de fondo. La cinta se llevó en Cannes el premio Mejor actor para Marcello Fonte.