“Los primeros días fueron catastróficos, no dábamos abasto”
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“Los primeros días fueron catastróficos, no dábamos abasto”

José Ignacio Santamaría, dedicado al transporte de alimentos como conductor de camión, relata el estrés y la carga de los momentos iniciales cuando se decretó el Estado de Alarma por el coronavirus

José Ignacio, transportista de alimentación.

Los profesionales que se dedican al sector del transporte de la alimentación se exponen cada día de esta cuarentena por ayudar a la población a abastecerse de los alimentos necesarios. Una dura labor que, al tratarse de primer necesidad, supone no parar en ningún momento al contrario que el resto del país, y así nos lo cuenta José Ignacio Santamaría.

 

Y es que están siendo días complicados. Por norma general, el Estado de Alarma y el mensaje del #QuédateEnCasa han calado en buena parte de la población para prevenir el contagio del COVID-19 a lo largo y ancho de estos días. Pero en este caso, nos centramos en las personas cuyo trabajo es esencial y merece todo el reconocimiento, como es el caso de José Ignacio.

 

Él es conductor de camiones, y en estos días mantiene su horario desde la una del mediodía hasta las tres o cuatro de la mañana, variable según la carga de trabajo. Dedicado al sector del transporte de alimentación, José Ignacio admite que los primeros días fueron “catastróficos” y que “no daban abasto a servir a las tiendas”, pero poco a poco el ambiente se ha ido normalizado respecto al primer tirón inicial.

 

Por regla general, en esta época no solemos tener demasiado trabajo, pero ha subido bastante porque la gente está comprando mucho”, asegura. El transportista destaca un entorno cargado de preocupación en su día a día, y también por su propia parte, ya que él sale, se encuentra con el personal de las tiendas, regresa a casa, y con tanto movimiento tiene miedo a contraer el virus: “Da respeto. Cuando paras en los sitios y vuelves, descargas… al fin y al cabo es una cosa muy seria”.

 

Uno de los aspectos provocados por la inesperada situación ha sido la comodidad para circular por la carretera, cuenta José Ignacio. El conductor asegura que circulan muy pocos turismos, y que casi toda la circulación consta de camiones y furgonetas de reparto. Una labor que, ocurra lo que ocurra y dure lo que dure el Estado de Alarma, sin duda no se detendrá en ningún momento.

 

Eso sí, aun con todos los contratiempos de una etapa loca, José Ignacio, como otros muchos profesionales, puede decir sin miedo que se siente útil como trabajador y como persona: “Aportamos algo a lo sociedad, podemos abastecer a la gente de los alimentos necesarios y que dispongan de estos para llevarlos a casa”. Chapeau.