Cyl dots mini

Menos de tres meses: la espera de un negocio para comenzar a funcionar en Valladolid

Las licencias municipales que necesitan las empresas para iniciar su actividad o reformar su local es muchas veces un quebradero de cabeza para el emprendedor. Por ello analizamos cómo se encuentra el proceso de tramitación en la ciudad del Pisuerga con las voces Ayuntamiento, oposición y autónomos. Y para contextualizar lo comparamos con ciudades como Pamplona y Cáceres.

En el momento de emprender toca echar muchas cuentas. Dar muchas vueltas, desde el origen de la idea hasta que esta se plasma en un local comercial operativo y productivo. Y a todo ello se suma la piedrecita que supone la burocracia, municipal, regional y estatal, que en demasiadas ocasiones es un lastre que hace que un negocio parta con desventaja.

 

Una de las licencias que más amargura provoca es la de obra, para todos aquellos locales que necesiten ser reformados o en los que se haga una modificación sustancial, y en menor medida también la licencia de primera ocupación necesaria para poder hacer una actividad comercial y la de apertura, que según el tipo de establecimiento puede salvarse con una declaración responsable.

 

"Para un autónomo es pérdida de tiempo y dinero. Si no trabajas no generas ingresos, y por lo tanto la caja está vacía". Es la palabra de Soraya Mayo, cabeza visible de los autónomos en Castilla y León a través de ATA. "Valladolid precisamente no es una de las ciudades que peor esté, la media está en tres meses, pero todo es mejorable".

 

"La tramitación de la licencia de obra, con todo el expediente, es menos de tres meses el total" matiza Manuel Saravia, concejal de Urbanismo en el Ayuntamiento de Valladolid y teniente alcalde del mismo. "En licencias de primera ocupación, parecido; también en licencias medioambientales" justifica. 

 

Y ofrece datos de lo que se tarda en emitir el primer informe, que no es el definitivo ya que el proceso lleva varias fases y depende también de las revisiones y de si hay o no errores en la presentación o los proyectos. "De los de 2017, en licencia de obra desde que empieza el expediente hasta que se hace el primer informe pasan -de media- 23,19 días. En licencias de primera ocupación, y de revisión de la obra, 48. En el caso de las licencias de apertura la media general desde la presentación hasta el primer informe pasan 47 días".

 

Para entender esto, el concejal explica que "cuando hay una solicitud de licencia, lo habitual no es que se presenten los informes y se otorge o no la licencia. Lo habitual es que haya algún defecto que corregir, entonces una sola licencia da lugar a más informes". De ahí que las estadísticas sean un poco complejas.

 

¿CUÁL ES EL TIEMPO RAZONABLE PARA TRAMITAR LICENCIAS?

 

"Una persona que se juega su dinero no puede esperar tres meses", responde Mayo, quien reconoce que "también el emprendedor tiene su parte de responsabilidad, ya que tiene que presentar la documentación como la tiene que hacer; el trabajo tiene que estar bien hecho por las dos partes pero la Admintración tiene vocación de servicio público y tiene que ser así, al servicio del ciudadano".

 

"El plazo ideal es el que hace que quien solicita una licencia no se vea perjudicado" reflexiona José Antonio Martínez Bermejo, del grupo municipal del Partido Popular en Valladolid. El líder de la oposición cree que "en Valladolid hay un retraso en ciertos tipos de licencias" y aunque defiende que "las licencias intentan salvaguardar los intereses jurídicos" sí apunta que es importante "no llevar a plazos muy alargados que lleva a que algunos negocios no se abran".

 

"Creo que son unos plazos (los de Valladolid) más que razonables -manifiesta Saravia-. Hay ciudades como Pamplona, que tarda la mitad, y otras que tardan cinco meses. Pero Pamplona tiene cerca del triple de personal que nosotros"

 

EL PROBLEMA DEL PERSONAL

 

Precisamente aquí reside una de las claves en cuanto a la agilidad para la tramitación de licencias por parte de un ayuntamiento. La cuenta es sencilla: a más personas, más rápidez. Siempre, por supuesto, que haya una buena coordinación entre los trabajadores y las diferentes áreas. 

 

"En el siglo XXI este plazo me parece mucho. Hay que reducir burocracia y contratar más gente, dotar de más medios y de más trabajadores para agilizar todos los trámites" repasa Soraya Mayo, algo en lo que coinciden también oposición y equipo de Gobierno. "Debe haber un reforzamiento de gente para garantizar plazos ajustados, aunque el actual equipo de Gobierno eche la culpa al índice de reposición es verdad que con carácter interno ellos pueden reorganizar" apuntilla Bermejo.

 

Responde Saravia: "En julio del año pasado se trató en pleno y nos comprometimos a revisar procedimientos y a contratar a más gente porque había problemas de personal. Durante agosto y septiembre nos dedicamos a sacar las licencias más problemáticas. Contratamos dos arquitectos y un industrial -de forma temporal-, reorganizamos el personal, y pusimos en marcha una forma de proceder que creo que es útil. Ahora está en curso la oferta de empleo público para incorporar personal con carácter permanente".

 

Según los datos facilitados por el Ayuntamiento, en junio de 2017 el equipo encargado exclusivamente de tramitar licencias urbanísticas de obra y ambientales está compuesto por un jefe de sección, un técnico de administración general, un técnico superior de arquitectura e ingeniería, un técnico auxiliar, cuatro administrativos, y un auxiliar administrativo. A los que se suman los dos arquitectos y el ingeniero mencionado anteriormente con contratos de asistencia técnica, por seis meses.

 

Y es importante señalar que se dedican en exclusiva a este tipo de licencias ya que desde el Ayuntamiento se tramitan muchos tipos de permisos municipales (por ejemplo las terrazas, vados, andamios, tenencia de perros potencialmente peligrosos, música en la calle y otras muchas).

 

¿EXCESO DE BUROCRACIA? 

 

Soraya Mayo, quien desde la asociación que preside recibe las quejas de los autónomos, no entra a valorar si hay mucha o poca burocracia aunque sí se muestra crítica con los procesos: "No hay cosa que más cabree que el ‘vuelva usted mañana’ o ‘vaya a la siguiente ventanilla’, eso no puede ser. Que todo se pueda hacer desde un único punto, no peregrinar por 20 sedes para dar de alta a una actividad. Debería haber una voluntad política de verdad para ayudar al pequeño empresario".

 

Mayo profundiza y aporta ideas: "Si tienen ya tus datos fiscales en una administración, que no tengas que llevarlo a la otra. Que tuviesen un fichero único donde el funcionario de cualquier administración pueda acceder. Entiendo que son sistemas informáticos diferentes pero habría que trabajar en una integración única".

 

Bermejo también cree que hay margen para hacer las gestiones más ágiles: "El Ayuntamiento debería hacer una especie de auditoría a ver qué cosas piden necesarias y cuáles puede omitir. Hay una inercia a pedir informes y la administración no se para a pensar si es o no necesario. Sí sería bueno el intentar repensar los procedimiento para eliminar lo superfluo".

 

Por su parte Saravia reconoce que una parte del trabajo realizado ha sido "mejorar problemas de coordinación interna" y en concreto especifica que "antes no había un control, al menos no como lo tenemos ahora; Ahora tenemos cuatro servicios en urbanismo: control de la vía pública, espacio urbano e infraestructuras, arquitectura y vivienda, y planeamiento y gestión. Esta reorganización la hicimos nosotros y hasta entonces había un único ámbito". 

 

¿AVANCE O RETROCESO?

 

La falta de control propicia que sea complicado poder comparar datos y establecer cómo evoluciona la tramitación de licencias urbanísticas a lo largo de los años en Valladolid. En un informe interno del área de Urbanismo, de 25 de julio de 2016, se apuntaba dentro de los comentarios que en la Memoria de la Gerencia de 2014 se podía leer lo siguiente: “Se reitera la imposibilidad de tramitar todo el volumen de expedientes que se inician en el plazo de seis meses legalmente establecido, debido al exceso de trabajo y a la falta de personal”

 

En el mismo documento se especifica que en 2015 se tramitaron unas 500 licencias de obra, a las que hay que sumar las licencias ambientales y las de primera ocupación. En total, calculaban, unos 1.300 informes al año. Y señalaban que "en muchos casos hay que hacer dos o más intervenciones (estudios o informes) para un mismo proyecto".

 

En septiembre de 2015 el Defensor del Pueblo emitió un estudio sobre 'Tramitación de licencias urbanísticas: procedimientos y duración de los trámites'. Ahí no figuraba Valladolid, pero se podría comprar a la ciudad del Pisuerga con otras dos que sí aparecían, de entre 200.000 y 500.000 habitantes y capitales de provincia: Pamplona y Cáceres.

 

En ese informe figuraba que, para licencias de obra mayor, Pamplona tardaba, a 13 de mayo de 2014, un total de 30 días en tramitar una licencia de obra mayor, para lo que contaba con cuatro letrados, 13 técnicos, 6 inspectores, 18 administrativos y un ordenanza. Por su parte Cáceres (a 4 de junio de 2014), tardaba 60 días de media con un técnico jurídico jefe de la sección, un técnico medio y tres auxiliares administrativos, más personal que no atendía en exclusividad a la sección.

 

Valladolid, en la actualidad, se compromete según explican en la web del Ayuntamiento a tramitar la resolución de los expedientes de licencias de obras de edificación "en el plazo máximo de setenta y cinco días" y la resolución de los demás expedientes de licencias de obras y parcelaciones "en el plazo máximo de cuarenta y cinco días". Por lo que si estás pensando en abrir un negocio y necesitas las licencias oportunas, en tus cuentas puedes incluir estos dos meses y medio de espera municipal para que te salgan redondas.

Noticias relacionadas