¿Luz en el túnel para solucionar el histórico conflicto del solar del Lucense en Valladolid?

Imagen de la fachada del hostal Lucense.

Intensas negociaciones para encontrar un punto de encuentro que solucione la parálisis del céntrico espacio convertido hoy en el recuerdo del viejo hostal que solo mantiene su fachada apuntalada. 


 

El conflicto sobre el solar del desaparecido hostal Lucense ha encontrado una luz al final del túnel. Un túnel, por cierto, lleno de problemas entre los diferentes propietarios de este espacio que desde hace años aspira a convertirse en un edificio de viviendas adaptado al entorno en el que se encuentra: pleno Paseo de Zorrilla haciendo esquina con la calle Puente Colgante.

 

Según ha podido conocer este periódico, una empresa vallisoletana viene trabajando en una solución consensuada entre la propiedad. Todo estaría condicionado a un acuerdo pactado, que evite pleitos, para solucionar este histórico conflicto y poder avanzar en la construcción de viviendas, quizá, en régimen de cooperativa aunque todo son especulaciones en este sentido. 

 

Desde el Ayuntamiento de Valladolid, su concejal de Urbanismo Manuel Saravia reconoce que "no hay movimientos sobre esta unidad", aunque sí admite "el interés de los dueños por hacer cosas. Todo empieza o acaba en la capacidad de entendimiento de los propietarios", recuerda Saravia sin olvidar los diversos procedimientos judiciales abiertos entre ellos. 

 

Muchos años contemplan al Lucense. Más de veinte sin actividad, que solo vieron un amago de recuperación en abril de 2012, cuando el Ayuntamiento aprobó un proyecto de actuación que finalmente quedó en nada. Un proyecto de edificación, sin ningún inversor, que dejó en agua de borrajas lo que hubiera sido la resurrección de un edificio histórico de Valladolid.

 

El Lucense es un edificio protegido y, por ello, debe cumplir una serie de normas en su rehabilitación. El proyecto de actuación aprobado en su día permitía una edificación en tres parcelas distintas. En primer lugar la que tiene acceso por el Paseo de Zorrilla 86-88, con una superficie de 707 metros cuadrados y una edificabilidad de 2.980 metros, y una altura máxima según la ordenación detallada de baja más ocho. Este solar queda gravado con una servidumbre de uso público horario a modo de pasaje en planta baja, con dos plantas de altura libre y una superficie de cubierta translúcida de al menos dos terceras partes de su superficie total.

 

En segundo lugar figura la que tendría acceso por la calle Puente Colgante 51, con una superficie de 200 metros cuadrados y una edificabilidad de 672, y una altura máxima según la ordenación detallada de baja más tres. Este espacio queda gravado en las mismas condiciones que la anterior.

 

Además, figura una tercera parcela, destinada a espacio libre de uso público que dará a la calle Desengaño -pasaje con salida a la calle Mercedes-, con una superficie de 567 metros cuadrados y que será de titularidad del Ayuntamiento de Valladolid, libre de cargas y gravámenes.

 

De superarse esos enquistados desencuentros, el proyecto puede volver a ver la luz al final de un oscuro túnel que desde hace años 'adorna' con su abandonada silueta la principal arteria de Valladolid.