Cyl dots mini

Malkovich&Miller

He disfrutado viendo las fotografías de Sandro Miller. El actor John Malkovich es el protagonista de la exposición. Las caras de la ficción, a semejanza de la vida, hay que descubrirlas y dejarse mecer por la memoria atemporal. Virginia Woolf, no es preciso morir para detener el Tiempo.

Valladolid. Patio Herreriano. Museo de Arte Contemporáneo Español. Malkovich, Malkovich, Malkovich. Homenaje a los grandes iconos de la fotografía. La última sesión por Sandro Miller. Del 14 de junio al 26 de agosto de 2018. Sala 2.

 

Fuerte y frágil. Todas las personas son fuertes y frágiles al mismo tiempo. La gran suerte que ha tenido Malkovich es topar con el fotógrafo Sandro Miller. Cada fotografía refleja un mundo propio, una reinvención de un instante creíble, de un mirarse al espejo y ver que eres otro. Nada de lo que está viendo el espectador le es ajeno.

 

Egos y sociedad. En los años sesenta los artistas minimalistas pregonaban que “el arte es lo que hacen los artistas”. Ahora todo el mundo quiere se artista. Pero ¿quién es artista? ¿El fotógrafo Ángel Marcos es un artista? Dice la teoría que aquel que socialmente es reconocido como tal por su capacidad intelectual, por su formación, sensibilidad, su imaginación, y sus contactos, ese es artista. Luego por lo tanto Ángel Marcos es un artista.

 

Volvamos a la exposición. Malkovich se olvida de sí mismo en todas las fotografías. Y cuando posa, se hace grande, se siente fuerte, se adueña de todo y campa a sus anchas. Escondido detrás de cada personaje, da réplica a John Lennon, Warhol, Capote, Che Guevara, etcétera, etcétera, etcétera. Claro que le reconoces, pero el que mira clava sus pies en el suelo porque el duelo con Malkovich resulta apasionante y creíble.

 

El espectador, como si estuvieran viendo una obra de teatro, pasa por todos los estados de ánimo. Y gracias a la brillante fotografía de Sandro Miller, el paseante puede comprobar que lo inesperado, lo imprevisto del arte es precisamente lo más chocante de la exposición.

 

Para este tipo de trabajos necesitas a un actor como Malkovich. Un actor creativo y generoso que bebe de todos los géneros y épocas y se pone al servicio de un gran fotógrafo para refrescarnos la memoria. Ya se sabe que la memoria es soberana y miente descaradamente.