MIEDO. Albert Pla

La crítica cultural de Ágreda.

Hay muchos Pla en Albert Pla. Al segundo le gusta mucho el disfraz, ocultarse bajo la vestimenta esa de ir a la compra. Ese personaje diverso y reconocible para el espectador  que no deja de ser un personaje ficticio. Ya se sabe: El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde.

 

¿Es posible entender a Albert Pla? Si escogemos cualquier faceta de su vida, actor, cantante, escenógrafo, escritor, pintor, fustigador, masoquista, miedoso, impostor…  en todos se le puede reconocer. Lleva inscrito su copyright. Pla es todos los personajes que interpreta y el público disfruta sentado en su butaca de todos ellos.

 

A Pla le gustan los parques pero no les visita. Le gustan los parques de atracciones pero no les frecuenta. Le gustan estar en las nubes sin embargo tiene los pies en la tierra. Pla se alimenta de máscaras y el escenario es su vehículo para el sarcasmo y el absurdo. Albert Pla tiene una capacidad de trabajo desbordante y eso le permite estar en el escenario como “Pedro por su casa”. Pasa del humor a la rabia en el mismo minuto.

 

Pla llega al LAVA con su espectáculo Miedo. El lenguaje que utiliza tiene todos los componentes del video-clip. Tengo la sensación de estar en un parque temático;  tomo asiento, me aprieto el cinturón y ale… comienza el espectáculo. ¿Qué historia me quiere contar Albert Pla? ¿Una historia de miedo colectiva? En una historia,  en definitiva –para coger al toro por los cuernos- que tiene mucho de arquetipo.

 

Una idea que Carl Jung desarrolla en su obra Investigaciones experimentales y viene a decir que el concepto de arquetipo es cuando se utiliza una imagen que pertenece al inconsciente colectivo y que coparte evidentemente gran parte de la humanidad. El arquetipo como contenido emocional que ayuda a ordenar los pensamientos y –en este caso- los miedos.

 

Lo que se propone Albert Pla y no consigue es raptar la voluntad del espectador y que todos compartamos “el mismo nido”. La ingesta de imágenes  vertiginosas  nos presenta un mundo donde la conciencia tiene que trabajar a destajo para sacar algo en limpio.

 

Las verdades que nos presenta Albert Pla ya me las sé de memoria: que el peligro que a todos nos amenaza no proviene de la naturaleza  sino del hombre y que es imprescindible  que el psicoterapeuta se comprenda a sí mismo para comprender al otro.

 

El espectador familiarizado con Albert Pla accede a otro nivel de comprensión y disfrute ya que reconoce todos sus guiños. Si es lo contrario, sales al frío de la noche y no notas la diferencia.

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