"Mi vuelta a Valladolid fue una continua sensación de inseguridad, pensando en contagiarme en cualquier momento"
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"Mi vuelta a Valladolid fue una continua sensación de inseguridad, pensando en contagiarme en cualquier momento"

Jesús Antonio Zalama, profesor de español en la Universidad de Saint Andrews en Escocia, regresó este viernes de Londres a España y asegura que las medidas de seguridad son "de cara a la galería"

El vallisoletano Jesús Antonio Zalama, en Escocia.

Jesús Antonio Zalama es, a sus veintisiete años, profesor de español en la Universidad de Saint Andrews en Escocia desde hace ya casi año y medio. Una aventura que le alejó de su pueblo, Villalba de los Alcores, pero que le permite regresar a su Valladolid natal en momentos puntuales como son las vacaciones de Navidad o el final del curso en verano. Pero claro, esta vez el retorno no iba a ser tan sencillo coronavirus mediante.

 

Desde el pasado 23 de noviembre España exige a los viajeros internacionales procedentes de países de riesgo una prueba de PCR negativa en las 72 horas previas a su llegada para poder entrar, y 'Chusi', como es conocido en su entorno cercano, no iba a ser una excepción. Terminadas las clases en Saint Andrews era momento de volver... pero el camino no ha sido nada fácil.

 

Pregunta: ¿Cómo ha sido exactamente el proceso de vuelta? Desde que uno empieza con la prueba hasta que llega a España y Valladolid.

Respuesta: Lo primero que debes hacer es buscar un lugar donde poder hacerte la PCR, y quizás esto sea lo más complicado de todo el proceso. Solamente son válidas las pruebas PCR, pero ni siquiera todas las de este tipo, porque las que te realiza el NHS (el servicio público de sanidad británico) no son aceptadas. Así que, una vez que conoces esto, empieza la locura: yo estaba ya desesperado porque volaba el 4 de diciembre y una semana y pico antes no había ninguna clínica con disponibilidad para hacerme el test en más de 60km a la redonda de donde yo vivo, Dundee. Ni tan siquiera en una gran urbe como Edimburgo. 

 

P: ¿Y cómo hizo?

R: Por suerte, la misma semana del viaje se abrió en el propio aeropuerto de la capital escocesa un centro de pruebas covid del que me enteré por una compañera de trabajo. Parece más que evidente el negocio que alguien tendrá montado con ello. Reservé mi cita para el miércoles dos de diciembre a las dos de la tarde, previo pago de 99 libras. Ese día llegué muy pronto al aeropuerto, sobre las diez, y como no había nadie, me la hicieron a esa misma hora. Un proceso nada profesional, en medio de la calle, y con visos de negocio masivo. El mismo día por la tarde tenía en la bandeja spam de mi correo electrónico el resultado negativo. 

No tenía el vuelo hasta dos días después, que los pasé en Edimburgo en un AirBnB. Ahí está el principal sinsentido: yo puedo haber dado negativo 72 horas antes del vuelo y contagiarme perfectamente antes de tomarlo.

Para llegar a Barajas no hay vuelos directos desde Edimburgo, así que tenía que hacer escala en Londres. Tanto en el vuelo desde Escocia a la capital británica como de esta a Madrid, el avión viajó lleno, completo, sin distancias de seguridad. Sobre todo en el de Londres a Madrid, con Iberia. Lo de este último fue especialmente sangrante porque era uno de estos aviones enormes de largos trayectos y no cabía ni un alfiler. Es vergonzoso.

 

P: ¿Y ya en Madrid?

R: Cuando llegamos a Barajas, nos enviaron a una entrada de desembarque sin personal del aeropuerto y empezaron los nervios de la gente que tenía que llegar a tiempo a otras conexiones. Esto hizo que muchos se saltaran a la torera cualquier medida y comenzaran los apelotonamientos. Tras pasar el control de pasaporte, solo tuve que enseñar el Código QR que el Gobierno de España te envía cuando cumplimentas el formulario de entrada. En ese documento tienes que indicar si llevas contigo una prueba PCR negativa y válida. Sin embargo, yo esa prueba no la tuve que enseñar en ningún momento, y puesto que la llevaba y no tenía prisa, pregunté si debía enseñarla y me respondieron que "solo si te la pedimos". Y fin, porque ni me midieron la temperatura. Estaba ya en España libre. Mi conclusión es simple: por mucho que individualmente hagas por respetar las normas, en un viaje con avión de por medio es imposible cumplirlas. 

 

P: Parece evidente su sensación de inseguridad después de todo lo que se pide para poder viajar.

R: Total y absoluta. En mi caso he viajado con más de trescientas personas en menos de 24h. Me acuerdo, por ejemplo, que de Edimburgo a Londres viajé con un hombre mayor al lado que llevaba la mascarilla a la altura de la barbilla y nadie le dijo nada. Todo lo que se nos pide para viajar es puro negocio y parafernalia.

 

P: ¿Qué opina de hacer la PCR 72 horas antes del vuelo? ¿Debería haber menos margen entre que el resultado y el viajar, quizá 48 o incluso 24 horas?

R: La PCR debería hacerse al llegar al destino. Tengo alumnos italianos que me han contado que allí, según llegan, les hace el propio Gobierno una PCR. Si dan negativo, tienen que estar en cuarentena unos cuatro días y después les vuelven a hacer otra. Si el resultado vuelve a ser negativo, son libres. Hacer una PCR con tanto tiempo de margen es una estupidez: podría haber estado chupando todas las barandillas de Edimburgo desde que me la hice hasta que monté al avión.

 

P: ¿Qué está bien hecho y qué no? Es decir, ¿qué medidas mejoraría usted sabiendo que al final es algo preventivo para evitar que el virus entre al país?

R: Como ya he comentado, PCR al llegar al país y unos días después, de nuevo, aunque sea un test de antígenos. Y si quieres obligar a una PCR previa, vale, pero con otra posterior al llegar. También, obligar a las compañías a respetar la distancia de seguridad dentro de los aviones, cosa que no cumplen ni por asomo. Bien hecho no hay absolutamente nada. 

 

P: ¿Hasta qué punto incomoda viajar así? ¿Mucho, poco, es molesto pero no es tan complicado...?

R: La incomodidad no reside tanto en el viaje en sí, sino en lo complicado que es hacerlo, todo lo que necesitas previamente, para que luego eso no valga para absolutamente nada desde el momento en que te metes en el avión. Viajar con una persona al lado es incomodísimo hoy en día.

 

P: ¿Entiendes que se tomen estas medidas?

R: Por supuesto, y más que se deberían tomar, pero las que hay parecen una campaña de cara a la galería y para nada efectivas. Y pese a que esto sea especialmente grave en España, la situación de Reino Unido, por ejemplo, o de Escocia, también es absurda: cuando llegué tuve que estar de cuarentena 14 días y no les valía que me hiciera cualquier tipo de test. Obviamente, solo era una medida económica para que la gente de las islas no se fuera de vacaciones a España y gastara su dinero en suelo nacional.

 

P: Una vez ya estás en España, ¿tiene la sensación de que se podrías haber contagiado por el camino?

R: Sin duda, y más si le añades que soy bastante hipocondríaco (ríe). De momento, estoy encerrado en mi habitación en el pueblo sin contacto con nadie. Mi familia me deja la comida en la puerta y cuando tengo que ir al baño lo hago con mascarilla y desinfectando todo. ¿Parece una locura? Para nada después de ver cómo ha sido el viaje. Esperaré unos días para ver si aparecen síntomas y me haré un test de antígenos. Si da negativo, empezaré 'cierta normalidad'. Quizás haya quien lea esto y le parezca un pirado, pero con los ineptos que nos gobiernan (estatal y regionalmente), la conciencia individual es lo más importante. Y aun así, después de todo este proceso, nadie me asegura que no pueda contagiar a nadie, pese a que desde las autoridades me permitan hacer vida normal con solo llegar con esa PCR negativa que de nada sirve.