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Medem, Cámara, Querejeta y Galiana defienden la seguridad en las salas de cine

Mientras la directora madrileña alerta de que el cine independiente “empieza a no existir”, su colega vasco ve en las plataformas un refugio para el cine de autor.

Las cuatro Espigas de Honor de la Seminci, Julio Medem, Javier Cámara, Gracia Querejeta y María Galiana, defendieron hoy la seguridad en las salas de cine frente al coronavirus y aunque reconocieron los efectos nocivos que la pandemia está provocando en la industria cinematográfica, pusieron el valor el esfuerzo de todo el sector por “seguir vivo”.

 

La directora madrileña Gracia Querejeta, que reconoció que el confinamiento dio al traste en las salas con su ultima película, ‘Invisible’, estrenada el 6 de mazo, fue la más explícita y aseguró que “hoy en día es más seguro ir al cine que al supermercado”, dado que en las salas se respeta de forma estricta la distancia de seguridad.

 

En términos parecidos se pronunció María Galiana, que además de hacer un alegato a favor del cine de sala frente al sofá y el televisor de casa, hizo referencia al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, donde no se registró tampoco ningún contagio, ni incluso en la capital extremeña durante la duración del festival.

 

En este sentido, el propio director del festival, Javier Angulo, apuntó que no se han registrado casos de contagio en ninguna sala de cine y ningún festival.

 

Por su parte Javier Cámara, a punto de estrenar ‘Sentimental’, una comedia de Cesc Gay, que destacó que a pesar de tanta incertidumbre y de ver como en Italia han cerrado los cines durante un mes, el estreno de una película en estos momentos es un motivo de alegría que sirve para decir el que el cine continúa vivo.

 

Por otra parte, durante la rueda de prensa previa al acto de entrega de las Espigas de Honor, los galardonados también analizaron el futuro del cine y la repercusión de las plataformas de ‘streaming’. Gracia Querejeta alertó de que el cine independiente “empieza a no existir”.  La directora madrileña argumentó que en estos momentos la industria cinematográfica depende fundamentalmente de las televisiones y aseguró que para poder hacer una película hay tener detrás una cadena que compre derechos de antena o bien que coproduzca. “En caso contrario, cualquier proyecto se convierte en algo muy difícil de levantar. En estos momentos nuestra industria atraviesa un momento dramático al adolecer de la posibilidad de hacer cine independiente de verdad, y las plataformas no ayudan”, sentencio.

 

De forma similar se manifestó María Galiana, que reconoció que en hoy en día es “casi imposible” realizar una película de forma independiente sin el apoyo de un grupo de comunicación.

 

Por su parte, el director vasco Julio Medem, aseguró que el cine de autor también tiene hueco en las plataformas y reconoció que lleva dos años amoldándose a este nuevo escenario y que, aunque del extranjero, está recibiendo ofertas. Además, explicó que frente a la diversidad de estilos de las plataformas, las salas de cine sólo están quedando para el cine comercial. “Lo que ocurre es que hay muy poca diversidad y pluralidad en el cine que se produce para salas. Yo ya no estoy pensando en la salas de cine, estoy pensando en aprovechar esta oportunidad para hacer mi cine”, aseveró.

 

Mientras tanto, Javier Cámara reconoció que el poder ha pasado de las televisiones a las plataformas, pero reconoció que el talento cinematográfico se mantiene en las series. No obstante, apunto que el ‘streaming’ es el suicidio de las salas.

 

Ilusión

 

Por otra parte, los cuatro galardonados destacaron la ilusión de recibir la Espiga de Honor. El propio Cámara recordó que como hijo de agricultor y músico que tocaba por la zona de Iscar, este homenaje es especial y más cuando se cumple 30 años de su primera obra de teatro, ‘El caballero de Olmedo’. María Galiana recordó su relación con la Seminci desde que era un festival de “valores humanos y religiosos” y su relación con Valladolid, “una ciudad que me encanta”, mientras que Medem dedicó esta Espiga a su mujer, la vallisoletana Monse Sanz. Por último, Querejeta también destacó relación con la Seminci, donde en 1992 gracias a ‘Una estación de paso’ se llevó el premio Especial del Jurado.

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