Los sanitarios que atendieron a la niña Sara en Valladolid aseguran que ya presentaba lesiones en la cara y las uñas

En su declaración ante la juez no han ocultado su sorpresa por la situación que presentaba la menor, fallecida el pasado mes de agosto. 

Sara, la niña de 4 años fallecida en Valladolid por presunto maltrato y abusos sexuales, presentaba numerosas lesiones tanto en la cara como en las uñas de las manos y los pies. Así lo han asegurado dos facultativos del servicio de emergencias 112 movilizados el pasado 2 de agosto al domicilio de la menor. 

 

En su comparecencia en calidad de testigos ante la magistrada Teresa Jabato, titular del Juzgado de Instrucción número 6 que investiga los hechos, ambos sanitarios, un varón y una mujer, han explicado las circunstancias del servicio prestado el día de los hechos en el domicilio familiar, sito en el número 43 de la calle Cardenal Torquemada, en el barrio de La Rondilla, a raíz de la llamada telefónica al 112 que efectuó Roberto H, compañero sentimental de la madre de la pequeña, para solicitar asistencia médica.

 

Cuando ambos testigos accedieron a la vivienda, ocupada en ese momento por Roberto H, la víctima y una hermana mayor de ésta de 12 años, encontraron a Sara en situación de parada cardiorespiratoria, si bien, gracias a las maniobras practicadas, lograron reanimarla y trasladarla aún con vida en ambulancia hasta el Hospital Clínico Universitario, donde falleció al día siguiente.

 

Sin embargo, lo que llamó la atención de los dos sanitarios, según informaron a Europa Press fuentes del caso, es la cantidad de hematomas que Sara presentaba en el rostro, así como las lesiones localizadas en las uñas, tanto de las manos como de los pies.

 

Al testimonio de los trabajadores del Sacyl se han sumado este miércoles los prestados, también como testigos, por una hermana de la madre biológica de la fallecida, dos vecinos que ocupaban un piso contiguo al escenario de los hechos y dos agentes, uno de la Policía Municipal y otro de la Policía Nacional que también acudieron ese día al domicilio y presenciaron las maniobras reanimatorias.

 

El segundo de ambos agentes fue el que, una vez que la ambulancia inició el traslado de Sara al hospital, se hizo cargo del traslado en coche patrulla al centro sanitario tanto de Roberto H. como de la hermana mayor de la víctima y de la madre biológica de ambas, Davinia M.G, que se encontraba de servicio en Capitanía -es militar profesional- y que acudió al piso tras ser avisada por su novio.

 

Tanto la madre como su compañero sentimental, naturales de Pedrajas y Medina del Campo, respectivamente, ambos en prisión desde entonces, alegaron que la pequeña Sara había sufrido una caída, versión que no se corresponde con las diligencias por delitos de asesinato, maltrato de una menor y omisión del deber de socorro que se instruyen contra ambos.

 

RECURREN EL SECRETO DE SUMARIO

 

Pese al interés de los medios de comunicación por los testimonios de los testigos, las defensas de ambos acusados y la letrada de la acusación particular, en representación del padre biológico de la víctima, han declinado facilitar detalle alguno tras recordar el carácter secreto de las diligencias, algo que incluso la propia juez ha recordado a los letrados vía providencia.

 

Precisamente, esa declaración de secreto de sumario ha sido recurrida en reforma por las partes ante la propia juez al objeto de tener acceso, al igual que el Ministerio Fiscal, a todo lo actuado, entre ello la autopsia practicada a la pequeña, si bien los distintos recursos siguen pendientes de resolución, al igual que el presentado ante la Audiencia de Valladolid por la Asociación Clara Campoamor para lograr una rebaja de los 2.000 euros de fianza impuestos por la instructora para poder personarse como acusación popular.