Miró
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Miró

Yo he nacido poeta y artista como el que nace cojo, como el que nace ciego, como el que nace guapo. Dejadme las alas en su sitio, que yo os respondo que volaré bien. Así escribía Federico García Lorca a sus padres para que le mantuvieran el peculio durante su estancia en Madrid.

Ficha Técnica: Sala Municipal de Exposiciones del Museo de Pasión. Valladolid. Miró. El Jardín de las Maravillas. Colección Guido Guastalla. Italia. Del 3 de noviembre de 2017 al 7 de enero de 2018. Horario: de martes a domingos y festivos de 12 a 14 horas y de 18.30 a 21.30 horas (lunes cerrado).

 

Miró (1893-1983) nació pintor, como el sol araña la tierra, dora los majuelos y acaricia las vides nuevas. El color dorado de la luz, el viento y la oscuridad contrastan de manera violenta contra el blanco del lienzo. Y surgen los elementos que hacen posible el arte mironiano, los signos claves de su iconografía: el círculo rojo -símbolo del sol- encerrado dentro de un cuadro negro, cosmogónico.

 

La recta –el tiempo- que nos conduce hacia el punto negro –símbolo de la eternidad- con restos de pintura amarilla, azul y verde que llenan la composición de un contacto íntimo con el que el cuadro pronuncia sensaciones únicas. El pintor saborea la humedad del paisaje y su pincel lo transmite. Adopta una concepción de la pintura cuyo sentido está ligado a lo originario, al origen –escribe M. J. Balsach en su estupendo libro Joan Miró, Cosmogonías de un mundo originario (1918-1939)- en tanto sinónimo de verdad, de autenticidad. El lugar central de Miró es Montroig y todo lo que Montroig representa en el sentido de tierra natal: la naturaleza, el mar, la piedra, los astros, el firmamento, los surcos de una rueda de carro en la tierra, la vida sencilla del campo, los objetos artesanales.

 

La pasión de Miró por el enfoque detallista, por lo que trasmite aquello que sucedió en el huerto, en la casa, en los establos que están pintados minuciosamente formando un minúsculo microcosmos. El arte de Miró siempre revela lo que uno se siente obligado a ocultar. Describe el paso de la destrucción a la creación. En los aguafuertes de esta exposición hay líneas, puntos y signos que convergen con el ojo, con el oído, con el corazón y con la mano. La sensibilidad de Miró a un paso de la Plaza Mayor. No se la pierdan.