Los zapatos de Paquito D'Rivera

Palabras contra el olvido 193.

Muchas veces, como dice  el Conde Rostov, personaje protagonista de la novela de Amor Towles, titulada Un caballero en Moscú, acabamos por tomar más cariño a nuestras posesiones favoritas que a nuestros amigos. Nos las llevamos de un sitio a otro, las cuidamos como si se tratara de un tesoro y permitimos que nuestros recuerdos les confieran cada vez más importancia.

 

Cuando Paquito D´Rivera se calzó esa tarde  los zapatos en el camerino del Centro Cultural Miguel Delibes ya sabía que esa noche iba a ser inolvidable. Muchas veces todo parte ahí, de estar solo en tu camerino y de esa preparación, de ese cambio que se produce de dejar de ser tú y convertirte en otro, en artista.

 

Es en ese preciso momento cuando todo lo que tienes a tu alrededor te hace sentir de manera especial. Justo cuando pisa el escenario y los espectadores te reciben con aplausos y sonrisas de aceptación. Saben que esta va ser la noche. Para Paquito D´Rivera la música es una manera de mantener ante la vida una actitud vital. Una manera de vivir, en definitiva.

 

La música que sale del clarinete  del músico de la Habana es como un bosque frondoso que contamina todo lo que toca y en el que siempre es posible seguir el camino de vuelta al origen, a las raíces. El espíritu de este artista se manifiesta en el sonido brillantísimo y placentero a partes iguales cuando escuchas a Mozart, Bach o a Piazzola.

 

La manera que tiene D´Rivera de tocar a los clásicos es muy sencilla, a simple vista. Todos sabemos que tocar así es muy difícil. Lo cuenta muy bien Woody Allen. Dice que crear algo es muy complicado. Bueno, si estás acostumbrado, no tanto. Hay personas que saben dibujar genial, te hacen un dibujo perfecto de un caballo. Yo soy incapaz.

 

Los primeros acordes de la OSCyL, dirigida por el maestro Carlos Miguel Prieto penetran punzantes, pero al poco tiempo cobran un carácter delicado, el preciso para acompañar al genio cubano que ya suena de manera dulce, de manera personalísima en la Sala de Cámara Jesús López Cobos del CCMD.

 

El diálogo que se establece entre la orquesta, el Pepe Ribero Trío y  Paquito D´Rivera marca el tiempo y el compás de la música con un sonido vibrante que llega a los pies del público que se mueven a su libro albedrío porque se ha quitado veinte años de encima, de un plumazo.