Más de 10.000 pequeñas obras del séptimo arte en forma de programas de mano

Escaparate de Tapizados Angulo

Una pequeña muestra se exhibe en el escaparate Restauraciones y Tapizados de Muebles Alejandro Angulo durante la Seminci de Valladolid

Durante ocho días, Valladolid se viste de cine. Literal. Muchos ciudadanos disfrutan de uno de los eventos más importantes con los que cuenta la capital, e incluso algunos comerciantes se involucran de tal manera, que transforman su escaparate en un pequeño museo-homenaje al séptimo arte. Se trata de Restauraciones y Tapizados de Muebles Alejandro Angulo (en la calle Goya) que, una vez más, nos vuelve a sorprender con un espectacular montaje.

 

Aprovechando la 61 edición de la Seminci, hacen un homenaje a los 155 años del nacimiento del ilusionista y cineasta francés, George Méliès, famoso por introducir los primeros efectos especiales en el cine. Asimismo, en el escaparate se dan buena cuenta de los programas de mano que, a partir de los años 30, se entregaban a la entrada de las salas de cine y que contenían toda la información de los próximos estrenos.

 

 

Pedro Angulo fue el pintor de alguno de estos programas de mano del cine de la posguerra en el desaparecido Teatro Pradera. Una colección  que ha llegado hasta hoy en un gran estado de conservación gracias al cuidado de la familia Angulo, siempre muy vinculada con el mundo del arte.

 

El escaparate se articula en varios apartados. Comienza con una pequeña serie dedicada al cine mudo, y muestra una serie de tarjetas autografiadas de artistas españoles y extranjeros. Quizá uno de los mayores tesoros de esta selección son los programas de mano troquelados, cuya conservación es mucho más compleja. La época dorada del cine está representada con un conjunto de pequeños carteles de los años 40 y 50, con las súper producciones de la Metro Goldwyn Mayer, Paramount Columbia y algunas españolas como Tifesa, Cesareo Films y Drocines, donde algunos de los mejores artistas de la época protagonizan conocidas películas.

 

Cabe destacar la paciencia del recordado Pedro Angulo que, durante muchos años, coleccionó estas pequeñas obras de arte y compartió correspondencia con otros muchos aficionados de toda España, intercambiando programas para amasar una importante colección de más de 10.000 ejemplares, que ahora custodia su hermano Alejandro.

 

[Con información de Gonzalo Arroyo]