Los quince momentos más desconocidos de la Semana Santa de Valladolid que no debes perderte

Foto: Gonzalo Rico.

Estas son solo algunas recomendaciones para disfrutar de la belleza de los desfiles procesionales de la Pasión vallisoletana. 

Decir Semana Santa en Valladolid es pensar automáticamente en la procesión general del Viernes Santo, en la colección procesional de imaginería policromada –dicen que la más bella del mundo-, en multitudinarios momentos como el Encuentro de la Virgen de las Angustias con Cristo Camino del Calvario o el Lunes Santo cuando salen algunos de los imponentes pasos salidos de la gubia del escultor Gregorio Fernández.

 

Pero la Pasión de Valladolid es mucho más que esos grandes momentos. La Semana Santa vallisoletana encierra un compendio de vivencias y otros acontecimientos, muchas veces alejados de los grandes focos, que la convierten en especial. En TRIBUNA hemos querido indagar en esos momentos íntimos y desconocidos.

 

SÁBADO DE PASIÓN. Dos momentos para no perderse

 

Este Sábado de Pasión (12 de abril) será muy especial con la nueva procesión de la Hermandad del Santo Cristo de los Artilleros (18 horas). Sin duda será novedosa la salida del Cristo de la Misión, portado a hombros de los cofrades, desde el Palacio Real, en la Plaza de San Pablo.

 

Asimismo, dentro de la Procesión del Ejercicio Público de las Cinco Llagas (que parte a las ocho de la tarde del Monasterio de San Quirce y Santa Julita) merece la pena detenerse en la ‘Cuarta Llaga’, donde la cofradía de la Cruz Desnuda recibe a la Cofradía de la Sagrada Pasión y las monjas del convento de Santa Isabel entonan una canción. Imprescindible en esta procesión es ver al crucificado a su paso por la calle de Santo Domingo de Guzmán, uno de los momentos más sobrecogedores de la Pasión vallisoletana.

 

 

El DOMINGO DE RAMOS y el Cristo de los Trabajos.

 

Una vez que se ha serenado el bullicio de las cofradías infantiles tras recibir a Jesús a lomos de la borriquilla, por la tarde existe un desfile semanasantero, no demasiado conocido, pero interesante de presenciar: la procesión del Santísimo Cristo de los Trabajos (que parte desde la iglesia de San Agustín para llegar hasta la de Santiago). Portado a hombros por los cofrades de las Siete Palabras, el momento que reseñamos es cuando atraviesa el Campo Grande, por el Paseo del Príncipe, sin demasiada gente y prácticamente en tinieblas.

 

El LUNES SANTO y el ‘costal’ por Rúa Oscura

 

Desde hace algunos años el Lunes Santo cuenta con una nueva procesión: la de la cofradía del Discípulo Amado y Jesús de Medinaceli. De forma paralela a la del Santísimo Rosario del Dolor, donde los imponentes ‘gregorios fernández’ bañan las calles de Valladolid de arte procesional, el cortejo del Jesús de Medinaceli trae aromas sureños. Su paso a costal revolucionó la Pasión vallisoletana y no dejó indiferente a nadie desde su estreno.

 

En esta ocasión, han reformado el recorrido de su desfile penitencial, y recomendamos su paso por la estrecha calle de Rúa Oscura, junto a la iglesia de la Vera Cruz, en lo que puede ser un momento muy plástico en una Pasión tan austera como la de Valladolid.

 

No abandonamos el Lunes Santo. La tercera de las procesiones, la de la Buena Muerte, guarda una cita –poco concurrida y a veces desconocida- que merece la pena presenciar. Se trata del encuentro del Cristo del Olvido con la Virgen Vulnerata, en el Real Colegio de San Albano (Los Ingleses).

 

 

MARTES SANTO: Una ‘renovada’ Renovación de la Promesa

 

Es imprescindible en el Martes Santo no perderse el Encuentro entre la Virgen de las Angustias y su hijo Cristo camino del Calvario, frente a la facha del Palacio de Santa Cruz; un momento que -por conocido y multitudinario- no deja de tener un cierto punto de misticismo y gran emotividad. Especialmente, tras el acto de oración, cuando los dos pasos, meciéndose al unísono y en paralelo, abandonan la plaza.

 

Pero quizá uno de los intereses para los capillitas y semanasanteros tendrá lugar el Martes Santo en la Procesión de la Peregrinación de la Promesa. Después de más de medio siglo, la Renovación de la Promesa no tendrá lugar en la iglesia de la Pilarica, sino en la Basílica Nacional de la Gran Promesa.

 

Los mejores momentos del MIÉRCOLES SANTO

 

La Semana Santa va tomando fuerza y en el Miércoles Santo son muchos los acontecimientos que no habrá que perderse. Jesús Nazareno celebra su Vía Crucis y es aconsejable poder presenciar los dos encuentros ante la virgen de la Vera Cruz y de las Angustias, que salen a las puertas de sus respectivos templos, a recibir al Nazareno.

 

Otro de los momentos imprescindibles es la entrada del Cristo de las Mercedes en la catedral metropolitana, mientras el Coro Diocesano entona el Himno del Crucificado y un Miserere. Tampoco hay que desdeñar la salida del Crucificado de Pompeyo Leoni de su iglesia titular, en una de las puestas en escena más cuidadas de la Semana Santa.

 

Sin abandonar el Miércoles Santo, hay una cita bastante desconocida en la procesión de Perdón y Esperanza. Se trata de la entrada a la catedral: se apagan las luces y el paso de Jesús de la Esperanza accede al templo, solo iluminado por la luz de las velas, mientras canta un coro de voces blancas y resuena el estruendo de carracas y matracas.

 

 

JUEVES SANTO: Los cánticos al Cristo de la Luz

 

No podemos faltar a la salida del Cristo de la luz en la mañana del Jueves Santo desde el palacio de Santa Cruz. Será en este momento cuando el coro universitario cante la pieza de las Siete palabras, de Theodore Dubois. También es emocionante el canto de los estudiantes ante la fachada de la facultad de Derecho, donde se entona el ‘Gaudeamus’.

 

La tarde-noche del Jueves Santo es una explosión de Semana Santa con casi una docena de procesiones, que ponen en la calle decenas de pasos. Se recomienda al espectador dejarse atrapar por el ambiente y perderse entre calles y rincones para dejarse sorprender por la belleza de desfiles y esculturas. No obstante, hay un momento muy bello en la salida de los pasos de la Cofradía Franciscana de la Santa Cruz Desnuda, que parten desde la iglesia conventual de Santa Isabel de Hungría.

 

VIERNES SANTO: La lectura del soneto del pregón de la Siete Palabras

 

Será necesario madrugar un poco más de la cuenta en la mañana del Viernes Santo. Pero la ocasión lo merece. Antes del multitudinario Sermón de las Siete Palabras en la Plaza Mayor, los cofrades a caballo se dirigen (8.30 horas) hasta el palacio Arzobispal, allí el cardenal les entregará el soneto que el pregonero irá leyendo en diferentes de la ciudad. Muy recomendable.

 

 

SÁBADO SANTO. El Santo Entierro

 

Con la Semana Santa prácticamente acabada, a falta de la Vigilia y de la procesión de la Resurrección, los amantes cofradieros tienen su penúltima oportunidad: la Cofradía del Santo Entierro procesiona por los alrededores de la iglesia de San Joaquín y Santa Ana, a un imponente yacente, que bien podría haber salido de la gubia del gran Gregorio Fernández.  

 

Lógicamente es tan solo una guía de recomendaciones, porque cualquier momento que se vive en los diez días de la Semana Santa vallisoletano puede convertirse en único. Si quieres ampliar estas recomendaciones puedes consultar la guía de la Semana Santa que publica Valladolid Cofrade, y que ha servido también para la redacción de este artículo.

 

 

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