Miguel Gomes: “El cine se vuelve estúpido a veces porque nos aferramos a un guion y la realidad puede ser mucho mejor”

El cineasta Miguel Gomes durante la clase magistral en el Aula Mergelina - SEMINCI

El director portugués y presidente del Jurado Internacional en la 63 edición de la Seminci asegura que hay que “abrir los ojos y aprovechar todo lo que nos rodea”. Por eso en sus historias hay música, arte en la calle, naturaleza, costumbrismo e incluso los mismos miembros del equipo de rodaje. El autor de ‘Aquel querido mes de agosto’, ’Tabú’ y la trilogía ‘Las mil y una noches’ impartió la última masterclass en el Aula Mergelina, un creador que se caracteriza por su espíritu libre: “No me gusta el cine militante, no quiero imponer mis ideas al espectador”.

“Pueden pasar siete elefantes por el set de rodaje, la gente está leyendo el guion y no enterarse. El cine se vuelve estúpido a veces porque nos aferramos a un guion y la realidad puede ser mucho mejor”. El director portugués Miguel Gomes (Lisboa, 1972) considera parte de su trabajo observar y escuchar. “El guion es una herramienta de trabajo más. Una de mis tareas cuando filmo es inventar maneras de estar disponible el equipo y yo para aportar más a la película”.

 

Así elabora sus largometrajes, por lo que no es extraño encontrar arte en la calle, literatura oral, naturaleza, tradiciones y mucha vida en sus historias. Conoció el prestigioso festival de Cannes con ‘Aquel querido mes de agosto’, trabajo con el que obtuvo varios premios en 2008 y también fue galardonado con su siguiente apuesta en 2012, ‘Tabú’. Llegó después la trilogía ‘Las mil y una noches'. Una cinematografía que respira libertad y creatividad, sin ideologías. “No me gusta el cine asociado a la idea de militante, que tiene un punto de vista muy claro sobre las cosas. No quiero imponer mis ideas al espectador”, asegura. “Quién soy yo para decir que las cosas deben ser así o no. Incluso yo mismo a veces cambio de opinión”, insiste el cineasta que rechaza el cine “de predicadores”.

 

Prefiere grabar lo que se encuentra a su paso y le atrae, como ocurre con las batallas dialécticas en verso de ‘Aquel querido mes de agosto’. “Cómo dos cantantes se pelean con versos, improvisando, existía ya, no lo inventé. Lo filmé como ya estaba y lo aproveché para la segunda parte de la película”. Esas voces relatan lo que le ocurre a los personajes, presentados ya en la primera parte del film. También incluye en la narración al resto del equipo de rodaje. “Hay una escena donde estamos filmando un concierto y se filma también al equipo bailando. Esperé a ese momento y los grabe para mostrar que estaban contentos”.

 

La realidad tal y como sucede, aunque reconoce que en el cine “hay muchas mentiras”. “Pero son buenas. Las malas son las que dices para intentar pasar por verdad. En el cine hay buenas mentiras porque así es la ficción”, explicó este jueves en un buen castellano el autor portugués. Una interesante conversación con el público en el Aula Mergelina de la Facultad de Derecho que sirvió para cerrar las masterclass de la Universidad y Seminci durante este semana, un ciclo en el que también han participado los directores Juan Antonio Bayona e Icíar Bollaín.

 

En ‘Tabú’ también hay dos partes. En la primera aparecen personas mayores que viven en Lisboa y añoran su juventud mientras que en la segunda la historia se traslada a la África colonial. Como en ‘El mago de Oz’, explicó, que hay una acción en Kansas para continuar después a un lugar lejano como es Oz, en los relatos de Gomes se suceden dos escenarios extremos. “La historia de ‘El mago de Oz’ siempre me ha obsesionado por esas dos partes que se necesitan. En ‘Tabú’ empecé con historias de los vecinos de mi tía y terminé en África con cocodrilos”. Originalidad en sus narración que convierten al director en un referente del cine portugués.

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