Mañana fresca, ambiente taurino y ausencia de grupos animalistas en Tordesillas

Imagen de la escultura dedicada al toro, este marte en Tordesillas.

La localidad celebra el Toro de la Vega, el cuarto año en el que no se podrá dar muerte al animal.

Día grande en Tordesillas. Día del Toro de la Vega. La mañana de este martes 17 de septiembre ha amanecido fresca en la localidad que desde primera hora tenía un movimiento muy distinto al habitual. Algunos peñistas que aún no se han recogido bailan a los sones de la charanga entonando el himno del Toro de la Vega.

 

Los más madrugadores van tomando posiciones y buscan los mejores enclaves para ver pasar, si quiera unos segundos, a Barco, un espectacular astado de la ganadería de La Cardenilla, de 570 kilos, elegido esta edición como Toro de la Vega.

 


Aunque todavía es temprano, cientos de personas ya se preparan para vivir el festejo, nada que ver con las decenas de miles de personas que se congregaban cuando, hasta 2016, se permitía como dictaba la norma ancestral alancear al morlaco. En el torneo, se enfrentaban cuerpo a cuerpo los mozos y el burel, que podía salvar su vida si sobrepasaba los límites establecidos por las reglas.
En esta edición, por cuarto año consecutivo, el antiguo torneo se ha reconvertido en un encierro que parte desde un cajón, ubicado en la calle de San Antolín, y que -tras cruzar el puente sobre el río Duero- se adentra en la Vega hasta los prados del Zapardiel.

 


Como ya ocurriera el pasado año, parece que tampoco habrá presencia antitaurina. Atrás quedan los años de duros enfrentamientos entre antis y defensores de la Fiesta. No obstante, la Guardia Civil mantiene un importante operativo y se ha desplegado un buen número de sanitarios que cuentan, incluso con un hospital de Campaña de Cruz Roja, para atender cualquier posible incidencia.

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