Los Vallisoletanos que tengan mascota…

¿Un sexto sentido?¿Deteccion de enfermedades?¿Apoyo psicológico? Los vecinos de Valladolid que tengan mascota la querrán incondicionalmente, tras leer la investigación que hoy nos ocupa quizá quieran más si cabe a su perro o gato. Quienes no gozen de la compañía de uno de ellos tal vez se lo planteen. Comenzamos a desvelar los misterios animales.

Todos hemos escuchado en las noticias sobre animales que esperan a su dueño en la puerta del hospital donde permanece ingresado, perros como “El Moro” el perro callejero de color negro que Fernán Núñez, provincia de Córdoba que sabía cuando la muerte estaba próxima a alguno de sus habitantes y se acercaba a su puerta donde esperaba, más tarde acompañaba al difunto hasta su entierro en el cementerio y así hasta más de quinientas veces durante los años setenta, según decían los vecinos del pueblo, Moro tenía algo sobrenatural.

 

 

Quien tenga mascota conoce el vínculo que se crea con el animal, mucho más allá del cariño, un sentimiento de fidelidad y compañía que hace que cuando el dueño se ausenta la mascota pueda saber cuándo está llegando a casa, o gracias a su gran sentido de la orientación los perros perdidos son capaces de volver a su hogar por sí solos en muchas ocasiones.

 

Debido a este gran entendimiento entre el hombre y el perro, éstos son adiestrados para la detección de explosivos, drogas, dinero, incluso para la detección de movimientos sísmicos, predecir ataques epilépticos o la detección de tumores mediante el olfato, sin duda algo que en muchas ocasiones ayuda a prevenir grandes males para todos nosotros.

 

 

Pero ¿y qué hay de la detección de cosas que los humanos no somos capaces de ver?

 

En ocasiones se ve, como el animal se queda mirando un punto fijo, observando sin quitar ojo, como si estuviera evaluando si le agrada la situación o debe adoptar una postura más defensiva, o casos como en la tranquilidad de la noche, el perro empieza a ladrar y recular con una actitud mucho más agresiva.

 

De esto, se sirvió el parapsicólogo Robert Morris utilizando animales como controles en sus experimentos en casas con actividad paranormal durante los años 70 intentando buscar sentido a estas respuestas de los animales.

 

Para sus experimentos utilizaba a un gato, un perro, una serpiente y una rata.

 

En uno de sus experimentos, intentó introducir a los animales en una habitación donde se había cometido un asesinato en una mecedora, el gato al entrar en brazos de su dueño y acercarse a ella se erizó, saltó de los brazos y comenzó a bufar a la silla durante unos minutos hasta que lo sacaron del cuarto.

 

Cuando quisieron que el perro entrase en la habitación, comenzó a gruñir y llorar y no pudieron acercarlo más.

 

La serpiente al entrar comenzó a atacar a la mecedora hasta que la llevaron fuera de la habitación, mientras que por último la rata, no presentó ninguna reacción.

 

Después de esto, los animales fueron testeados en otras habitaciones con mobiliario similar al que no hicieron ni el más mínimo caso. ¿Casualidad?

 

Casualidad o no, nuestras mascotas nos dan su amor incondicional, llegando a ser grandes aliados para nuestro bienestar, por lo que tenemos que cuidarlas y quererlas, nunca se sabe cuando nos pueden avisar antes de que suframos alguna fatalidad, desgracia o presencia no deseada...

 

Una semana mas, nos vemos como ya saben, navegando 'Entre Dimensiones', descubriendo, investigando y publicando nuevos misterios, casos y anécdotas que rodean nuestras vidas.

 

Si has experimentado personalmente algún tipo de fenómeno relacionado con el artículo de esta semana o deseas sugerir algún tema objeto de nuestra investigación, realizar cualquier consulta o solicitar consejo ante ciertos fenómenos, no dudes en ponerte en contacto con el equipo de Entre Dimensiones enviando un correo a: entredimensiones@tribunavalladolid.com.