Manzanares y Vicens ponen la Puerta Grande; Hermoso de Mendoza, el toreo a caballo

Lea Vicens y Manuel Manzanares, en hombros. @TorosValladolid

El mal uso del rejón de muerte impidió que el navarro cosechará una triunfo mayor. Entretenida tarde de rejones en la que Manuel Manzanares y Lea Vicens cortaron dos orejas, ante un buen encierro de Fermín Bohórquez.

Quinta y última de feria. Tarde más fresca que las anteriores. Menos de media entrada. Se lidiaron toros de Fermín Bohórquez, manejables y nobles, excepto el tercero, manso aunque en encastado. 

 

Pablo Hermoso de Mendoza. Silencio y oreja

Manuel Manzanares. Oreja y oreja

Lea Vicens. Oreja y oreja

Volvían los rejones para cerrar la Feria Taurina de Valladolid en honor a Nuestra Señora de San Lorenzo. Y la tarde fue, como las anteriores, triunfalista; también entretenida. Las cinco orejas que concedió el palco sirvieron para que un templado y entonado Manuel Manzanares y una voluntariosa y efectista Lea Vicens descerrejaran la Puerta Grande del Coso de Zorrilla,que este año ha visto como seis toreros y dos rejoneadores la cruzaban en volandas.

 

Solvente, templado y muy torero estuvo el navarro Pablo Hermoso de Mendoza quien, ante el mejor lote, firmó una lección de toreo a caballo, especialmente en el cuarto donde ofreció el pecho y de costado a grupa trazaba muletazos imaginarios ante la cercanía de los pitones desmochados del astado. Solo el mal uso del rejón de muerte, sobre todo en el que abría plaza, le impidió triunfar con contundencia. En su primero, un toro con muchos pies, protagonizó un emocionante primer tercio, cuando enceló al de Fermín Bohórquez y lo llevó sobre dos pistas cosido a la montura.

 

Manuel Manzanares, como su mentor, imprimió mucha suavidad y temple a sus dos enemigos. Aunque en algunas banderillas estuvo despegado en los quiebros, logró cimentar una actuación que tuvo eco en los tendidos, quienes disfrutaron del torero a caballo del alicantino. Los dos rejones de muerte fueron efectivos y Manzanares paseó una oreja en cada uno de sus dos toros.

 

Se presentaba en el Coso de Zorrilla la rejoneadora Lea Vicens, acompañada por el incombustible Ángel Peralta, su maestro. Exhibió una gran cuadra y muchas ganas en una tarde en la que también logró arrancar una oreja a cada uno de sus enemigos. El que hacía tercero fue manso, aunque con los rejones de castigo se creció y sacó un punto de casta que la francesa lo aprovechó con una lidia muy efectista, aunque hubo varios pasajes en los que consintió mucho al de Fermín Bohórquez para ajustarse en banderillas. 

 

El que cerraba tarde y feria fue más noble, a pesar de su salida abanta. Se adornó la rejoneadora y aunque falló en algunos embroques, logró momentos vibrantes encima de sus cabalgaduras. El rejón final volvió a ser efectivo y el público, que no llegó a cubrir la mitad del aforo, pidió con fuerza la segunda oreja que permitía a la rejoneadora abrir la Puerta Grande junto a Manzanares. 

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