Médicos Sin Fronteras presenta su Memoria 2017 en Valladolid, el año de la "criminalización" de la solidaridad

Presentación de la memoria de las actividades de Médicos sin Fronteras. DAVID LOZANO

La ONG repasa, en el Colegio de Médicos, algunos de sus principales proyectos, cifras que "se quedan cortas a la hora de expresar el sufrimiento y la lucha de millones de personas para lograr su superviviencia".

Médicos Sin Fronteras España ha presentado, este 5 de octubre en el Colegio de Médicos de Valladolid, su Memoria anual, un año que estuvo principalmente marcado por la huida de millones de personas de las zonas de guerra (se estima en más de 400 los conflictos activos en el mundo) y por la violencia indiscriminada hacia la población civil, o por epidemias como de cólera.

 

Desde la Organización No Gubernamental han comenzado el balance destacando que "en nuestro día a día encontramos a personas que luchan por salir adelante cuando lo tienen todo en contra. En su mayoría, eran víctimas de la guerra y la violencia, y sufrían necesidades agudas por falta de atención médica, agua potable, comida, refugio y de los bienes más básicos para la higiene".

 

La violencia se agravó en muchos lugares y se cronificó en tantos otros. En Myanmar, en agosto de 2017 se inició uno de los éxodos más graves de los últimos años: más de 600.000 rohingyas huyeron de una feroz campaña militar para refugiarse en Bangladesh, donde llegaron aterrados y sin nada en sus manos, tras perder a parte de sus familias y sus casas. Aquí Médicos Sin Fronteras lanzó su "mayor operación de emergencia en 2017 en los improvisados asentamientos donde estaban". Ha pasado más de un año desde entonces, y la situación "no ha mejorado para esta población".

 

En 2017, MSF-España estuvo presente en 25 países, y el 40% del presupuesto se destinó a las emergencias, según recoge su Memoria.

 

“La cronicidad de las guerras es un fenómeno global, al igual que la falta de capacidad y voluntad para resolver los conflictos antiguos y nuevos. Se diría que la muerte y el sufrimiento de las personas ya no mueven conciencias”, afirma David Noguera, presidente de MSF España. Por ello, “reafirmamos nuestra apuesta por centrar nuestras operaciones en las víctimas de la violencia y aumentamos nuestra presencia en países que están en permanente conflicto, ha destacado. El número de refugiados y desplazados debido a la violencia aumenta por quinto año consecutivo, según datos de la ONU, superando los 68 millones de personas.

 

Una de las zonas más afectadas por el conflicto fue la región del lago Chad, escenario de una de las "peores crisis de desplazamiento de la actualidad". "A pesar de las limitaciones en el acceso, logramos llegar a una población que depende totalmente de la ayuda humanitaria y proporcionarle atención médica y nutricional, agua y saneamiento" indican desde MSF.

 

Una gran parte de República Centroafricanatambién se vio afectada por un resurgimiento del conflicto y, en Sudán del Sur, en zonas como Aburoc o Wau Shilluk, la gente tuvo que huir varias veces de los combates, errando de un lado a otro o cruzando a Sudán y Etiopía. Allí Médicos Sin Fronteras también cuenta con personal para atender las necesidades.

 

Yemen, un país devastado por tres años de conflicto, donde la población civil sufre constantes ataques aéreos y casi el 60% padece inseguridad alimentaria, vivió además "una de las peores epidemias de cóleraen su historia". A los proyectos regulares en cuatro hospitales y en centros de salud en las gobernaciones de Hajja, Saada y Saná, MSF-España sumó una intervención para controlar dicha epidemia de cólera, que se cobró alrededor de 2.200 muertes a lo largo del año. La ciudad de Mosul, en Irakfue también el escenario de una intervención de emergencia de la organización. Bombardeos, ataques suicidas y artefactos explosivos, sumados a la falta de agua y comida en una ciudad sitiada, situaron a los civiles cada día frente a frente con la muerte. Con "enormes dificultades para llegar a las víctimas", MSF España lanzó un proyecto de emergencia para atender a los desplazados en Mosul oriental,que incluía atención pediátrica, atención a pacientes agudos y críticos y apoyo en salud mental.

 

En su Memoria, MSF España recoge también el trabajo que realiza para asistir a víctimas de otros tipos de violencia, como la que afecta a poblaciones que viven en las periferias de las grandes urbes, a aquellas que utilizan rutas migratorias y a las que viven en áreas controladas de facto por organizaciones criminales. En Latinoamérica, MSF España atendió a migrantes y refugiados, con proyectos como el centrado en quienes huyen del Triángulo Norte de Centroamérica para lanzarse a una peligrosa ruta por México con destino, en la mayoría de los casos, a Estados Unidos.

 

La Memoria recoge cifras y datos que “se quedan cortas a la hora de expresar el sufrimiento que hemos intentado aliviar y la lucha que emprenden día tras día millones de personas para lograr su supervivencia y la de los suyos”, afirma Joan Tubau, Director General de MSF España.

 

CRIMINALIZAR LA SOLIDARIDAD

 

2017 también será recordado como “el año de la criminalización de la solidaridad”, apunta David Noguera, presidente de la organización. Una criminalización que continúa en 2018 como vemos en las operaciones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo central.

 

En marzo de 2017 se cumplió el segundo aniversario del acuerdo migratorio Unión Europea – Turquía. MSF ha seguido denunciando la "pésima política migratoria de la UE y el sufrimiento que estas políticas causan a quienes intentan llegar a Europa huyendo de la guerra y las necesidades extremas". El año pasado murieron 3.116 personas en el Mediterráneo, intentando alcanzar la costa europea y en lo que llevamos de año ya han perdido la vida más de 1.700.

 

“Hemos visto cómo nuestras sociedades pasaban del apoyo generalizado a los refugiados a un temor que es del todo infundado. Resulta preocupante que una parte creciente de la sociedad acepte un discurso de rechazo a los de fuera, algo insólito hace una década. Frente a ello, no podemos bajar la guardia. Nuestra obligación es reforzar el compromiso de nuestras sociedades locales y conseguir que más gente apoye organizaciones como la nuestra”, destaca David Noguera.