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Molina-Art

Salgo de la Galería de arte Molina-Art (María de Molina, 2 Valladolid) con los ojos alegres. Los cuadros de Fran de Castro y de Didier Lourenço son magníficos. Su expresividad serena y rara belleza mantienen un combate de luz, abstracción y color que  permite al que mira conectarse automáticamente con lo que le  rodea. Con el arte, en definitiva.

 

Dicen que la belleza nace siempre de un encuentro. Después de estar mirando a través de los cristales del escaparate de Molina-Art, me decido a entrar y la mirada ya no da abasto para deleitarse con los cuadros que llenan las paredes. Hay cuadros y artistas para todos los gustos.

 

 El mundo, de repente, se ha hecho distinto. Y más ahora, cuando Olga me enseña la obra de Fran de Castro. Pocas veces la sorpresa se alía con la felicidad, la obra realizada con la aceptación de que estás ante un artista de verdad.  Rilke escribió  que lo bello no es sino el principio de lo terrible, pero viendo los cuadros de Fran de Castro se podría decir que sus cuadros son bellos porque son ininteligibles. Me recordó algunos cuadros de Caneja pero en verde. La forma más simple de belleza es la interacción de espacio y tiempo. ¿Será eso?

 

La forma siempre suele guardar relación con la belleza,  de eso Didier Lourenço  sabe un rato. Como dijo el filósofo “No veremos la idea de belleza si no tenemos ojos para verla” Ahora que una parte de los artistas  se creen más de lo que son   y han renegado del venerable legado de la utopía, hay algunos que no se les han caídos los añillos y van dejando su obra como el que va echando migas de pan a los pájaros.

 

 Los cuadros de Didier Lourenço son al tiempo inteligibles y  bellos. Me gusta de ellos su simetría. Simetría que tienen los rostros picassianos que poseen una belleza intrínseca, una belleza que seduce por su colatura natural muy agradable a la vista.

 

En estos momentos donde el ahora es local y no global da gusto entrar en Molina-Art y que te reciban con esa amabilidad oída en Un tranvía llamado deseo y que el espacio  de repente se transforme en ausencia de tiempo y este preciso momento no exista ni el pasado ni el futuro sino solo la mirada que no sabe dónde posarse. Quién pudiera quedarse aquí todo el día y ver cómo pasa la vida sin más preocupaciones.    

 

Comentarios

Molina-Art 16/11/2020 12:10 #1
Gracias ÁGUEDA , un placer recibirte en nuestra casa .

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