María Sotelo: “Mi poesía es para levantarse del sillón del conformismo”

La joven vallisoletana publica su primer poemario,  'Ya no hay excusas', con el que quiere que se tome conciencia de que la juventud sabe escribir sobre temas sociales

María Sotelo en un recital de poesía. VADEOCIOVA

Se define como “poeta en prácticas” y desde hace cuatro años es una de las jóvenes voces más reconocidas en el tejido poético y cultural de la capital vallisoletana. Ella es María Sotelo  (Valladolid, 2020) y acaba de publicar su primer poemario, ‘Ya no hay excusas’, en el que refleja una poesía “para levantarse del sillón del conformismo” y con la que pretende demostrar que la gente joven sabe escribir sobre temas sociales.

 

“Mi poesía está escrita con verdad y espero que eso la gente lo note”,  subraya la joven vallisoletana en una entrevista con TRIBUNA sobre su primer libro, del que se edita una primera tirada de 180 ejemplares gracias a una beca otorgada por el bar local Kafka.

 

‘Ya no hay excusas’ aborda así el “sentimiento general” del desamor o su visión de canciones o libros conocidos, para enlazarlo con poemas sobre el bullying, la homosexualidad,  la política, la crisis, los refugiados o el feminismo, uno de los temas recurrentes de la autora.  “El poema que más me representa es ‘Millares y millares’, uno que surgió tras conocer a una refugiada y que habla sobre el respeto”, apunta Sotelo.

 

Aunque sintió “vértigo” cuando le ofrecieron publicar su primer poemario, asegura que se trata de un libro que ha “madurado mucho” y en el que se muestra su evolución personal sobre estos temas, a los que, hasta ahora, ha dado voz a través de su blog, Ad Adversus, y de los escenarios que se lo han permitido.

 

Y es que desde hace cuatro años María Sotelo es una de las voces más conocidas en el tejido cultural de la ciudad. Ella apareció en escena justo al mismo tiempo que en la capital se empezaba a vivir un “auge” de grupos de poesía, que han encontrado en algunos bares las tablas perfectas a las que subirse. Asimismo, ha colaborado con distintos ayuntamientos de la provincia en recitales por el Día Contra la Violencia de Género o el de la Mujer, especialmente con el de la localidad de Castronuño.

 

“En Valladolid hay una gran apertura, todos los días puedes encontrar un evento cultural”, relata la joven, que tiene marcados en su agenda distintos recitales, como Micro Meraki, Perversos, el Poetry Slam o el Micro Abierto del Borsalino que, como celebra, antes era solo de música y ahora incluye poesía.

 

ALEJARSE DEL ELITISMO

 

Estos espacios, que toman vida gracias a personas en particular, le han permitido perder la vergüenza y dar a conocer sus letras. Asimismo, han servido para “romper los esquemas” de lo que era el género antes y para muchos: “muy elitista”.

 

Sobre la nueva visión de la poesía con la irrupción de las nuevas generaciones y las redes sociales, Sotelo, muy activa en estos perfiles, reconoce que a veces le “rechina” que las editoriales primen los seguidores antes que el material de un autor.

 

“En algún momento se tendrán que dar cuenta de que los seguidores no son los que te van a comprar el libro”, señala, para precisar que es seguidora de poetas que tienen muchos seguidores en redes sociales, pero una obra que le gusta.

 

Para alejar la poesía de la etiqueta de “elitista”, la joven, lectora “apasionada”, defiende el nuevo género como puerta para ganar adeptos y valor. “Hay personas que no se atreven a leer clásicos o a Bécquer, pero que pueden leer a Redry y darse cuenta de lo qué es la poesía”, apunta.

 

Por otro lado, también argumenta que “para escribir hay que ser buen lector”, algo que, como incide, le ha hecho ser “más exigente”. Así, la autora vallisoletana relata que en sus piezas procura “dar una vuelta y otra” porque es algo “necesario”, aunque también valora la “espontaneidad” de crear al ver algo o por un sentimiento.

 

“Mi poesía es para levantarse del sillón del conformismo, está escrita con verdad”, desvela, al mismo tiempo que indica que no sabe si lo que escriba o publique en el futuro pueda ser “muy diferente” a su obra actual, ya que se encuentra en una época de aprendizaje de nuevas técnicas gracias a sus estudios de Filología Hispánica.

 

LIBRO 

 

Por ahora, ‘Ya no hay excusas’ es su único libro y no tiene más proyectos editoriales a la vista, ya que este ha sido una beca. La joven agradece la situación, que evita la presión que puede suponer tener el respaldo de una editorial, pero se muestra dispuesta a recibir propuestas de ellas en un futuro. “Estaría agradecida”, sostiene, para insistir en que seguirá escribiendo porque, a sus 19 años,  la poesía es su “vida”.

 

El poemario, maquetado por Rafa G. Bonilla y que cuenta con ilustraciones de los vallisoletanos Sara de Miguel y Meik, así como del mexicano Enra, se puede adquirir por un precio de diez euros en el bar Kafka y en algunas librerías como El Sueño de Pepa, entre otras.

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