Miles Davis: birth on the cool

La crítica cultural de Ágreda en Tribuna de Valladolid.

Miles Davis (1926-1991)  ha sido el más rápido en recorrer  “los cien metros libres del jazz”. Confesaba que lo mejor que había hecho en su vida era tocar la trompeta. Nunca dejo de aprender y salía al escenario como si fuera la primera vez. Fue un músico honesto consigo mismo,  pasó por periodos de sequía creativa y nunca se perdonó sus traiciones, sus arrebatos y sus locuras. Sabía aquello que las únicas traiciones que no se perdonan son las que se ejecutan sobre uno mismo, no porque tú mueras con ellas, sino porque mueren los que confiaron en ti.

 

Cuando conoció a Charlie Parker y a Dizzy Gillespie se quedó prendado de como tocaban en directo con ese sonido que te puede hacer polvo en cualquier momento dejando una estela de una belleza intacta. Es lo que tienen los maestros. Sabía que no solo tenía delante dos músicos extraordinarios que revolucionaron el jazz  sino que estaba delante de una época, la época dorada del bebop, de los clubes de jazz, la época del “desmelene”. 

 

Esta película de Miles las puedes ver en Netflix y a parte de escucharle hablar con esa voz tan característica  y disfrutar de su música también puedes descubrir su poliédrica personalidad. No hablaba mucho (bueno al final de su vida se soltó), le gustaban las mujeres, (fue novio de Juliette  Crèco),  la cocaína,  los trajes y los Ferraris, por resumir. Se enamoró perdidamente de Cicely Tyson, la mujer más guapa de América, pero… ay, los celos…la bebida y lo demás provocaron su separación.

 

Tiene MD en su haber varias obras maestras de la música: Kind Of Blue es una de ellas. Todos los músicos que participaron en este disco eran extraordinarios, uno de ellos Jimmy Cobb ha fallecido hace unos días a la edad de 91 años. También participan John Coltrane, Paul Chambers, “Cannoball” Adderley y Bill Evans al piano.

 

La música de Miles Davis no es necesario entenderla, como los grandes maestros sabes que cada vez que la escuches te va a decir cosas diferentes, en eso reside su clasicismo. Tan simple como eso. En estos tiempos que corren se agradece y mucho, no entender. Simplemente hay que abandonarse y disfrutar de la película.

 

El jazz es una parte de la creación humana. A estas alturas no está uno para reivindicar nada y me parece de “pelmas” obligar a la gente a que le guste Miles Davis. Basta simplemente con escuchar su música, el ritmo, el sonido…

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: