Los teatros de Valladolid y la dificultad de subir el telón en plena pandemia

Una persona consulta la cartelera del Teatro Zorrilla. TRIBUNA

Los diferentes espacios de la ciudad se quejan de la diferencia de trato respecto a otros sectores como el de la hostelería

El sector cultural ha sufrido un mal golpe en el combate contra el coronavirus. Después del cierre total durante los meses de cuarentena, las puertas de los teatros de Valladolid no han podido abrirse. Las únicas que han podido hacerlo en toda la ciudad han sido las del Teatro Zorrilla, que, en un gran esfuerzo “para que una ciudad como Valladolid no se quede sin teatro”, ha retomado su actividad extremando las medidas de seguridad.

 

Enrique Cornejo, su empresario gestor, describe la reapertura del establecimiento como “una apuesta muy atrevida y valiente por la cultura en la ciudad. Espera que poco a poco se vaya compensando la “catástrofe” económica que ha dejado el coronavirus y la gente pierda el miedo a acudir al teatro.

 

Un miedo que parece inexistente en otros ámbitos del entretenimiento. “Del mismo modo que un paciente que necesita un tratamiento de seis inyecciones y le inyectan tres se siente bien, no se pone más y recae, estábamos recuperándonos y volvemos al principio”. Cornejo ejemplifica así cómo la sociedad se ha ido olvidando del problema y va camino de tropezar con la misma piedra.

 

DESIGUALDAD ENTRE SECTORES

En algunos lugares de España la actividad cultural se ha vuelto a paralizar mientras otras áreas como la hostelera aún se mantienen en pie. “Hay sectores que se tratan de una manera muy concreta por miedo a un descalabro económico importante y parece que a la cultura no le va a pasar nada, pero no es así”, señala José María Viteri, director artístico del Teatro Calderón.

 

“Creo que si se establece un aforo para el teatro, debería ser el mismo en todo”, comenta Viteri, que opina que no se está tratando al sector cultural de la misma manera que a otros. Según la normativa los teatros deben dejar un metro y medio entre espectador y espectador, tanto por delante como por detrás y laterales, lo que supone eliminar filas y reducir mucho el aforo.

 

Lejos de contemplar la posibilidad de cerrar, el gestor del Zorrilla señala que lo que tiene que hacer “cualquier lugar, es seguir las normas de seguridad que marca la Comunidad. Algo que, bajo su punto de vista, no se está respetando del todo. “No entiendo que mientras nos están diciendo que hay que guardar metro y medio entre butaca y butaca, paralelamente veamos macrofiestas en las que nadie dice nada por no llevar mascarilla”.

 

Esta irresponsabilidad se está saldando en varios lugares con el cierre de establecimientos y salpica de alguna manera al resto de negocios, poniendo de nuevo en peligro la economía del país. Una economía ya dañada que ha dejado multitud de locales inactivos, como es el caso del Teatro Carrión. Su gestor, Alain Cornejo, asegura que recuperarán la actividad en octubre y si fuera posible en septiembre. “Entiendo que somos el único teatro privado de la ciudad, estamos con la incertidumbre propia de los autónomos y empresarios privados, pero no tenemos ningún tipo de comunicación con las instituciones, de algún modo no nos cuentan nada”.

 

CULTURA EN ETERNA CRISIS

“No podemos tirar más de recursos propios”, el director del Carrión señala la dificultad de mantener a flote el establecimiento. Dependen también del público y de las compañías de teatro, a las que no les sale rentable realizar el viaje para el escaso beneficio que se prevé con todo este entramado. “Dependemos de mucha gente y tenemos a muchos trabajadores en ERTE, vivimos un poco en el día a día”, describe Alain Cornejo la incertidumbre en la que se encuentra envuelta la empresa. “Obviamente no ayuda el ver locales de ocio y terrazas abiertas y no estarlo nosotros”.

 

El Teatro Calderón, sin embargo, reactivará su actividad en agosto con dos actuaciones del TAC y volverá en septiembre con la programación propia. Aunque tuvieron que cancelar 25 trabajos han recuperado alrededor de 22, con especial atención a las compañías de Castilla y León y de Valladolid en concreto”. También han “mantenido la mayoría” de las programaciones que se cerraron en marzo para esta temporada.

 

“Lo que he intentado es que todo el mundo esté programado, por el bien de las compañías y de la propia industria teatral y de artes escénicas”, cuenta José María Viteri. Una apuesta segura por la cultura, cumpliendo las medidas de seguridad. Tenemos el teatro como una verdadera clínica, todo en orden, todo el mundo uniformado y con mascarillas, cumplimos todos los requisitos y más”, señala el gestor del Zorrilla, Enrique Cornejo.

 

Se trata de apostar por el teatro, tan importante en la ciudad de Valladolid y tan apagado durante la pandemia. Los empresarios luchan día a día por sacarlo adelante e intentar hacerse notar y hacer comprender a la sociedad que la cultura importa y hay que salvarla y mantenerla. Como siempre se dice que el teatro y las artes escénicas siempre están en crisis pero una más, pero saldremos de esta”, concluye Vireti.

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