Los psicólogos vallisoletanos advierten que el fin de la mascarilla producirá problemas de salud mental
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Los psicólogos vallisoletanos advierten que el fin de la mascarilla producirá problemas de salud mental

Personas con mascarilla en el interior de una tienda

Los profesionales de la salud mental aseguran que el fin de las mascarillas va a provocar reacciones muy dispares en la sociedad.

Si no trabajas como sanitario o eres una persona de riesgo, es bastante probable que dejes de usar la mascarilla. O quizá no. ¿Va a tener impacto psicológico el fin de la obligatoriedad del uso de las mascarillas en la población? 

 

Los psicólogos vallisoletanos advierten que después de más de dos años de uso de este elemento de protección, el fin de esta medida que entre en vigor este 20 de abril puede provocar diferentes reacciones en la sociedad dependiendo del perfil psicológico de cada uno.

 

La población experimentará incertidumbre, alegría o incluso miedo, este miércoles en el momento de decir adiós a la mascarilla. Algunos expertos estiman que un sentimiento inicial de desasosiego e inquietud llevará a la ciudadanía vallisoletana a mantener esta protección en interiores al menos en un principio.

 

Esta decisión “puede ser muy beneficiosa” para una gran mayoría a la que esta nueva norma va a generar felicidad y esperanza. Los profesionales de salud mental indican que es “un respiro tras una etapa muy complicada”. Derivado de un cansancio generalizado hacia las restricciones, podemos hablar de la “fatiga pandémica”, un cansancio mental tras tantos meses de normas sanitarias y precauciones.

 

Pero para otro sector de la ciudadanía, esta decisión puede considerarse precipitada y “van a desarrollar un fuerte miedo” al desuso de este elemento de protección. Juan Ruiz, psicólogo vallisoletano, recuerda que la decisión está avalada por personal sanitario y expertos pandémicos, y “aunque es normal tener miedo el riesgo de contagio es mínimo”.

 

"Ya experimentaron este temor en 2021 cuando se permitió a la sociedad que se dejase de utilizar la mascarilla en los espacios abiertos desde el mes de julio de 2021. Las personas que han sufrido ya ese miedo, volverán a tener complicaciones para librarse de este objeto que consideran esencial".

 

Los profesionales apuntan que esta nueva medida afecta a los dos extremos; aquellos que están eufóricos con no tener que usar la mascarilla y que asocian esta medida al fin de la pandemia y actuarán con irresponsabilidad; y a aquellos que el miedo a esta situación les genere dificultad a la hora de desarrollar sus labores cotidianas.

 

La terminología adecuada para referirse a este miedo es el 'Síndrome de la cara vacía', un nuevo problema psicológico derivado de la pandemia de la Covid. Como el que conocimos el pasado 2020 que consiste en agorafobia ocasional, tras salir del confinamiento domiciliario decretado por el Gobierno, que llevaba por nombre 'Síndrome de la cabaña'.

 

Los tres síntomas para saber si padecemos este síndrome es tener miedo a contagiar a alguien o a que te contagien, tener inseguridad al salir a la calle sin mascarilla y sentirse incómodo con la presencia de alguien que no la lleva.

 

Marta Saravia, psicóloga de la Seguridad Social, recomienda adoptar esta medida “gradualmente a aquellas personas que sientan inseguridad sin sus mascarillas: “Hay que superar esta vulnerabilidad con responsabilidad y, sobre todo, paciencia. No es recomendable pasar de llevar la mascarilla en el exterior de forma continua a dejar de levarla en espacios muy concurridos. Hay que llevar a cabo una desescalada personal, pasar de una FPP2 a una quirúrgica y después quitársela en espacios de comodidad con acompañantes de confianza”.

 

Es aconsejable hablar con personas que sufran este mismo miedo para no sentirnos solos y saber qué es algo más común de lo que puede parecer inicialmente.  Pero también conversar con gente con un punto de vista opuesto para empatizar y reflexionar sobre posibles nuevos horizontes”.